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El día que IU quiso saltar la reja... del Parlamento

Los alcaldes siguen en pie de guerra por la asfixia de los ayuntamientos

OLIVIA CARBALLAR

Una montaña de hamburguesas, en cajitas individuales, pasan por el escáner de seguridad. La lechuga no pita. Ni el tomate. Pero los agentes las revisan por si acaso. "¿Van a dejar pasar las que no tienen colesterol? Qué vergüenza, como si fuéramos delincuentes", gritan unas 200 personas junto a las rejas del Parlamento andaluz, cerradas a cal y canto. Siete coches de policía custodian la institución. Dentro, más de medio centenar de alcaldes y cargos de IU de Sevilla permanecen encerrados para exigir al Gobierno y a la Junta de Andalucía una solución para sacar a los ayuntamientos de la bancarrota.

"Que ya está bien, que no vamos a aguantar más, que los pueblos tienen que comer", lamentó el parlamentario andaluz de IU y alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Él estaba dentro, con la misma ropa que el viernes, cuando comenzó el encierro. No pagar el IVA, cobrar impuestos directos, crear un fondo que garantice el empleo a los trabajadores y el pago de la deuda de los ayuntamientos –10.000 millones de euros, según sus cálculos–, son algunas de las reivindicaciones por las que, dicen, no se moverán del Parlamento. Al cierre de esta edición, tenían una orden de desalojo sobre la mesa.

El ambiente se caldeó cuando varios alcaldes que habían salido de la Cámara, cerrada por ser domingo, quisieron volver a entrar. La policía impidió su paso pese a estar acreditados. La prensa tampoco estaba autorizada. Unas 200 personas, que habían acudido desde varios pueblos para solidarizarse con los regidores, comenzaron a gritar: "¡Qué entren los alcaldes!". Muchos de ellos se subieron a la verja, la zarandearon – "¡Es como el salto a la reja del Rocío pero sin virgen, que nos lleven a comisaría!”"– y la Policía tuvo que intervenir para impedir que saltaran.  

"Esto no puede ser, yo salí porque hoy tenía que oficiar una boda en el pueblo y ahora no me dejan entrar, y no podemos pagar ni las nóminas", se queja Eladio Lozano, regidor de Casariche. A Juan Vega, alcalde de Lantejuela, tampoco lo dejaron pasar: "Mi hijo se accidentó jugando al fútbol y tuve que llevarlo al hospital". Más alterado estaba el secretario del Sindicato Andaluz de Trabajadores de Espera, Antonio Barrera: “¿Esto es la democracia? ¿Revisar las hamburguesas, como si estuviéramos en el franquismo?”.

Uno de los agentes, más cercano en el tiempo, concluye: "Parece el regreso a los 80". Desde entonces, suscriben los alcaldes en un manifiesto, los ayuntamientos vienen pidiendo una solución en materia de financiación. "Una reivindicación con sentido común", explica el coordinador andaluz de IU, Diego Valderas. Él sí pudo entrar al Parlamento. Poco antes de que los manifestantes cortaran el tráfico.

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