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Hacia la independencia sin pausa pero con prisa

La Asamblea Nacional Catalana trabaja en dos vías: la de movilizar a partidos e instituciones y la de convencer a los ciudadanos que no lo están que tener un estado propio también les conviene. La ofensiva empieza tras la Diada

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No hay ninguna placa en el edificio del Ensanche de Barcelona que indique que ahí tiene su sede la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Pero están instalados en el entresuelo, en un piso austero y más bien vacío decorado apenas con un par de esteladas y carteles que promocionan la cadena humana por la independencia que organiza para el 11 de setiembre y que prometen reservar 'un sitio en la historia' a quien participe. A pocos días de la Diada, el ambiente es tranquilo y el ajetreo, reducido. Una decena de personas, entre empleados, voluntarios y miembros del secretariado, contestan a los teléfonos, trabajan ante ordenadores o preparan las acreditaciones para los periodistas.

La ANC, que se constituyó formalmente en marzo del 2012, cuenta hoy con una maquinaria bien engrasada y una red que cifra en medio millar de asambleas territoriales y 30.000 voluntarios, de los cuales cerca de 14.000 son socios. Sus cuotas, explica Joan Serra, uno de sus responsables de Comunicación, aseguran la financiación de la organización junto al merchandising de camisetas, banderas o chapas. Los ingresos el año pasado del secretariado nacional superaron el medio millón de euros y sus gastos se quedaron un poco por debajo. No tienen subvenciones públicas pero sí donaciones privadas, aunque representan un porcentaje bajo de su presupuesto.

Aunque los preparativos para la llamada 'Vía catalana' ya están casi acabados la organización sigue rechazando precisar cuántos son los inscritos. La última cifra que se dio, recuerda Serra, eran 350.000 personas. Ahora son más, y esperan que el día D se apunte más gente de forma informal al recorrido. Tampoco precisa cuánta gente cogida de la mano se requiere para llenar ese tramo de 400 quilómetros dividido en 722 tramos que recorre el litoral catalán de sur a norte, de Alcanar (Montsià, el tramo número 1) a la Jonquera (Alt Empordà), aunque los cálculos están hechos. El referente es la Cadena báltica (Via bàltica también en catalán) que consiguió cruzar con cerca de dos millones de personas Estonia, Letonia y Lituania en 1989 y unir sus capitales.

La estrategia de la Asamblea parece tener una doble vía: una más diplomática y otra más proselitistaJordi Martínez, secretario de la ANC, se encarga de coordinar los tramos que pasan por el Parlament de Catalunya y la plaza Sant Jaume, sede del Gobierno catalán y del Ayuntamiento de Barcelona, es decir, aquellos destinados a visualizar que los políticos y representantes de Catalunya “están al lado de la sociedad civil, comparten sus reivindicaciones y trabajarán para conseguirlas”. Han confirmado su presencia el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, algunos consellers y diputados y congresistas adscritos a grupos políticos catalanistas a los que la cita no genera conflictos, aunque algunos han preferido unirse a la cadena en sus localidades de origen o en los tramos del sur, los que están resultando más difíciles de llenar. No se ha pronunciado todavía la vicepresidenta del Gobierno catalán, Joana Ortega, de UDC, y tampoco tiene noticias de los miembros del sector catalanista del PSC, aunque la ANC los presiona para que se posicionen públicamente y acudan.  

La estrategia de la Asamblea parece tener una doble vía: una más diplomática y política, la de influir y movilizar a los partidos y las instituciones, y otra más proselitista, la de convencer a los más federalistas de que negociar con el Gobierno central es una pérdida de tiempo y a los que rechazan separarse del resto de España, de que tener un estado propio también les conviene. Remitiéndose a algunas encuestas, cifran a ambos grupos y en números redondos en un 20% de catalanes por cabeza.

