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"Hacía falta que tocara en el barrio: ¡Ya era hora!"

El 70.013, primer premio del sorteo de El Niño, reparte 120 millones íntegramente en un barrio madrileño. La mayoría de afortunados son vecinos y trabajadores de un mercado en crisis

ANNA FLOTATS

Algunos lo compraron a regañadientes. No se fiaban de que el Gordo del sorteo de El Niño acabara en 13, como el tercer premio de la Lotería de Navidad. Pero así fue. Los vecinos del barrio de Ascao volvieron a confiar en José Luis Nieto, el lotero de la administración de lotería 247 de este barrio obrero de Madrid, que este jueves repartió 120 millones de euros con el número 70.013.

El primer premio del sorteo de El Niño cayó íntegramente en esta administración de la calle Emilio Ferrari, llamada El dado de oro, que vendió las 60 series del número agraciado en ventanilla y enun bar cercano.

"Estaba a punto de cerrar el quiosco que tengo", confiesa un premiado

"¡Ha tocado donde hacía falta, ya era hora!", gritaban los vecinos que salieron a la calle para celebrar los "pellizcos" que habían conseguido y que utilizarían, repetían los más originales, para "tapar agujeros". Empapado de cava, el lotero de El dado de oro, Pepe, contaba emocionado que el premio había estado "muy repartido entre el barrio y un bar de la calle Doctor Esquerdo" y que había ido a parar "a gente que lo necesitaba y a unos cuantos jóvenes".

Entre ellos, estaba Rubén Soto, 35 años, enfundado en un chándal del Real Madrid. Fue uno de los primeros en salir a celebrar el Gordo. "Estaba desesperado, a punto de cerrar el quiosco que tengo porque la cosa va fatal y ya nos han entrado a robar tres veces, pero ahora, con 200.000 euros en el bolsillo, pues ya se verá", contaba entusiasmado, sin dejar de abrazar a amigos, familiares y vecinos.

El quiosco de Rubén está en el mercado de Emilio Ferrari, justo al lado de la administración de lotería que vendió el Gordo. La mayoría de premiados son clientes y tenderos de estas galerías comerciales, en horas bajas. El padre de Rubén, un experto cortador de jamón de 62 años conocido en el barrio como El Samurai del Jamón, cerró hace poco el herbolario que tenía en el mercado, y la charcutería que todavía regenta va de mal en peor.

El Gordo se vendió en ventanilla yen un bar cercano al puesto de lotería

El Samurai del Jamón, que en realidad se llama Pedro, también ganó 200.000 euros. "Le servirán para dejar de sufrir, para cuidarse y vivir un poco", contaba su hermano, que aprovechaba la ocasión para hacer propaganda al Samurai, que cortó jamón durante la promoción en Japón de la candidatura de Madrid para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2012.

Durante casi tres horas, la banda sonora del barrio de Ascao fueron bocinazos de claxon y descorches de botellas de cava que empaparon a todos los vecinos. "¡No, este no lo tires, este cava es para beberlo, que es muy caro!", advertía a un amigo Ignacio Sánchez, recién agraciado con 200.000 euros. El dueño de la Cafetería Azca vendió además un décimo a un compañero del bar y a un cliente asiduo del local.

Como Ignacio, la mayoría de premiados que este jueves se acercaron a El dado de oro llevaban más de 20 años abonados al 70.013. Raúl Andrés, carnicero del mercado de Emilio Ferrari, repetía que él no usaría el dinero del premio (otro décimo, 200.000 euros) ni para "tapar agujeros" ni para irse de vacaciones. "Lo guardaré para cuando haga falta", contaba abrazado a su mujer y a su hijo, que aún no había terminado de desenvolver los regalos de Reyes cuando los niños de San Ildefonso cantaron los número del Gordo.

Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Valencia y del PP en Castellón e imputado por varios delitos contra la hacienda pública, mantiene su buena estrella. A falta de saber si le ha vuelto a tocar la lotería (en 2008 ganó dos millones de euros en el sorteo de El Niño y otros dos premios en años anteriores), trajo suerte a quienes compraron las participaciones del partido político Bloc-Compromís de Ontinyent con su cara dibujada en el rostro de San Pancracio. Eran participaciones de cuatro euros en dos números, el 3.413 y el 99.128, que han sido premiados con el reintegro y las dos cifras finales del Gordo (13). Las papeletas llevaban una leyenda con la frase "la lotería que siempre toca". Los afortunados recibirán 14 euros por cada papeleta.

El sorteo de El Niño no rompió la suerte de Fabra, pero sí la que tenía hasta ahora Catalunya, la comunidad donde más veces ha caído el primer premio (49). Madrid recogió el relevo de la provincia de Barcelona, donde tocó el Gordo en su totalidad en las dos ediciones anteriores.

Tras repartir la mayor parte del primer premio en la Lotería de Navidad, Catalunya solamente arañó una parte de los terceros premios en el sorteo de El Niño: Los números 26.308, 1.926 y 99.564 fueron vendidos en dos administraciones de Barcelona y una de Badalona, respectivamente. La Bruixa d'Or (Lleida), que se hizo famosa cuando dio el primer premio de El Niño hace 16 años, sólo ha repartido pedreas.

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