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La jueza manda al psiquiátrico al parricida de Cádiz

El joven apuñaló a su padre tras discutir sobre su ingreso en un centro especializado

Á. MUNÁRRIZ

Enrique Alberto T. R., el joven de 22 años acusado de matar a su padre el miércoles en Chiclana de la Frontera (Cádiz), fue enviado ayer a un centro psiquiátrico por la jueza que investiga el caso.

El supuesto parricida fue detenido el miércoles tras apuñalar en el cuello con un cuchillo de cocina a su padre adoptivo, Ildefonso Troya, profesor jubilado de 66 años, según fuentes de la investigación.

La agresión se produjo tras una discusión motivada por la intención de sus padres adoptivos de ingresar a Enrique Alberto en un centro psiquiátrico, a lo que este se negaba.

El joven fue llevado ayer ante la jueza de instrucción número 4 de Chiclana, que decretó su ingreso en el módulo psiquiátrico de la prisión Sevilla II tras escuchar su declaración.

La Consejería de Salud, apelando a su obligación de proteger la intimidad del paciente, evitó ayer aclarar si sobre el joven pesaba ya alguna orden de internamiento en un centro psiquiátrico pendiente de ejecución.

No obstante, Salud puntualiza que para que se produzca un ingreso forzoso tiene que haber una denuncia previa de los familiares y un informe médico que lo avale, según recogen la Ley de Enjuiciamiento Civil y los protocolos del Servicio Andaluz de Salud (SAS). "Salvo excepciones puntualiza Salud, lo mejor suele ser tratar al paciente integrado en su familia y en su comunidad".

Los alumnos del instituto público Pablo Ruiz Picasso, donde el fallecido había dado clases hasta su jubilación, guardaron ayer un minuto de silencio. Idelfonso Troya fue enterrado ayer en el cementerio de Puerto Real (Cádiz).

El parricidio tuvo lugar poco antes del mediodía del miércoles. Un guardia civil de paisano y fuera de servicio por vacaciones fue el primero en llegar a la casa tras oír gritos.

Cuando entró en la casa, encontró a la víctima tirada en el suelo con heridas en el cuello. Su hijo aún tenía el arma en la mano y mantenía una actitud amenazante. El agente logró desarmarlo aprovechando un despiste del supuesto parricida.

 

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