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El gallego pierde hablantes entre los más jóvenes

El número de menores de 54 años que lo tienen como lengua materna ha bajado 30 puntos en dos décadas

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En términos lingüísticos, Galicia no tiene mucho que ver con lo que se cuenta en ciertos mentideros de Madrid. Estadísticas en mano, la radiografía es la siguiente: cerca del 65% de la población de Galicia habla siempre o principalmente en gallego. Y poco más del 18% de la población se expresa únicamente en castellano. Sin embargo, el gallego pierde la carrera del futuro. Hay una frase del Mapa Sociolingüístico de Galicia, el estudio más completo sobre el tema, que no deja lugar a dudas: “A menor edad, menor presencia del gallego”. En 1992, el 51.2% de los menores de 54 años tenían por lengua materna el gallego. En 2004, ese porcentaje se había reducido hasta el 20.6%.


No es una tendencia nueva. El éxodo del campo a la ciudad vivido en el siglo XX conllevó la deserción lingüística. Siglos antes, y por motivos políticos, el castellano se había convertido en el idioma de la élite, el de la administración, la enseñanza, la política y la curia. A quien llegaba a la ciudad no le quedaban demasiadas opciones si quería progresar socialmente: o cambiar de idioma, o resignarse o resignarse al desprestigio, el propio y el de los hijos.


La Constitución, que reconoció la cooficialidad de la lengua mayoritaria en Galicia, propició algunos avances. Pero pocas cosas cambiaron en la educación. La organización que desde hace 22 años reivindica los derechos lingüísticos de la mayoría gallego-hablante, la Mesa por la Normalización Lingüística, denuncia que la escasa implantación del gallego en los colegios públicos es un obstáculo para la transmisión del idioma. Hubo que esperar a que la Constitución fuese casi treintañera para que PSOE y BNG, con el no del PP, aprobasen el decreto que establece que gallego y castellano sean utilizados por igual –al 50%– en estos colegios.


A pesar de su ecuanimidad, la medida no está exenta de polémica. Un colectivo de reciente creación y cuyo número de afiliados se desconoce, Galicia Bilingüe, se ha erigido en el principal crítico del decreto. En Galicia, apenas han tenido eco. El Mundo ya les ha dado espacio en portada.

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