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La Casa Real resta partidismo a la visita del rey a Algeciras

La fugaz visita del monarca ha sido calificada tanto como 'acierto' como 'desacierto', según el PP y el PSOE, respectivamente.

JUAN JOSÉ TÉLLEZ RUBIO

Sin muleta aunque con una leve cojera, vestido de Capitán General del Ejército de Tierra y sin demasiado tiempo en su agenda, Juan Carlos I ha llegado al puerto de Algeciras a bordo de un helicóptero para una visita fugaz a las instalaciones de la Guardia Civil. Sin embargo, a partir de su llegada a las 13:00 horas, el Rey no sólo ha subido a bordo del buque insignia 'Río Segura', la mayor de la que dispone la Guardia Civil, sino que en su Comandancia, tras una decisión de última hora, ha accedido a recibir a una delegación de pescadores de Algeciras y de La Línea. Ese último gesto abunda en la insistencia por parte de la Casa Real de restar partidismo a este viaje del monarca que inicialmente se interpretaba como una muestra de apoyo a la postura del Gobierno de la nación en el litigio con Gibraltar. A pesar de que el desplazamiento hasta Algeciras del Jefe del Estado se produce apenas una semana después de los actos del jubileo de Isabel II en Gibraltar, la Casa Real ha insistido en que este viaje se encontraba programado mucho antes de dicha polémica o del hostigamiento que las autoridades gibraltareñas vienen dispensando a los pescadores de la zona, desde hace varias semanas.

'La visita del Rey es un desacierto', aseveraba Gemma Araujo, alcaldesa de La Línea, del PSOE. 'Es un acierto', replicaba acto seguido José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras en las filas del PP y vicepresidente de la comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados. Así las cosas, el Jefe del Estado español decidió circunscribir su estancia a las instalaciones de la Benemérita, que tienen ámbito jurisdiccional comarcal, e incluir en su hoja de ruta un encuentro en la Comandancia con los pescadores, en presencia del activo Pedro Maza, un histórico armador de Algeciras de una familia que ha perdido vidas en la pesquera marroquí, y que ahora figura al frente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (Faape): ''Llevamos siete reuniones con Gibraltar y estamos convencidos que este no es un problema pesquero, porque no hay competencia, porque los gibraltareños no tienen flota profesional, ni un problema medioambiental, porque en esas aguas hay muchas actividades más dañinas. Esto es un problema político', proclamaba poco antes de la visita de Juan Carlos de Borbón, que no viajaba hasta esta ciudad desde hace doce años.

'Vamos a mantener todas las líneas de diálogo abiertas con el Gobierno de la nación siempre en defensa de los pescadores' Sin embargo, las llamadas al sosiego no se han producido sólo desde La Zarzuela. Ayer, el Partido Comunista de Andalucía y varias formaciones republicanas se manifestaban en contra de la presencia del monarca en dicha Bahía, pero el PSOE había atemperado su actitud inicial después de que los socialistas linenses llegaran a apuntar incluso la posibilidad de reventar los actos oficiales. Poco antes de la llegada del rey, Susana Díaz, consejera de Presidencia e Igualdad de la Junta de Andalucía, llamó a la tranquilidad en pos de buscar una solución que satisfaga las demandas del sector pesquero: 'Vamos a mantener todas las líneas de diálogo abiertas con el Gobierno de la nación siempre en defensa de los pescadores de Algeciras y de La Línea'. Y ayer mismo, el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, aseguraba que la visita real se encontraba confirmada desde marzo, mucho antes de que se produjeran los actos de 'hostigamiento' a los pesqueros andaluces que faenan en el Peñón.

Incluso en el corazón de la Roca tampoco se quería hacer oficialmente sangre sobre esta visita. De hecho, portavoces del Gobierno de Gibraltar aseguraron a este periódico que el ministro principal, Fabian Picardo, no se pronunciaría públicamente sobre la visita que lleva a cabo hoy el Rey de España a Algeciras: 'Nuestro máximo respeto por su figura y por la monarquía española. Le asiste todo el derecho a visitar cualquier parte del territorio español', afirmaron.

En el número 6 de Convent Place, sede del ejecutivo yanito, existe cierto optimismo respecto a una pronta resolución del conflicto pesquero, a partir del informe que eleven los técnicos de la Unión Europea que viajaron recientemente al Peñón y que incluso embarcaron a bordo de algunos de los pesqueros afectados por las actuales restricciones, al objeto de comprobar como faenaban: 'Se trata de determinar si las artes pesqueras que actualmente se utilizan pueden seguir usándose, a fin de no esquilmar los caladeros. Es una cuestión técnica muy compleja. De hecho, hay que tener en cuenta que la pesca no siempre es depredadora sino que contribuye incluso a regenerar los bancos de peces, pero las autoridades comunitarias son muy estrictas para mantener viva nuestra riqueza natural'. Otra cuestión a determinar es el número de barcos que tradicionalmente viene faenando en las aguas en litigio y que también se determinará a partir del historial pesquero de esta área, en el que habitualmente faenan 56 barcos linenses y 6 algecireños.

En su fugaz paseo algecireño, el Rey ha sido acompañado por Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, quien le escoltó a bordo del Río Segura y en su inspección de las instalaciones del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) que opera en el Estrecho desde el Centro de Coordinación Regional de Vigilancia Marítima, inaugurado el paado 31 de enero en la Comandancia algecireña. Se trata del segundo instrumento de estas características existente en España, tras el que se creara en Canarias, y cuyas misiones estriban en la lucha contra la inmigración clandestina, el tráfico ilegal de personas y el narcotráfico, pero que también viene interviniendo en las confrontaciones con la Royal Navy y la policía de Gibraltar, en estas aguas.

'Esta es una flota humilde que cuando no pesca, no come' En la Comandancia, un edificio situado frente al Real de la Feria que actualmente vive la ciudad, el titular de la Corona española también recibió la carta de los pescadores, reclamando su mediación en un el conflicto: 'Esta es una flota humilde que cuando no pesca, no come', asume Pedro Maza quien el día anterior se había reunido también en esa misma ciudad con los armadores españoles, a quienes les interesa unos caladeros de mucha mayor envergadura, los de Marruecos, que vuelven a ser objeto de negociación comunitaria. Maza, en todo momento, se ha negado a establecer distingos entre pescadores y guardias civiles: 'Se merecen el mayor reconocimiento, tanto el Servicio Marítimo como su coronel, que ha estado coordinando y pendiente las veinticuatro horas del día'.

'Sólo queremos volver a faenar donde lo hemos hecho siempre, durante generaciones' 'Sólo queremos volver a faenar donde lo hemos hecho siempre, durante generaciones', afirma Leoncio Mesa, patrón mayor de la cofradía de Pescadores de La Línea, que también se desplazó a Algeciras, aunque nadie sabe explicar a ciencia cierta por qué, en la misma Bahía, sólo pueden faenar en aguas gibraltareñas: 'Quizá aquí hemos sabido defender los caladeros', insinuaba un periodista gibraltareño, aunque la mayor parte de los medios del Peñón no han dado demasiada relevancia a este gesto simbólico por parte de Juan Carlos: 'Es un día histórico -apostilló Maza antes de entrar a la reunión--. Es la primera vez que el rey se reúne con nuestro sector pesquero'.

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