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IU plantea 25 propuestas al PSOE para gobernar juntos

Llamazares censura a Zapatero por querer “esconder” el proceso de paz con ETA

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Un programa electoral de 162 páginas cabe en cuatro folios. Que se lo digan a Izquierda Unida. Se ha puesto a la faena y ya lo tiene: un documento escueto, enérgico, con 25 propuestas, las “prioritarias” para comenzar a negociar un acuerdo de gobierno con el PSOE.

Los 25 puntos clave con los que la federación sintetiza el “cambio de izquierdas” que quiere arrancar, sin ambages, a José Luis Rodríguez Zapatero. Ahí entran más derechos sociales y civiles, la apuesta por un cambio de modelo más justo fiscalmente y sostenible, la educación pública y laica, el apoyo a la investigación, la guerra contra la precariedad laboral o la “denuncia y revisión” de los acuerdos con la Santa Sede.

No hay condiciones irrenunciables, líneas rojas, porque IU hace depender su fuerza en el toma y daca con Zapatero en el empuje que le den las urnas el 9-M. Eso reconoció el candidato, Gaspar Llamazares, en una rueda de prensa en la península de Zorrozaurre, el barrio bilbaíno que en unos años acogerá 5.300 viviendas, 2.650 de ellas protegidas. Ejemplo, por cierto, del “proyecto de urbanismo con rostro urbano” en el que también piensa IU, que dirige la política de Vivienda del Gobierno vasco.

Por la tarde, reincidencia. Llamazares defendió las 25 propuestas ante 300 simpatizantes en el palacio Euskalduna. “Os llamo a un voto de gobierno”, apeló. Enseguida llegó ese ofrecimiento a Zapatero que viene clavando en los últimos mítines. “Si los ciudadanos nos otorgan su confianza, el PSOE tendrá que pactar un programa y aceptar ministros de IU”. El subidón de Llamazares no baja. Reclama el voto útil para la federación —en Vizcaya se disputa el escaño no con el PSOE, sino con el PP—, reivindica el “voto rebelde, libre”, azuza a una derecha “desahuciada” y a un PSOE timorato en políticas sociales.

A por los cristianos de base

Pero ayer coló la novedad. Después de exigir, el lunes, el voto para IU de los “socialistas de verdad”, se dirigió a un colectivo próximo, aunque nunca citado en campaña: los “cristianos de base, los cristianos por el socialismo y los cristianos por la izquierda”, que tienen una “utopía social”. Hilvanó el llamamiento con la esperable y furibunda crítica al nuevo presidente de los obispos, Antonio María Rouco. “La jerarquía eclesiástica ha dado por perdido el 9-M. Se prepara para una oposición dura, huye hacia [el Concilio de] Trento y se aleja de los cristianos de base”.

Euskadi imponía otra agenda. La referencia ineludible al terrorismo. “Siempre hemos dicho lo mismo. No somos como el PSOE, que esconde el proceso de paz”, sentenció de primeras Llamazares. “Si se abre la oportunidad de que ETA declare el cese definitivo de la violencia, propugnaremos la negociación, que sólo contemplará la entrega de las armas y la reinserción de los presos. Las cuestiones políticas, sólo entre partidos políticos, pero para eso tiene que haber interlocutores políticos y no ilegalizaciones”. El aplauso arribó, nítido, más entusiasta que en otros mítines.

ETA también estuvo en boca del coordinador de Ezker Batua y consejero de Vivienda, Javier Madrazo. Pero para aludir a la abstención, a los bra-
zos cruzados el 9-M. La banda reivindica la no participación en los comicios “para sumar apoyos a la violencia y a su estrategia de destrucción, dolor y sufrimiento”, y no “para avanzar hacia la paz, la normalización o el reconocimiento del derecho a decidir”.

Y la niña salió. No porque estuviera Mariano Rajoy danzando por Bilbao. La evocó Llamazares. Es una “niña de papá” la que rompe el corazón al líder del PP, que vive “entre algodones” y no necesita los servicios públicos. “Pero los demás niños sí precisan una educación y sanidad de calidad, políticas de igualdad de vivienda”. Son los niños que estarían “mejor acogidos” por la izquierda. Esos, silabeó, no inquietan a Rajoy.