Para conseguir el primero, la ANC evita los posicionamientos críticos y la confrontación e insiste en su transversalidad y su pluralidad. De hecho y como explica uno de sus cuatro promotores iniciales, Pere Pugès, aunar a todo el espectro político catalanista fue uno de sus objetivos desde el principio, cuando la ANC era todavía un proyecto que se articulaba con discreción. “Pasamos de ser cuatro a finales de 2009 a ser cuarenta en 2010. A los 36 los elegimos; queríamos recoger todas las sensibilidades del segmento catalanista, pero que no fueran ni gente relevante ni de los aparatos de los partidos, sino que defendieran los intereses del país”, recuerda Pugès, actual responsable de relaciones políticas e institucionales de su ejecutiva.

“Tampoco queremos fisuras. Como país, nos conviene la unidad interna y no la tensión” Ayuda a tejer complicidades, sin duda, el hecho de que algunos de sus miembros más destacados estén vinculados a formaciones políticas y tengan experiencia en la gestión pública. Este es el caso de la presidenta, Carme Forcadell, militante de ERC, que fue regidora durante unos años de este partido en Sabadell y miembro de su ejecutiva nacional. Pugès, por su parte, fue regidor del PSC en Sant Boi de Llobregat y estuvo vinculado al llamado sector “obiolista” del partido (por Raimon Obiols) hasta que abandonó la formación hace unos años. Asegura que en el secretariado de la ANC no hay miembros relevantes de ningún partido, solo militantes de base, exmilitantes o personas no adscritas a ningún partido. “No nacimos para complacer a los partidos, sino para hacer que se muevan”, subraya. “Tampoco queremos fisuras. Como país, nos conviene la unidad interna y no la tensión”.

Hasta ahora, la labor de la ANC se ha centrado en unir a todos los partidarios del 'sí'. La ofensiva para convencer al resto de la sociedad catalana que todavía no se moja o que tiene claro que votaría 'no' en una consulta, empezará con fuerza tras el 11 de setiembre. Pugès subraya que los argumentos son muchos y que no se trata sólo de una cuestión 'afectiva', sino también económica, de crisis, de replanteamiento de valores, de cambio de pensamiento y de cuestionamiento de la democracia. “Esto no funciona. El sistema está caduco. Hemos de conseguir un Estado muy flexible y plural en el que todo el mundo se sienta cómodo y que responda a nuestros problemas de forma democrática. Nos estamos jugando el modelo de sociedad y el tipo de participación política”, afirma.

'Hemos de conseguir un Estado muy flexible y plural en el que todo el mundo se sienta cómodo'

La consulta –el motivo por el cual Artur Mas convocó elecciones anticipadas 'plebiscitarias' el año pasado- es ya solo un instrumento en este recorrido. El objetivo de la vía catalana, para la ANC, es reivindicar la independencia, sin matices, no el derecho a decidir. Eso es lo que quiere que se pida durante la cadena humana del miércoles, que arrancará a las cuatro de la tarde, cuando todos los inscritos deben estar listos en sus puestos y a punto para enlazarse de manos y ser fotografiados y contados a las 17:14 horas, las cuatro cifras simbólicas que recuerdan el año de la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión y que se usan para reclamar la independencia en otros acontecimientos, como cuando el Barça juega en el Camp Nou, aunque en este caso es en el minuto 17.14 de partido.

El reto es grande, pero no parece difícil conseguirlo. Se han fletado al menos 1.500 autocares desde distintos puntos del territorio catalán y se habilitarán zonas de aparcamiento para facilitar los desplazamientos. Una aplicación para móviles android permite estar informado, consultar el mejor recorrido para unirse a la cadena y colgar fotografías del acontecimiento. 'Fem Via!', rezan los carteles diseñados para promocionar la cita que cuelgan en la sede central, una expresión que juega con más de un sentido y que equivale tanto a 'hacer camino' como a avanzar decididamente hacia un destino, sin dilación ni perder el rumbo. Hacia la independencia, sin pausa pero con prisa.  

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