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Grañén: Los Monegros se inundan de millones

El Gordo con más dinero de la historia se vendió íntegro en Grañén (Huesca), con 2.000 habitantes. Una asociación de amas de casa, entre las premiadas  

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La comarca aragonesa, desértica y rural de los Monegros recibió este jueves una inyección de entre 700 y 800 millones de euros gracias al primer premio de la Lotería de Navidad (58.268), vendido íntegramente en Grañén (Huesca). El municipio, de apenas 2.000 habitantes, tiene la única administración en un área de 30 kilómetros, por lo que los pequeños pueblos de la zona compraron allí sus boletos.

La culpa (o el mérito) del reparto del premio la tienen el lotero Fortunato Oriol y su coche. Los dos recorren cada semana un centenar de bares y tiendas de 30 pueblos del Alto Aragón para vender décimos. Este jueves, el hombre se pasó toda la mañana llorando de emoción, aunque no tenía ningún décimo premiado: 'Hemos hecho felices a miles de personas'. La última vez que el gordo tocó en Huesca fue en 1963. Y, casualmente, lo vendió la misma administración que entregó el primer premio. 'Pero nosotros todavía no la regentábamos', explicó la mujer de Fortunato, María Pilar Azagra, que atiende la ventanilla de la administración.

Directores de banco y de concesionarios se pasaron hoy por la comarca

El epicentro de la fiesta de los Monegros no fue ninguno de los grandes municipios, los de más de 1.000 habitantes. Cuanto más pequeño era el pueblo, mayor era el cachondeo. En Sodeto, la mayoría de sus 300 vecinos pasaron por el centro social, donde por un día se hizo la vista gorda al cartel de 'Prohibido fumar' y los botellines de cerveza y las copas se repartieron sin límite.

'A las diez de la mañana estaba yo sola, pero, de pronto, el local se empezó a llenar de gente y más gente', recordaba a última hora de la tarde Anica Bordei, una de las camareras, superada por el centenar de clientes que, dentro y fuera del local seguían celebrando entre cánticos los 15 millones de euros que las papeletas de la Asociación de Amas de Casa de Montesodeto inyectaron en el pueblo. La organización, que compró el número en Grañén, repartió un total de 120 millones de euros, entre todos los municipios de la zona. '¡Fuimos vendiendo las papeletas de puerta en puerta!', recordó Mari Carmen Lambea, miembro de la asociación.

En el bar de Sodeto, mientras las cuadrillas de jóvenes promocionaban a sus solteros ante las periodistas de televisión que habían acudido a cubrir la noticia -al grito de '¡busco novia, busco novia!'-, los vecinos se fundían en abrazos con las mujeres de la asociación, las heroínas de la noche. Cuando la nube de periodistas se marchó, las amas de casa organizaron una cena popular de bocadillos de longaniza, con tragos de vino.

Una pareja renovará su furgoneta y liquidará las deudas, de 74.000 euros

En el vecino pueblo de Tardienta, algunos de sus habitantes todavía recuerdan el premio de 1963. 'La participación nos costó 25 pesetas y a mis padres les tocaron 200.000', aseguró Pilar Rodellar, que entonces tenía 18 años. Su familia compró un coche y una casa nueva de dos pisos. Este jueves, la fortuna le volvió a sonreír, con 400.000 euros: 'Lo repartiremos con nuestros hijos; los dos son carpinteros de aluminio y no hay mucho trabajo'.

Tardienta, de apenas 1.000 habitantes es el pueblo más pequeño de España que tiene estación de tren del AVE. Hoy, este municipio cosechó 120 millones. Junto al apeadero del tren está el Bar Boira, que vendió la mayoría de los 300 décimos premiados. El dueño del local, un forastero que abrió el negocio hace dos meses, lo cerró a media mañana y desapareció, con varios décimos en el bolsillo, que el día anterior había decidido no devolver, pese a la falta de compradores. Hoy, era la envidia y la comidilla en las calles del pueblo.

Los 300 vecinos de Sodeto se echaron a la calle a festejar la suerte

Enfrente de su local, uno de los restaurantes de más solera, el Hermes, acababa con sus existencias de cava. 'Un jueves normal vienen a comer unas 15 personas, pero hoy llevamos más de 50 servicios', explicó una de sus dueñas, Sonia. En las mesas, las bandejas de langostinos y el cava daban una puntilla de glamour a los menús del día, de legumbres y carnes, y a las raciones de sepia, pulpo y mejillones tigre. 'Nos ha pillado por sorpresa. No teníamos comida para una ocasión como esta', se justificaba Sonia. Pero los clientes estaban encantados: 'No necesitamos más para ser felices'. Alrededor de los platos, las copas, las tarjetas de directores de banco y promociones de coches de lujo, se encontraban familiares y amigos después de trabajar. Aunque ricos, ninguno faltó a sus obligaciones.

Sonia compartió un décimo del 58268 con una de sus trabajadoras, Julia Sánchez, a la que se le acabará el contrato el próximo día 31 de diciembre y que en enero pasará a engrosar la larga lista de parados. 'Pero con 200.000 euros, duele menos', contó Julia mientras apuraba un cigarrillo en la puerta.

Dos de los clientes, José Antonio, alias El Chispas, y su mujer, Gloria Ferruz, tuvieron que despedir hace poco a uno de los dos trabajadores que tenían en su empresa de electricidad. Al segundo, no iban a poder seguir pagándole mucho más tiempo. Hoy les tocaron 400.000 euros. 'Y ahora eso lo cambia todo. Sobre todo, porque ahora la gente del pueblo tiene más dinero y nos podrá encargar las reformas que llevan meses sin hacer', pronosticó Gloria. La pareja renovará su furgoneta, que se cae a trozos, y liquidará los préstamos de 74.000 euros que tenían pendientes de pago, de la hipoteca y el negocio familiar.

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