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La consulta soberanista triunfa en Barcelona e impulsa el debate

El 21,3% del censo electoral y la gran mayoría del Govern de Artur Mas participan en el referéndum

ALBERT MARTÍN VIDAL

Tres meses después, Catalunya no hablaba de los recortes del Govern. El mérito fue de Barcelona Decideix, una organización salida de la sociedad civil que consiguió que votaran 257.645 barceloneses en una consulta informal y no vinculante sobre la independencia de Catalunya.

La cuestión incluida en la papeleta era explícita: "¿Está de acuerdo en que la Nación Catalana devenga un Estado de derecho independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?". El 18,1% de los llamados a votar -y el 21,3% de quienes podrán votar el próximo 22 de mayo- acudió a las urnas para demostrar que, acabado el serial del Tribunal Constitucional y la sentencia sobre el Estatut, el debate identitario no sólo no languidece, sino que goza de buena salud.

Tanto, que la consulta, con escaso apoyo logístico por parte de las administraciones, superó en participación a la organizada hace un año por el Ayuntamiento de Barcelona para conocer la opinión de los vecinos sobre el proyecto de reforma de la Diagonal. Entonces, la participación ciudadana fue del 12,4% .

El portavoz de la organización, Alfred Bosch, afirmó que "ni en el más remoto de los sueños" podía imaginar una participación así. Bosch recordó que el dato roza el 22,5% de votos que obtuvo Artur Mas en su clarísima victoria electoral de noviembre. También recordaron que se triplica el porcentaje de voto obtenido por las soberanistas ERC, Solidaritat y Reagrupament en la localidad de Barcelona. La consulta celebrada reunió más votos de los que sumaron PSC e ICV-EUiA en las últimas municipales.

Los partidarios de la independencia se elevan hasta el 90% de los votos

Los resultados se hicieron públicos en un ambiente de euforia en la sede histórica de UGT, que se llenó a rebosar y obligó incluso a cortar La Rambla, según informa Rosa Fernández. Con el 44% del escrutinio, los votos favorables a la independencia se elevaron hasta el 91%, mientras que el no se quedó en el ocho.

Un papel destacado en el éxito de la jornada lo jugó el Govern de CiU. Los votos afirmativos del president Artur Mas y del expresident Jordi Pujol espolearon la participación y dieron calado político a la consulta. A pesar de que la federación nacionalista ha rebajado su discurso identitario y lo fía a la consecución de un nuevo pacto fiscal, Mas logró que votasen nueve de sus 11 consellers.

Lo hicieron la vicepresidenta y dirigente de Unió, Joana Ortega -que no desveló el sentido de su voto-, además de los independientes Andreu Mas-Colell y Boi Ruiz y el exsocialista Ferran Mascarell. Ningún voto fue más llamativo que el de la consellera de Justícia, Pilar Fernández Bozal, que en 2009 redactó recursos como abogada del Estado que equiparaban estos referendos con la cesión de capillas ardientes en homenaje a etarras fallecidos. Sólo el conseller de Agricultura y dirigente de Unió, Josep Maria Pelegrí, rechazó pasar por las urnas. Francesc Xavier Mena no pudo hacerlo al no haber consulta en Castelldefels, su municipio de residencia.

Las cinco oleadas de consultas se cierran con 900.000 participantes

También votaron el exconseller socialista Antoni Castells; el secretario general de CCOO de Catalunya, Joan Carles Gallego; o Dolors Camats, portavoz parlamentaria de ICV-EUiA y partidaria de un modelo federal, que votó en blanco. Sólo desde Ciudadanos y el PP se pidió a los ciudadanos que no votaran. "Esta consulta tiene un único objetivo: hacer normal lo que, de tener consecuencias jurídicas, sería ilegal", aseguró el alcaldable del PP, Alberto Fernández Díaz.

Pero los llamamientos de los conservadores no han cuajado. En los 19 meses transcurridos desde la primera consulta, 534 de los 947 municipios catalanes han celebrado referendos. Se han registrado 900.000 votos y ya se prevé la puesta de largo de una plataforma cívica que coja el testigo de las consultas.

La independencia ya es un debate de masas en la calle. Hasta los monjes de Montserrat elevaron una plegaria pidiendo "que cada pueblo y nación pueda decidir libremente", en un gesto que recordó a las reivindicaciones catalanistas lanzadas por esta emblemática congregación durante el franquismo.

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