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La cúpula de ETA se queda bajo mínimos

Sólo tres terroristas dirigen la banda tras la detención de los jefes militar y logístico en el norte de Francia

PEDRO ÁGUEDA

En una organización supuestamente asamblearia como ETA, el número de asistentes a las reuniones ejecutivas es un signo de su fuerza. La detención el jueves del presunto jefe del aparato militar, Alejandro Zobaran, Xarla, y de su segundo, Mikel Oroz, Peru, responsable también de la logística, ha dejado a la dirección bajo mínimos. Sólo tres terroristas se sientan a partir de ahora a una mesa que ocupaban a principios de la pasada década hasta 11 dirigentes. Iratxe Sorzabal, Izaskun Lesaka y David Plá se encargarían ahora de gestionar el actual pulso con la izquierda abertzale y la creciente influencia del veterano Josu Ternera a favor de las tesis posibilistas dentro de la banda.

A pesar del recambio automático que provocan las detenciones de dirigentes de ETA, su debilidad actual dificulta la sustitución. Según el análisis policial, Zobaran y Oroz eran sargentos a los que había tocado ejercer de generales, por lo que la exigua dirección de la banda deberá buscar ahora entre militantes de nivel muy bajo. Ayer, los investigadores no se veían capaces de señalar un sólo nombre con posibilidades de dar el salto.

Las Fuerzas de Seguridad sitúan a Zobaran y Oroz en las tesis de Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y Mikel Carrera, Ata, el último binomio de entidad en la dirección etarra. De hecho, los dos responsables detenidos el jueves participaron en la última gran ofensiva de ETA, la creación de bases logísticas en Portugal y Cataluya para lanzar desde allí una campaña de atentados. Detenido ya Txeroki, fue Ata el impulsor de aquel plan, desbaratado por las Fuerzas de Seguridad, mientras las bases de Batasuna debatían abrir un nueva estrategia sin violencia. Ante ese fracaso operativo, la dirección decidió cesar en los atentados, tras una votación en marzo de 2010, aunque no comunicó su acuerdo hasta septiembre pasado.

La identidad de Mikel Oroz Torrea, Peru, Iban Sáenz de Jauregi y Urko Labaka, no se conoció hasta el mediodía de ayer, cuando fueron cotejadas en Madrid las huellas enviadas por las autoridades francesas. La figura de Oroz Torrea irrumpió con fuerza en las pizarras policiales tras la detención de Marcos Faustino Álvarez, Tasio, el 16 de febrero de 2010. Este declaró que había sido Peru quien le había impartido instrucciones para alquilar un piso en Barcelona y una masía en Girona. Antes, Zobaran lo había instruido en la confección de material explosivo.

Los investigadores tratan de averiguar el motivo por el que Xarla y Peru estaban juntos en el momento del arresto. La Policía controlaba la casa rural de Willencourt desde el pasado martes, aunque los etarras habían llegado hacía una semana. Un vecino sospechó de los cuatro jóvenes españoles que se hacían pasar por estudiantes, un tipo de visitante poco habitual en estas fechas en la frontera francesa con Bélgica, y avisó a la Gendarmería.

Durante las vigilancias a las que fueron sometidos por la Subdirección Antiterrorista (SDAT) francesa y la Comisaría General de Información española, los cuatro miembros de ETA fueron entrando y saliendo de la casa por separado o en parejas. Las medidas de seguridad que adoptaban imposibilitaron su seguimiento. La noche del jueves, ante el temor de que fueran a cambiar de ubicación y una vez que los cuatro se encontraban en el interior de la casa, los agentes decidieron entrar en el piso con autorización de la jueza antiterrorista Laurence Le Vert.

La rápida intervención del RAID, los geo franceses, impidió que los etarras utilizaran sus armas. Aún así, el jefe, Alejandro Zobaran, tuvo que ser reducido por la fuerza, mientras se revolvía e increpaba a los agentes. A última hora de la tarde de ayer, continuaba el minucioso registro de la vivienda. Los agentes han encontrado por el momento dos pistolas, documentación en papel y soporte informático y documentos falsos de identidad, entre ellos los utilizados para alquilar la vivienda.

Aunque la jueza Le Vert ha impuesto el silencio alrededor de la operación, el ministro francés de Interior, Claude Guéant, dijo por la tarde que uno de los detenidos está 'encausado' por el asesinato del policía francés Jean-Serge Nèrin, última víctima mortal de ETA. Guéant no precisó la identidad del presunto implicado, ni su grado de implicación. En todo caso, se trata del quinto acusado por la Justicia gala de participar en el asalto y posterior tiroteo. Los otros cuatro son Ata, Joseba Aspurz, Arkaitz Agirregabiria y Joseba Urbieta. Las autoridades francesas no habían comunicado anoche a las españolas la identidad del último presunto implicado en el crimen.

Los investigadores tratan ahora de reconstruir los últimos pasos de los detenidos el jueves, aunque estos podrían haberse prolongado hasta a cientos de kilómetros de allí. Cuando acabe el registro, previsiblemente hoy, la juez Le Vert decidirá sobre su traslado a París.

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