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"Cualquier día tendrían que hacer un monumento para las putas"

Pilar Manjón denuncia que el vicealcalde de Madrid se mofó de un memorial a las víctimas en la estación de El Pozo

ELENA HERRERA

"Desde aquí arriba Madrid llora como lloró el 11 de marzo de 2004. Esta nube de paraguas, que las víctimas sólo conocimos por fotografías, podría haber sido perfectamente la noche del 11 de marzo de 2004 mientras caminábamos a Ifema". Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, recordó las multitudinarias manifestaciones que recorrieron todas las ciudades españolas al día siguiente de la tragedia. Fue el arranque de su intervención en un acto celebrado en la tarde de ayer en la estación de tren de El Pozo del Tío Raimundo, uno de los escenarios de las explosiones, donde se inauguró, por partida doble, un memorial a las víctimas.

Siete años después de los atentados más graves que ha sufrido España en toda su historia, la división marcó los actos que, durante toda la jornada, recordaron a los 192 asesinados y a los casi 2.000 heridos. La estación de El Pozo simbolizó ayer esa fractura.

Por la mañana, Manjón y su asociación habían acudido al acto que todos los años convocan en la estación de Atocha los sindicatos UGT y CCOO y la Unión de Actores. Allí denunció que el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, les dijo, cuando pidieron un monumento en la estación del Pozo del Tío Raimundo, que "cualquier día tendrían que hacer un monumento para las putas de Montera". A esa misma hora, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, junto al presidente de su partido, Mariano Rajoy, estaban precisamente inaugurado ese memorial en un acto frío en el que se hacía difícil encontrar vecinos en uno de los barrios más castigados por los atentados. Los pocos que se dejaron ver, alejados del tumulto de políticos y medios, lo hicieron sin ocultar la indignación. "Que vengan esta tarde, que será el acto de verdad", exclamaban algunos. "¡Sólo vienen a hacerse la foto!", se quejaban otros.

Casi de manera simultánea, en el acto de Atocha, la presidenta de la asociación que representa a más de 1.500 familias de las víctimas de los atentados, estaba denunciando el "desprecio" que sintió en la

reunión en la que su colectivo pidió al consistorio un lugar de recuerdo para las víctimas en su barrio. Manjón criticó, además, las "trabas" que puso el Ayuntamiento madrileño a la construcción del monumento y el hecho de que no hubiera contado con buena parte de las víctimas en su inauguración oficial. "¡Déjennos con nuestro dolor, dejen en paz en paz a nuestros muertos!", exclamó Manjón.

En el Ayuntamiento optaron ayer por no valorar estas acusaciones. No obstante, otras fuentes aseguraron que la presidenta de la Asociación 11-M no estuvo presente durante ese encuentro.

Hubo que esperar a la tarde para que se celebrase el homenaje que rindieron los vecinos de El Pozo a todos los asesinados aquel 11 de marzo de 2004, 62 de ellos en la estación de cercanías del barrio. La ceremonia fue organizada por la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, la Asociación de vecinos de El Pozo del Tío Raimundo y la Asociación de Artistas Plásticos sin Fronteras. Siempre al margen del acto institucional de la mañana.

Bajo una intensa lluvia y con crespones blancos en sus abrigos, los asistentes rindieron tributo con un emotivo minuto de silencio dedicado al recuerdo de las víctimas, sólo interrumpido por el ruido de los trenes. Los vecinos inauguraron así el monumento en recuerdo a las víctimas de la estación de El Pozo. Un espacio que, en palabras del arquitecto encargado del proyecto, José María Pérez González, Peridis, que también había acudido al acto de la mañana, debe ser un ejemplo de "participación ciudadana y colaboración institucional".

La ministra de Sanidad, Leire Pajín, y los candidatos socialistas al Ayuntamiento y a la Comunidad madrileña, Jaime Lissavetzky y Tomás Gómez, también acudieron. Así como el coordinador general de IU, Cayo Lara, y el eurodiputado Willy Meyer.

Los colectivos vecinales y las víctimas fueron los verdaderos protagonistas del homenaje. Durante su intervención, Pilar Manjón, que recordó a todos los que trabajaron durante la larga jornada del 11-M, reclamó "el respeto de todos, incluso -añadió- el de los que no nos quieren o no nos aceptan". Además, hizo hincapié en que la memoria "hay que crearla, si no algunos, con su falsa y sesgada historia, la borrarían".

Una vez terminado el acto, los vecinos acudieron a dejar sus ramos de flores bajo el recién inaugurado monumento. Muchos de ellos, coincidían en que la tragedia "todavía" dolía mucho. "Para nosotros la asociación es esta y el acto era este", comentaba un joven en clara alusión al colectivo que dirige Manjón.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que sostiene la tesis de que el 11-M no es un caso cerrado, celebró un acto independiente en el Bosque del Recuerdo del Parque del Retiro. Su presidenta, Ángeles Pedraza, afirmó que "la justicia nunca será completa hasta que no se sepa toda la verdad".

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