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Cae un símbolo de la etapa más dura de PP

Eduardo Zaplana deja el cargo de portavoz del Grupo Parlamentario Popular, para convertirse en "diputado raso" // Se declara "orgulloso" del trabajo realizado

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“No me apetece seguir”. Eduardo Zaplana utilizó esta lacónica frase para explicar por qué abandonaba el puesto de portavoz del PP en el Congreso para convertirse en “diputado raso”.

“No me apetece seguir”, repitió Zaplana. Pero no era su única razón. También dijo que era lo que le parecía “más conveniente y sensato” para su partido. Ya antes de las elecciones, le había dicho a todo aquel que le preguntaba por su futuro que tenía ganas de dejarlo. También se lo había adelantado a Mariano Rajoy. Por eso, cuando el miércoles pasado se reunieron, ambos finiquitaron el asunto. Era un tema que debía estar resuelto para el 26 de marzo, fecha en la que la Junta Directiva Nacional convocará el congreso y se darán a conocer los futuros portavoces parlamentarios.

'¿Tú que quieres?'

Rajoy le preguntó: “¿Tú qué quieres?”. Y él le contestó: “Nada”. De hecho, le llegaron a sugerir otras responsabilidades y hasta a proponer para la Mesa del Congreso. Pero prefirió desecharlo. Vista la situación, se planteó entonces quién debería ser su sucesor al frente del Grupo Parlamentario Popular. Surgieron los nombres. Pero ayer Zaplana se negó a revelarlos. Sólo le pidió a Rajoy que pusiera al frente a alguien “con peso político e influencia”.

Cuando le preguntaron si tenía más peso Manuel Pizarro o Esteban González Pons, Zaplana guardó silencio. Por su gesto, nadie habría dicho que se decantaba por Pons, precisamente la propuesta de su gran enemigo, Francisco Camps.

Zaplana se mostró “orgulloso” del trabajo realizado y aseguró que los suyos no lo habrían hecho tan mal cuando en el 2004 el Centro de Investigaciones Sociológicas les otorgaba una desventaja de 10 puntos con el PSOE y al final fueron 3,5.

En cualquier caso, el ex ministro de Aznar consideró que había llegado la hora “de dar entrada a una nueva persona y fomentar la renovación”. Para él, ahora toca otro estilo de oposición: “Hay que marcar una estrategia nueva”. Algo diferente a 2004, cuando no tocaba “hacer una catarsis” sino “arrimar el hombro”.

“Hay que saberse quitar de primera fila cuando toca”, señaló. Y aunque da por hecho que seguirá en la Ejecutiva que salga del congreso de junio, no ve necesario seguir en maitines, la reunión semanal de los más próximos a Rajoy.

Nueva etapa

El líder del PP, que curiosamente estaba con Camps en las Fallas, reconoció que sabía desde hace tiempo la decisión de Zaplana, elogió su labor y le agradeció su “esfuerzo”. Con la marcha de Zaplana su formación comienza a soltar lastre. Rajoy parece dispuesto a abordar cambios y a desvincularse del “pasado”, como dijo en su día Piqué. Y es que Zaplana era una de las imágenes asociadas a Aznar, a la gestión del 11-M y al ala más dura del partido.

En el PP esperan que haya más dirigentes que se animen a dar el paso y que no esperen a que Rajoy se lo pida. El dirigente conservador está ahora meditando los nombres de quienes configurarán su nuevo equipo y los que le rodean aseguran que no tiene ninguna decisión tomada. Hay dirigentes que creen que habrá filtraciones interesadas y no descartan que finalmente Acebes se salve de la quema.

En cuanto al congreso, fuentes conservadoras señalan que tampoco estaría tan mal que surgieran otras candidaturas porque le darían “mayor legitimidad a Rajoy”. Hay quien considera que si alguien con entidad se presentara, no le sería difícil lograr los avales. Pero no creen que vaya a haber “sorpresas”. “Si Esperanza cree que es mejor que Rajoy que se presente, y si no lo hace es porque no cree que sea mejor”, señalaban ayer desde el Grupo Popular. También están convencidos de que, si Rajoy gana el congreso, será “con seguridad” el candidato en 2012.

En el PP, después de que todos se declararan “marianistas”, es hora de realizar con urgencia un análisis de la situación, que Catalunya y País Vasco se conviertan en “elementos de reflexión”. Un dirigente de la cúpula no comprende por qué los compañeros se dedican a ver quién levanta la bandera de que el líder es “el más guapo, el más rubio y el más alto”. En su opinión, hay que ponerse a trabajar, mejorar el discurso y ser autocríticos.

 

-Manuel Pizarro. El ex presidente de Endesa, que acompañó a Rajoy como número dos de su lista, tiene el apoyo de la potente organización madrileña del PP. O sea, de Esperanza Aguirre.

-Esteban González Pons. Cabeza de lista por Valencia, circunscripción por la que siempre había concurrido Zaplana, su gran valedor es Francisco Camps, el peor enemigo del hasta ahora portavoz.

-Soraya Sáenz de Santamaría. La secretaria de Política Autonómica creció políticamente de la mano de Rajoy. Pertenece al núcleo duro de los dirigentes cuya lealtad resulta indudable para el líder del PP.