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Europa exige hablar las lenguas oficiales a los inmigrantes

Los partidos progresistas denuncian que no se dan recursos a los extranjeros para estudiar

DANIEL AYLLÓN

Los gobiernos de las principales potencias europeas (Francia, Reino Unido, Italia y Alemania) han endurecido en los tres últimos años o amenazan con hacerlo los requisitos para conceder permisos de residencia o nacionalidad a los inmigrantes. Los cuatro gobiernos están liderados por partidos conservadores. Tras el contrato de integración francés, llegaron los exámenes de nacionalidad de Reino Unido y, hace un mes, la obligatoriedad de hablar italiano, de la mano de Berlusconi. Alemania ya ha anunciado nuevas leyes, en la misma línea.

Entre los pilares que sustentan la integración (escolarización, empleo, lengua...), el aprendizaje del idioma está siendo, con diferencia, el que está desatando más polémicas en el continente. El debate se abre en torno a una cuestión: ¿Tiene que ser obligatorio?

España regulará los cursos de castellano pero no obligará por ley a aprenderlo

"Que lo hablen es el objetivo que perseguimos todos. Pero algunos partidos no entienden que no se produce una mejor integración imponiendo las cosas por ley, sino creando estímulos y dando facilidades para aprender el idioma", opina Lorenzo Cachón, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y ex presidente del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes.

Por un lado, la mayoría de partidos conservadores exige que hablar la lengua patria del país sea obligatorio por ley. La iniciativa entra dentro de un paquete de medidas de control de la inmigración, entre las que también se aboga por la expulsión de colectivos de extranjeros en función de su origen étnico. La UE ha criticado esta medida, por xenófoba. Francia se colocó al frente de la carrera populista en 2008 con su contrato de integración. Pero, en apenas dos años, Sarkozy ha tenido que suavizar sus exigencias iniciales ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos planteados.

Las ONG y partidos de izquierda piden cursos de idiomas en lugar de leyes

Quienes más rédito han sacado con estos discursos han sido los partidos conservadores de la oposición, como ocurrió con el PP en las pasadas elecciones catalanas. El diputado conservador Rafael López defiende que los inmigrantes "aprendan español antes de venir". El PP no ha manifestado abiertamente que apoye la expulsión de quienes no hablen castellano, aunque insiste en obligarles, a todos, a firmar un contrato de integración que incluya el dominio de la lengua.

La directora general de Integración de los Inmigrantes del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Estrella Rodríguez opta por adaptar la enseñanza de la lengua a las necesidades de cada extranjero. "No se puede exigir el mismo nivel a alguien que viene a recoger fresas, a quien le basta un conocimiento rudimentario, que a un médico, que tiene que comunicarse perfectamente con sus pacientes", opina. El PP catalán defiende que todos tienen que llegar con un nivel de castellano obligatorio, incluso los que quieran trabajar en el campo durante unos meses.

La presidenta del Senado italiano, Emma Bonino, asegura que los discursos extremistas de los conservadores son "muy fáciles" de defender durante una campaña electoral o desde la oposición, porque calan fácilmente en determinados grupos de población. Pero que resultan difíciles de poner en práctica cuando el partido está en el gobierno.

El discurso racista deja un gran rédito electoral a los partidos opositores

Rodríguez duda de que obligar por ley a hablar el idioma sea factible, entre otros factores por la cantidad de personal que tendría que movilizar el Gobierno para chequear el dominio de la lengua. Además, sostiene que ya existen formas indirectas de potenciar el aprendizaje. Por ejemplo, los permisos de residencia: "Para renovarlos, hace falta tener trabajo. Y difícilmente se puede encontrar empleo si no se habla el idioma", sostiene.

Todos los gobiernos, agentes sociales y ONG coinciden en la importancia del aprendizaje para evitar la creación de áreas como los guetos turcos de Berlín, donde hay familias que no hablan alemán y han creado "sociedades paralelas", según la ministra de Estado alemana y comisionada de Integración, Maria Böhmer.

El informe sobre Enseñanza de la lengua a inmigrantes, de la Fundación Luis Vives, que analiza las políticas de Holanda, Reino Unido y Alemania, advierte a España de algunos riesgos en el diseño de las políticas lingüísticas para inmigrantes. Por ejemplo: que el exceso de burocratización, complejidad administrativa y control terminen lastrando el desarrollo del sistema. También alerta del riesgo de crear estándares comunes para un colectivo tan heterogéneo.

