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El Gobierno rectifica y mantiene el cierre de Garoña

"Alguien en el Ejecutivo trabaja para no llegar a un acuerdo" social, denuncia el líder de CCOO

M. Á. MARFULL / G. AYUSO

El Gobierno y el PSOE concertaron ayer voces para intentar taponar la vía de agua abierta en la negociación de la reforma de las pensiones a cuenta del viaje de ida y vuelta sobre materia energética en el que, en sólo 24 horas, el Ejecutivo defendió una postura y la contraria sobre la prolongación de la vida útil de la central de Garoña.

Los negociadores socialistas, Trabajo por un lado y el grupo parlamentario por otro, desmintieron ayer lo que un día antes habían confirmado el titular de Presidencia, Ramón Jáuregui, el de Industria, Miguel Sebastián y fuentes oficiales del Ejecutivo. Este vaivén en la negociación abierta con los agentes sociales irritó a los sindicatos hasta el punto de que el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, denunció ayer la mano del Gobierno tratando de desbaratar cualquier posibilidad, por remota que sea, de acuerdo.

Gómez tacha de "absurda" la oferta que confirmó horas antes el Ejecutivo

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, solemnizó la marcha atrás del Ejecutivo buscando recomponer la normalidad en la negociación: "Como han indicado los sindicatos, eso no tiene sentido", aseguró tajante. "Como coordinador de las negociaciones debo decir que evidentemente es absurdo plantear, ni siquiera imaginar la posibilidad de hacer reformas en pensiones que sean intercambiables con la política energética o industrial", insistió el titular de Trabajo.

"En ningún momento de la negociación se ha planteado nada que tenga que ver con el cierre o reapertura de una u otra central", remachó Gómez tras desplegar adjetivos en sintonía con el rechazo de los sindicatos a la idea. Todas las partes negociadoras rechazaron el miércoles la paternidad de la propuesta que el Ejecutivo confirmó. Ayer, la idea pasó de huérfana a inexistente. En aras de engrasar la negociación social dañada por la filtración se convirtió directamente en "absurda", según la calificó el ministro de Trabajo.

Los sindicatos acusan al Gobierno de filtrar datos que no son ciertos

Otras voces ayudaron al Gobierno a tratar de imprimir verosimilitud a su giro. "Plantear que, a cambio de algo tan importante como la edad de jubilación se puede revisar una decisión tomada en firme [el cierre de Garoña en julio de 2013] no tiene ningún sentido", señaló el coordinador socialista de la parte política de la negociación, Jesús Caldera.

"Ni ayer ni hoy", medió una tercera aportación. La secretaria de Estado de Empleo, María Luz Rodríguez, apuntaló el mentís de Gómez insistiendo en que "el debate nuclear no está en la negociación".

Al paso de este esfuerzo por enmendar la confusión, los líderes sindicales tomaron ayer la palabra con ganas. Tras intentar conducir las negociaciones con el Gobierno de forma discreta, las filtraciones han colmado su paciencia.

Los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, culparon directamente al Ejecutivo de dar a conocer de forma encubierta las conversaciones con informaciones que no son ciertas. "Las filtraciones no ayudan. Alguien en el Gobierno está trabajando para no llegar a un acuerdo", no dudó en decir Toxo.

Visiblemente molesto con la posibilidad de alargar el funcionamiento de la planta de Garoña a cambio de ampliar la edad de jubilación, el líder de CCOO retó al Ejecutivo a abstenerse de medias tintas: "Si el Gobierno quiere cambiar su política nuclear, que diga las cosas claras".

Méndez también se mostró totalmente contrario a "un intercambio de cromos" y atribuyó a la "angustia y la confusión" del Gobierno su actitud cambiante. Primero, filtrando en un "guiño a los sindicatos" su disponibilidad a modificar la posibilidad de que las pérdidas temporales justifiquen el despido y luego, "y aún más grotesco", que "el Gobierno quiera cambiar neutrones por pensiones", una idea que sólo sirve, en su opinión "para complicar una negociación de por sí muy difícil".

En este clima de confusión que ha tensado hasta el extremo la negociación que mantenían el Gobierno y los agentes sociales hasta ahora de forma discreta, la oposición exigió una aclaración al Ejecutivo. Dos partidos han pedido ya comparecencias en el Congreso para pedir explicaciones: ICV la del presidente del Gobierno y ERC la del titular de Industria.

"Este último intercambio de cromos y esta última parte de la negociación ha sido un episodio lamentable en el camino mezclando la energía nuclear con las pensiones", criticó la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

"Sólo la mano de los interlocutores del Ejecutivo en estas conversaciones, como la de un gran enredador como es el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, pueden intentar sembrar esta confusión entre ambos temas para buscar claros réditos partidistas al margen del interés general", denunció el coordinador federal de IU, Cayo Lara.

Directamente interesados en el futuro de la planta de Garoña por su ubicación, al norte de Burgos y próxima a Euskadi, el Gobierno de Castilla y León, contrario al cierre de Garoña, consideró "una mezcla ridícula" colar el debate nuclear en la negociación del futuro de las pensiones. "No es serio", coincidió el líder del PP vasco, Antonio Basagoiti.