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Dolor, tristeza y cansancio entre los familiares

Tras una larga noche identificando los cadáveres, muchos de los familiares de los fallecidos se han retirado a los hoteles a descansar. Entre los que aguantan en el IFEMA reina un ambiente de gran tristeza 

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Una gran tristeza es el sentimiento que atenaza esta mañana al medio centenar de familiares que aún permanecen en el recinto ferial de IFEMA, donde se encuentran los cadáveres de los fallecidos en el accidente aéreo de ayer en Barajas, según han relatado psicólogos de Cruz Roja.

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En declaraciones a los medios, dos miembros de esta organización han explicado que más importante que dar consejos a los familiares es escucharles y, sobre todo, facilitar la aproximación entre miembros de la misma familia.

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El resto de familiares, que empezaron a llegar a IFEMA a última hora de la tarde de ayer para identificar los cuerpos, se han retirado a primera hora de la mañana a los hoteles facilitados por la compañía aérea Spanair, después de haber pasado toda la noche en este recinto.

Los allegados de las víctimas llegan con cuentagotas en autobuses facilitados por Ifema estando en todo momento acompañados por psicólogos y personal voluntario de Spainair para apoyarles en este momento.

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Entre los afectados se encontraba la familia de un militar de 27 años, fallecido en el siniestro. Su madre declaró a Europa Press que su hijo trabajaba en Madrid y se dirigía a su tierra natal, Gran Canaria, a disfrutar de sus vacaciones. Su padre contó que tenía previsto subir al avión de Air Europa de las 8.00 horas pero la mala suerte hizo que cogiera el siniestrado.

Por otra parte, varios autobuses se encuentran saliendo en estos momentos del Hotel Auditorium con dirección a Ifema. Entre sus pasajeros se encontró una mujer que explicó que había perdido en el avión a su hijo, su nuera y sus dos nietos.

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En las primeras horas del día se produjeron momentos tensos, como una mujer, allegada a una de las víctimas mortales, empezó a gritar por la desesperación de la pérdida. "Si sabían que el avión estaba roto por qué lo utilizan", declaró.

"El estado actualmente es bastante tranquilo, pensar que han pasado la prácticamente la noche entera aquí, las cosas cada vez están más asimiladas y a medida que va pasando el tiempo la tranquiidad se va instaurando en ellos", según ha señalado la psicóloga Ana Calvo.

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Lo primero que hacen los equipos de asistencia es recibir a los familiares para que "no se sientan solos" y tras detectar las necesidades de cada familia les informan de cómo va a ser el proceso de identificación, ya que en algunos casos les van a pedir que reconozcan objetos personales de las víctimas o que faciliten muestras de ADN.

"El dolor que se siente es muy difícil de reducir, pero lo que sí es posible es no permitir que se aumente ese dolor, con variables extrañas como una comunicación de noticias de manera inadecuada o informaciones no contrastadas", ha dicho Calvo, quien ha destacado que su objetivo prioritario es "no permitir que sumen dolor al que ya tienen".

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Por su parte, la también psicóloga Cristina Lacuarta ha indicado que cada persona vive su dolor de una manera diferente, por lo que, además de las dos salas amplias habilitadas, se han acondicionado otras más pequeñas para atender casos puntuales en los que la reacción puede ser más dramática.

Además de los equipos multidisciplinares de Cruz Roja -formados por psicólogos, médicos, trabajadores sociales, ATS y socorristas de acompañamiento-, están también interviniendo miembros del SAMUR, SUMMA y de Salud Mental, junto a otros especialistas desplazados de distintas provincias españolas.

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Durante esta mañana se suceden las entradas y salidas de autobuses con familiares de las víctimas, que regresan a IFEMA tras haber descansado y otros que abandonan el recinto para ir a los hoteles. "Les hemos recomendado el descanso porque tienen que tener fuerza para los días que vienen ahora", según la especialista de Cruz Roja.

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