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La Iglesia ha participado en todas las conversaciones con ETA

El Papa fue informado del proceso de paz y lo bendijo en abril de 2006 cuando pidió que se rezara por "los esfuerzos para consolidar los horizontes de paz"

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La doctrina de la Iglesia permite el perdón, previo arrepentimiento, en caso de pecado. No consta que el obispo Uriarte y otros miembros de la Iglesia que han colaborado activamente en todos los procesos de diálogo con ETA se hayan arrepentido de lo que hicieron.

Y ni siquiera lo consideraron rechazable, como hizo ayer la cúpula católica.

Esa participación de miembros de la Iglesia católica en las conversaciones con ETA ha sido constante y decisiva, sin que hayan sido censurados o desautorizados nunca por la jerarquía. Incluso, ha habido multitud de intentos desde la Iglesia para abrir procesos de diálogo que no llegaron a fructificar, cuando ni siquiera había una tregua o alto el fuego de ETA decretados.

Contactos del Gobierno Zapatero 

En 1998, el Gobierno de Aznar accedió a la petición de ETA de sentarse a negociar. En esas conversaciones ejerció como intermediario y luego como árbitro o notario el entonces obispo de Zamora y hoy de Guipúzcoa, Juan María Uriarte.

En el último proceso de paz, protagonizado por el Gobierno de Zapatero la Iglesia ha tenido un papel mucho más limitado, pero su cúpula, empezando por el Vaticano, fue puntualmente informada por el Ejecutivo, según fuentes oficiales.

El 5 de abril de 2006, Benedicto XVI dijo en la Plaza de San Pedro: 'Os invito a rezar para que todos intensifiquéis vuestros esfuerzos por consolidar los horizontes de paz que parecen abrirse en el País Vasco y en toda España, y a superar los obstáculos que puedan presentarse'. El diálogo con ETA se abría entonces y no hubo, por tanto, condena alguna desde la Iglesia católica. Sólo hubo aliento.

Antes de iniciarse esas conversaciones, han servido de buzón o intermediario de ETA ante el Gobierno el cardenal vasco-francés, Roger Etchegaray, presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz con Juan Pablo II, y hombre cercano a Benedicto XVI y la comunidad de San Egidio, entre otros miembros de la Iglesia.Uriarte intercedió también ante el Gobeirno en 2007 para que se permitiera que Ignacio de Juana saliera de la cárcel para que acabara su huelga de hambre.En 2002, una pastoral de los obispos vascos que hablaba de diálogo y criticaba la Ley de Partidos provocó un duro enfrentamiento con el Gobierno de Aznar.

Las reuniones de Uriarte 

La intervención más activa fue la de Uriarte cuando, después de múltiples gestiones, reunió en Suiza el 19 de mayo de 1999 a los enviados de Aznar -Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola- y a los de ETA, Mikel Antza, Belén González Peñalba y Vicente Goikoetxea.

El obispo se comportó como un verdadero árbitro y notario, equidistante y neutral. Según las actas de la reunión, exigió a Aznar un compromiso por escrito y en ningún momento puso límites para que no se hablara de política. '¿Qué actuaciones de una parte y otra pueden favorecer salidas? ¿Qué es lo que el Gobierno debería hacer para favorecer una dinámica de encuentro?', preguntó Uriarte a los enviados de Aznar y los de ETA en la reunión.

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