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CiU intenta no quedarse sola imponiendo recortes

El conseller Boi Ruiz reclama una reunión urgente del Consejo Interterritorial sobre gasto sanitario

ANTONIO GONZÁLEZ

"No estamos engañando a nadie". El conseller de Salut de Catalunya, Boi Ruiz, defendió ayer en Madrid con vehemencia su polémico programa de recortes como única vía para controlar el gasto sanitario a corto plazo, descartando o dejando para más adelante cualquier otra posibilidad para atajar un déficit que, a escala del Sistema Nacional de Salud, se cifra entre 10.000 y 15.000 millones de euros.

Pero, además, el conseller pretende que otras comunidades autónomas y el propio Ministerio de Sanidad se sienten con Catalunya para abordar el debate de los recortes: "No es difícil hacer comprender a los ciudadanos que debemos hacerlo; lo que es difícil hacer comprender es que lo tengamos que hacer solos".

"La realidad se ha impuesto de forma brusca", afirma el conseller

"Creo que mucho más que la misión de un gobierno autonómico, es una responsabilidad del Estado, aunque todos debemos estar dispuestos a contribuir", añadió.

En este sentido, Boi Ruiz, que participó ayer en un encuentro organizado por Europa Press y la patronal farmacéutica Farmaindustria, reclamó la convocatoria urgente del Consejo Interterritorial de Sanidad, donde están representadas las comunidades y el Gobierno, para abordar el problema de la sostenibilidad. A juicio de Ruiz, que es un independiente en el Gobierno de Artur Mas (CiU), y también en opinión de otros actores destacados del sector como el presidente de Farmaindustria, Jordi Ramentol, muchas autonomías seguirán el camino de los recortes tras las próximas elecciones de mayo.

Para Ruiz, la crisis ha acabado con la tradicional "elasticidad" del gasto sanitario, que tradicionalmente superaba lo presupuestado, y ha llegado el momento de un cambio de paradigma. "La realidad se impone de forma brusca", afirmó Ruiz, que compara las reacciones a su política con un "proceso de duelo".

Sanidad Pública sugiere a Ruiz que dimita "si no tiene más ideas"

"Cuando das malas noticias, no se quieren admitir", señala Ruiz acerca del reconocimiento del déficit de 1.000 millones de la sanidad catalana. El siguiente paso es, a su juicio, "la fase de irritación" por parte de quienes siguen creyendo que la solución está en el modelo anterior.

Ruiz cree que hablar de subir los impuestos es "hacer demagogia"

Como una de las principales partidas de gasto es la de personal, Ruiz cree que debe abrirse a escala estatal el debate de la productividad en la sanidad: "No salvaremos el sector sanitario si nadie está dispuesto a ganar lo mismo trabajando más o a ganar menos trabajando igual", aseveró posteriormente en el marco de la presentación de un informe sobre el sector realizado por la consultora PwC.

En cualquier caso, para Boi Ruiz, antiguo responsable de la patronal privada de hospitales catalanes, es compatible mantener la calidad de la asistencia con el previsible aumento de las listas de espera y el cierre de servicios que acarreará su política de recortes. Es más, en un marco en el que, en su opinión, el gasto sanitario que se puede pagar "es que permite el PIB", es "razonable" que las listas de espera para intervenciones como vasectomías, fimosis o amígdalas aumenten. "Hay que decirle al que se quiera hacer una vasectomía en la sanidad pública que se tiene que esperar", dijo.

"Siempre he sido el primer defensor del copago", admite el conseller

Claro que el usuario también puede, en esos casos, acudir a la sanidad privada, que es lo que, a juicio de otros actores del sector sanitario, pretende en realidad Boi Ruiz. "Pretende desmantelar el sistema público para aumentar las oportunidades del sector privado", afirma sin ambages Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública. Sánchez Bayle recuerda el pasado de Ruiz como jefe de la patronal de hospitales y cree que trabaja en realidad para las empresas. "Si no se le ocurren más ideas [aparte de los recortes], lo que tiene que hacer es dimitir", remacha Sánchez Bayle. A su juicio, los problemas de la sanidad catalana proceden precisamente de su mayor nivel de privatización, ya que en este modelo los gestores tienen "menor control del gasto".

Sin embargo, existen alternativas a los recortes apoyadas por la mayoría de las comunidades y el Ministerio. Se trata de las propuestas incluidas en el acuerdo de marzo de 1010 por el Consejo Interterritorial, algunas de las cuales ya están siendo puestas en marcha, como las compras agregadas. Así, el Consejo de Ministros aprobó ayer la primera compra conjunta de vacunas para la gripe, lo que generará un ahorro de tres millones de euros para los tres ministerios y las siete comunidades participantes, entre las que por cierto no figura Catalunya.

Otras medidas planteadas en el acuerdo, al que se remite el Ministerio cada vez que sale el debate de la sostenibilidad, persiguen mejorar la eficiencia a medio plazo. Se trata del incremento finalista de recursos para sanidad, las estrategias de salud conjuntas o una plan común para atender a los pacientes crónicos. "Hay muchas formas de hacer el sistema eficiente que no se han explorado", explica Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, que coincide con Sánchez Bayle en que el modelo catalán "es el más caro y no es eficiente porque es el que tiene más participación privada". A su juicio, el problema a resolver no es la eficiencia del sistema público, sino su "infrafinanciación".

En este sentido, el exministro de Sanidad Julián García Vargas recuerda cómo las comunidades han reducido sus dotaciones sanitarias en el último año y se pregunta "¿cómo no va a haber deuda?". La propia Ana Pastor, exministra de Sanidad del PP, reconoce que la actual financiación "no es realista" y lamenta que la sanidad "no sea un tema prioritario" cuando supone el 40% del gasto del país.

Una de las posibilidades más claras para solventar este problema sería una subida de impuestos, defendida aunque no abiertamente por responsables del Ministerio de Sanidad y desechada por Ruiz. A su juicio, hablar de esta posibilidad es "hacer demagogia", ya que la medida tendría una "repercusión brutal y negativa" en la economía. Sin embargo, el conseller sí ve viable plantear que lo recaudado a través de los impuestos especiales del tabaco y el alcohol se destine a financiar la sanidad.

En cuanto al copago, Ruiz reconoce que sigue apostando por ello, pese al actual pudor del Gobierno de CiU frente a esta medida: "Siempre he sido el primer defensor del copago, lo que ocurre es que mi Gobierno entiende que no es el momento adecuado [de implantarlo] sin previamente demostrar que somos capaces de recortar el gasto. El día que haya que hacerlo se hará porque hayamos demostrado que todo el mundo ha hecho los esfuerzos oportunos y que el último esfuerzo lo deba hacer el ciudadano".

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