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Carod muestra quiénes son los suyos en ERC

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Josep Lluís Carod-Rovira mostró ayer públicamente quiénes son los suyos en Esquerra Republicana. El presidente de la formación encabezó una jornada de formación sobre cómo llegar a un referéndum de independencia en 2014, un acto en el que recibió explícitos y largos aplausos de apoyo de diversos cuadros del partido que presumiblemente encabezarán la candidatura que recibirá el aval de Carod en el Congreso que ERC celebrará en junio.

En las primeras filas se econtraban el presidente del Parlament, Ernest Benach, y el del grupo de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Portabella, que se perfilan como las cabezas visibles de la nueva candidatura. Tampoco faltaron el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras; los ex consejeros Manel Balsells y Marta Cid; el secretario de la vicepresidencia, Rafael Niubó, así como la secretaria general de Deporte Anna Pruna, la portavoz de ERC Marina Llançana y el profesor de la UB y periodista Enric Marín.

Carod reivindicó la superación de un 'independentismo adolescente' que, no por edad sino por inmadurez política, deje atrás extremismos, y sea capaz de movilizar a amplios sectores de población. Lo contrapuso a un 'independentismo de prácticas minoritarias y de mayor radicalidad', en alusión a sus opositores.

Frente a un centenar de militantes, Carod habló de la difícil tarea, a partir de ahora y hasta 2014, de convencer a la población sobre la necesidad de que Catalunya logre la independencia. Aún así, afirmó que la soberanía está más cerca que nunca, ya que a los independentistas convencidos se suman ahora los empresarios y los ciudadanos que ven que sólo un Estado propio 'puede garantizar el progreso y el bienestar'.

La convocatoria de un referéndum no es para Carod una maniobra 'contra el pueblo español, sino contra el nacionalismo español'. En su opinión, 'el Estado se ha rebelado alérgico a la diversidad', que se muestra en un control ejercido desde Madrid, 'considerado el centro del mundo'. Es este nacionalismo español el que, en opinión del presidente republicano, impide a Catalunya 'ser un país de primera', y en el que faltan infraestructuras y servicios sociales.

Fin a la tutela de Madrid

'Se debe poner fin a la tutela de Madrid. No se trata de pedir que nos gobiernen mejor, sino de que no nos gobiernen', afirmó con contundencia. De esta forma, consideró, Catalunya podría asumir la máxima responsabilidad, dejando de culpar siempre a la capital del Estado de todas sus dificultades.