Así, los horarios de trabajo de los inmigrantes, la escasez de tiempo libre y las grandes diferencias de nivel educativo obligan a buscar fórmulas muy flexibles. Por ello, el autor del informe, Fernando Villarreal, recomienda promover diferentes programas de enseñanza de castellano adaptados a las necesidades (cursos con componentes de alfabetización, intensivos, con servicios de guardería, programas combinados con prácticas enfocados al mercado laboral...).

La tarea pendiente de España es homogeneizar los cientos de cursos de español que existen a día de hoy, según Rodríguez. La regulación que estudia el Gobierno organizará la enseñanza, que en la actualidad imparten ONG u organizaciones gubernamentales, sin criterios comunes.

En la escuela de español para inmigrantes de la ONG Karibu,en Madrid, se echan las manos a la cabeza ante la posibilidad de que se extienda la moda europea a España. "Hablar español es fundamental, pero no está bien que nos obliguen", defiende Dame Coundoul, un senegalés de 31 años que recorre cada mañana 15 kilómetros para acudir a clase de español en un barrio periférico de la ciudad. "Si no lo hablamos, nunca conseguiremos trabajo. Y, sin trabajo, no habrá integración. No podremos salir a la calle ni hablar con nuestros vecinos. Nada".

Las clases de la ONG las imparten diez profesores voluntarios en los bajos de un edificio de viviendas. Tienen 80 alumnos, en turnos de mañana y tarde y tres niveles de conocimiento. Karibu, que corre con todos los gastos, lamenta la falta de recursos de la administración. "Si los alumnos vienen todos los días, les damos billetes de metro de diez viajes, y, cuando podemos, les pagamos el abono mensual. Están muy concienciados, pero hay que motivarles y echarles una mano porque la mayoría no tiene un duro", explica uno de los maestros, Miguel López.

32 millones de extranjeros

España, Francia, Italia y Alemania acogen a más de 20 millones de extranjeros, de los cerca de 32 que hay en la UE, según las estadísticas de Eurostat, que no incluyen datos sobre Reino Unido. España es el segundo país, por detrás de Alemania, con más extranjeros.

12,2% de foráneos en España

El porcentaje que representan los extranjeros en España respecto al total de la población, un 12,2%, es más alto que el del Francia, Italia, Reino Unido y Alemania, que oscilan entre el 5,5% y el 9%.

1,5 millones de latinos

Un millón y medio de inmigrantes (de los 5.708.940 que hay empadronados en España, a 1 de enero de 2010) proceden de países de América Latina de habla hispana. El colectivo más numeroso, el de los rumanos, es uno de los que más facilidades tiene para aprender castellano, por la raíz latina que comparten el español y el rumano. 

Italia: dominio o expulsión

En Italia, desde el 9 de diciembre, los no comunitarios deben pasar un examen de italiano como requisito previo para acceder al permiso de residencia. El nuevo decreto ley afecta a todos los mayores de 14 años, que tendrán que demostrar el dominio del idioma acertando al menos el 80% de las preguntas que se les propongan. La medida fue criticada por la oposición por las trabas que puede suponer para estos ciudadanos acceder a las pruebas. Para conseguir un permiso de residencia, estará obligado a pasar un examen y el certificado cuesta una media de 200 euros, dependiendo del nivel. // DANIEL DEL PINO

Reino Unido: exámenes en inglés

Los inmigrantes que quieren obtener la ciudadanía británica o conseguir la residencia permanente deben aprobar un examen tipo test sobre la cultura, sociedad e historia del Reino Unido. Sin saber inglés, es imposible. Según las últimas cifras conocidas, de 2009, se presentaron 906.464 personas, de los que 263.641 suspendieron la prueba. El actual Gobierno está endureciendo las condiciones de residencia para reducir la llegada de inmigrantes. Una medida es exigir a los cónyuges extranjeros de residentes en el país que aprueben un examen de inglés como requisito para recibir un visado. // IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

Alemania: adiós a las ayudas

En Alemania no existe ninguna ley que obligue a los extranjeros a hablar el idioma oficial. Sin embargo, el Gobierno fomenta el aprendizaje a través de ayudas económicas para todos aquellos inmigrantes que deseen participar en los denominados "cursos de integración". Se trata de clases de idioma y cultura alemana, que pueden durar de cuatro a seis semanas. Sólo cuestan un euro. Con todo, la legislación podría cambiar próximamente, después de la propuesta lanzada por el ala conservadora de endurecer las condiciones de los permisos de residencia para los extranjeros. // PATRICIA BAELO

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