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IU hace una última llamada al voto a la "izquierda útil"

Llamazares concibe a CiU como "lobo con piel de cordero"

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Rostro de satisfacción controlada por la mañana, expresión demudada tan sólo horas después. Izquierda Unida y su candidato, Gaspar Llamazares, transitaron de una orilla a otra el 7-M. El asesinato del ex concejal del PSE Isaías Carrasco estrangulaba violentamente la campaña y aguaba las expectativas electorales de IU.

Y el día, decían en la federación, se presentaba lucido. El coordinador tenía dos actos de cierre de campaña: coloquio con universitarios y mitin de noche en Rivas Vaciamadrid, municipio gobernado por IU.
Sólo hubo uno, el balance de campaña con los chavales. Y terminó 15 minutos antes de que se tuviera noticia del atentado. Para entonces, Llamazares ya se había marchado.

A los estudiantes les había dejado un resumen de las ideas fuerza de toda su campaña: el “cambio de izquierdas”, la denuncia de la guerra de Irak, la mejora de las condiciones del precariado, la autofinanciación de la Iglesia o la “refundación republicana” del Estado. También la crítica al “encorsetamiento del pluralismo” y a una campaña “a la mayor gloria de los medios de comunicación y de la política espectáculo”.

Por encima de todo ello, la célebre “disyuntiva”. O CiU o IU. “Hemos pasado el Rubicón. La suerte está echada”, lanzó un profético Llamazares. “No han logrado imponer un sistema bipartidista”. Pero la “amenaza” de la vuelta del PP está desechada. Ha caído. “El lobo de la derecha está desdentado. Pero hay otros con piel de cordero que intentan condicionar la política del Gobierno futuro”. En definitiva,  “continuismo y centrismo” o políticas de la “izquierda transformadora”, la “izquierda útil” que es IU.

“La puta del PSOE”

El dedo en la llaga lo metió un joven estudiante, que se presentó como ex militante de IU. Cero remilgos. Acusó a la federación de haberse comportado como “la puta del PSOE” en esta legislatura. Llamazares, crispado, defendió con soltura el pabellón. IU debe combinar, dijo, sus dos almas, la “utópica y la voluntad de cambiar las cosas. No hemos dejado de reivindicar las posiciones de máximos, pero debes saber cuál es la relación de fuerzas. Si sólo piensas en lo que quieres, eres una confesión religiosa y no un partido político”. Ahí terminó la campaña de IU. ETA impuso el cierre definitivo.