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Dejó a su novia sin ojo al darle con una videocámara tras negarse a posar desnuda

La agresión se produjo después de que la cámaracayera al suelo y se rompiera durante un forcejeo entre la pareja
Teléfono gratuito de ayuda a las víctimas: 016

EFE

Un hombre de Las Palmas de Gran Canaria dejó a su novia sin la visión de un ojo al lanzarle contra la cabeza una videocámara con la que quiso grabarla desnuda, a lo que ella se negó.

La agresión se produjo después de que la cámara de vídeo cayera al suelo y se rompiera durante un forcejeo entre la pareja porque él insistía en tomar imágenes de la mujer desnuda y ella se resistía a ser grabada sin ropa.

Así lo ha considerado probado una tribunal de la Audiencia Provincial de Las Palmas que ha condenado al F.G.S. a una pena de seis años y seis meses de prisión por un delito de lesiones y al pago de una indemnización de 50.000 euros a su víctima, a la que tiene prohibido acercarse a menos de medio kilómetro durante diez años.

Los hechos ocurrieron la noche del 3 de abril de 2006 cuando el acusado propuso a su pareja que pasasen la noche juntos en su apartamento, donde intentó grabarla desnuda con una videocámara, a lo que ella se negó "rotundamente, como había hecho en otras ocasiones", afirma la sentencia.

Así se originó entre ambos "una fuerte discusión", en la que ambos forcejearon por la cámara, que cayó al suelo.

Al recoger la cámara del suelo y observar que estaba rota, el acusado se dirigió a su pareja "a voz en grito" diciéndole: "mira ya me rompiste la cámara"; y "con ánimo de menoscabar su integridad física, se la lanzó con fuerza hacia su rostro impactando de pleno en su ojo izquierdo", relata el tribunal.

A consecuencia del golpe, la mujer se mareó, pero el acusado la empujó y la gritó "fuera de mi casa".

Sin embargo, "ante las súplicas" de la mujer, el hombre la permitió vestirse ya que llevaba puesto tan solo una camiseta.

Según el tribunal, al salir del apartamento, la víctima de la agresión sufrió un desvanecimiento en el pasillo y al recuperar la conciencia se dirigió a su domicilio, donde, "sin darle mayor importancia al golpe, se aplicó en el ojo un remedio casero hasta que al día siguiente, como el dolor aumentaba, acudió a una farmacia donde le recomendaron dirigirse a urgencias".

Desde la Clínica del Perpetuo Socorro de la capital grancanaria la derivaron al Hospital Insular, aunque como consecuencia de la agresión la mujer perdió totalmente la visión de su ojo izquierdo.

Según los médicos forenses, el acusado padece de un trastorno de personalidad no especificado y mantiene íntegras sus capacidades cognitivas y volitivas "en condiciones habituales de su existencia", según los magistrados de la Audiencia de Las Palmas.

El procesado, condenado en 2003 por delitos de resistencia o desobediencia y conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas, había bebido la noche de la agresión y estaba bajo sus efectos.

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