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Un escándalo de UM sacude al Govern balear

La petición del fiscal para encarcelar por presunta corrupción urbanística al portavoz parlamentario de Unió Mallorquina (UM), Tomeu Vicens, ha puesto en la cuerda floja al Govern balear.

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La petición del fiscal para encarcelar por presunta corrupción urbanística al portavoz parlamentario de Unió Mallorquina (UM), Tomeu Vicens, ha puesto en la cuerda floja al Govern balear.

Los socialistas, que gobiernan en coalición con la formación nacionalista mallorquina y con el Bloc, renovaron el jueves su exigencia a UM para que Vicens devuelva el acta. Si el diputado se fugara al Grupo Mixto, posibilidad que él mismo insinuó, se convertiría en decisivo a la hora de inclinar cualquier votación hacia el platillo de los grupos gubernamentales o hacia el del PP.  Los socialistas, en compás de espera, confían en que sus socios de Unió Mallorquina  pongan toda la carne en el asador para salvar al Ejecutivo del peligro de ruptura.

Situados bajo la batuta del president Francesc Antich, los socialistas creen que, noqueada por el golpe judicial, UM no tomará una decisión definitiva sobre Vicens hasta la próxima semana. "No queremos atosigarlos", resumió en declaraciones a Público su portavoz parlamentario, Toni Diéguez. ¿Se romperá el pacto si Vicens no devuelve el acta? "Son tantos los escenarios posibles que no nos los planteamos", respondió Diéguez. Todo dependerá, vino a decir, del esfuerzo que los nacionalistas hagan por recuperar el acta del imputado. "No podemos pedirle a UM que lo mate para que la devuelva", ejemplificó acudiendo a la hipérbole.

Los nacionalistas mallorquines esgrimen la "presunción de inocencia". "Hemos de ser prudentes con las decisiones judiciales", dice la nota emitida por su Ejecutiva.

Aunque el PP sólo cuenta con 28 diputados en la Cámara balear, uno de los tres miembros del Grupo Mixto pertenece a una formación amiga y vota siempre con los conservadores. Los otros dos integrantes del grupo se alinean con la tripleta PSOE-UM-Bloc, que así tiene garantizados 30 votos. Si Vicens optara por aferrarse al escaño bajo la bandera del Grupo Mixto, ambos bloques se quedarían con 29 diputados cada uno.

Ayer, Vicens anticipó que, en efecto, su deseo es sujetarse al acta como náufrago al tablón: sólo dimitirá, dijo, cuando el Tribunal Superior de Baleares TSJB emita una resolución en la que se demuestra su culpabilidad. Pero, y esto lo añadió tendiendo un cable que los socialistas no piensan cruzar, seguiría votando de acuerdo con el Govern aun si se marchara al Grupo Mixto.

Como imputado en el llamado caso Son Oms –un asunto de recalificación de suelos por el que, supuestamente, se embolsó un millón de euros– su situación procesal queda en manos del Tribunal Superior de Baleares.

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