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El cara a cara definitivo

Las estrategias del PSOE y el PP ante el debate de hoy

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 Zapatero saldrá a imponer su estilo de juego
  Rajoy está obligado a ganar con claridadEl PSOE encara el segundo debate televisivo como el partido de vuelta de una final de fútbol. Considera que su delantero centro, José Luis Rodríguez Zapatero, marcó en la ida en campo ajeno y que, por tanto, afronta los 90 minutos finales con ventaja y en casa. En consecuencia, el equipo técnico del candidato socialista dice lo mismo que los entrenadores de fútbol ante situaciones similares: “Saldremos tranquilos, pero sin confiarse”.
Con la ventaja en el marcador que le atribuyen los sondeos de opinión y que, según sus propios muestreos diarios se ha ido consolidando en la percepción colectiva, los socialistas esperan que Mariano Rajoy saldrá al ataque, más agresivo si cabe: “Tendrá que arriesgar porque está entre la espada y la pared”.
La táctica que se dibuja en la pizarra socialista es la de hacerse con el centro del campo y controlar el balón, buscando los espacios que se cree abrirá un adversario obligado a marcar cuanto antes para contrarrestar su desventaja de partida.
Pero antes tendrá que arrebatar el balón a Zapatero porque, en esta ocasión, es al candidato socialista al que corresponde sacar. Ser el primero en hablar da, a priori y en teoría, la ventaja de marcar el tono y orientar el debate también en los asuntos a abordar.
La última oportunidad, las palabras finales, corresponderán al candidato conservador, lo que, según se mire, podría interpretarse como una desventaja. Pero los expertos estiman que para cuando llega ese momento la audiencia ya se ha formado un juicio difícil de cambiar, salvo que se incurra en el estrambote de “la niña de Rajoy”.
Cambiarán, por supuesto, las jugadas ensayadas porque las que se emplearon en el partido de ida ya son conocidas por el rival. Pero el equipo rojo será fiel a su estilo y confía en que su delantero centro volverá a marcar.
Como en las finales de fútbol, para ganar no hace falta golear, basta con meter un gol más que el rival. Para ganar, en ocasiones basta con aprovechar los errores del adversario.

Lo más descansado posible


El equipo rojo ha procurado, al igual que el azul, que su crack llegue al partido decisivo lo más descansado posible. De la agenda de Zapatero se cayeron los dos actos sectoriales que se habían programado para las mañanas del martes y del miércoles pasado, y, aunque el sábado se dio la paliza de jugar un doblete en Canarias, tras darse por la mañana un baño de autoestima en Zaragoza –trabajo con el psicólogo, podría decirse– , hizo sesión de recuperación durante la tarde de ayer. Cenará y pasará la noche en casa, como de costumbre, pues es conocida su aversión a las concentraciones previas.
Hoy, antes de entrar en el ágora de plasma, tendrá una sesión de estiramientos y masaje, y repaso en la pizarra de las jugadas ensayadas con su equipo técnico. Lo demás queda a la creatividad del crack.Será un choque en toda regla. Zapatero le echará en cara a Rajoy “el error Elorriaga” y le reprobara que su partido haya tratado de sembrar dudas entre el electorado de izquierdas para lograr que se abstenga de votarle, tal y como asegura el Financial Times. En el PP se lo esperan y le responderán “con cariño”. Más que amor, será frenesí. Para el debate de hoy se afilan los cuchillos. El líder del PP, lejos de achantarse, le recordará al presidente del Gobierno su conversación privada con Gabilondo en la que reconocía que buscaba “tensión y dramatismo”.
Entre reproches. Así se presenta el segundo round. Se espera que todos los trapos sucios salgan a relucir. En el PP aseguran que ellos preferirían contrastar programas... pero están seguros, como si contaran con un espía en Ferraz, de que el PSOE va a proyectar más hacia atrás que hacia adelante el debate, que se centrará en los ocho años de gobierno de Aznar, y que Zapatero será más agresivo que en el anterior.
Rajoy sabe lo que se juega y que no le vale con conservar la posición que tiene. El líder del PP está obligado a ganar. Y a eso va. La situación entre ambos partidos, enquistada en el empate técnico, le obliga a darlo todo con tal de imponerse sobre el presidente del Gobierno.
Aunque se trata del duelo definitivo, aseguran que la preparación del debate ha sido similar a la anterior. Al líder del PP le acompañaran las mismas personas, se trataran los mismos temas y su tono y actitud tampoco diferirán mucho, tal y como contó ayer en una charla informal Gabriel Elorriaga.
Cuando Mariano Rajoy se vio en el debate tomó buena nota de sus tics y fallos. Por eso en esta ocasión, el líder del PP leerá menos, presentará menos gráficos y ocupará una posición más cómoda para evitar que la mirada se le desenfoque al seguir el reloj. Ahora, le toca a él cerrar las intervenciones. Por eso mismo, el PP estará al contraataque y le será más difícil marcar los temas.

Campaña


El PP asegura que sigue una línea de campaña muy definida: apelar al votante socialista de 2004 que tiene dudas y está desencantado con el PSOE porque no ha atendido sus problemas. Pero este objetivo pudo quedarse ayer aparcado a un lado, tras la intervención de Aznar en León.
No parece que el dirigente conservador, con un discurso tan duro y españolista, sea la mejor figura para enganchar al electorado de las filas contrarias.
En el PP también piensan que los socialistas le van a dar un giro a su campaña. Creen que en vez de hablarles de empate, a partir de ahora se lanzarán a decir que están a punto de lograr la mayoría absoluta y apelarán al voto útil para no depender de las minorías. En el PP temen que, de ser así, algunos de sus votantes se decanten por esta alternativa.