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Los límites de velocidad, a debate

Conductores y víctimas de accidentes discrepan por la revisión del tope de 120 km/h que Interior está "abierto" a estudiar

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'La velocidad mata'. 'A mayor velocidad, más accidentes de tráfico'. Son eslóganes que las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico y la anterior Dirección General de Tráfico (DGT) no se han cansado de repetir una y otra vez. Incluso cuando el Gobierno socialista bajó el límite en autopistas y autovías de 120 a 110 km/h, tanto los unos como los otros señalaron que también cayó la siniestralidad. Lejos de esos mantras sobre el peligro que entraña la velocidad, el ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, anunció el pasado martes que está 'abierto' a aumentar el límite de 120 km/h. En su primera comparecencia en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, afirmó que el único inconveniente que vería a permitir pisar más a fondo el acelerador era el aumento de la contaminación, porque España 'se gasta un dineral' en derechos para emitir gases de efecto invernadero, justificó.

Esa puerta abierta a la revisión de los límites de velocidad ha dividido a las asociaciones de víctimas de tráfico y a las de conductores. El Real Automóvil Club de España (RACE) lleva años demandando una adecuación de los máximos permitidos 'porque datan de 1970 y no funcionan', argumenta el director de Seguridad Vial del RACE, Tomás Santacecilia, que asegura que las carreteras han mejorado y ello minimiza el riesgo de accidentes. 'La velocidad es un factor de riesgo, pero más riesgo implica circular en carreteras sin desdoblar, como las de ahora, a 120 km/h', añade. El RACE aboga por la velocidad variable en función de las condiciones del tráfico, de la vía y del clima, como la que aplica Francia, donde el máximo en autopistas y autovías está en 130 km/h, excepto por la noche, si hay niebla o llueve, que baja a 110 km/h.

Lo mismo opina el Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), que reconoce que hay margen para aumentar el límite de velocidad, pero sólo en algunas autopistas y autovías. 'No estamos a favor de aumentar el tope de manera generalizada e indiscriminada, aunque hay un número significativo de kilómetros en los que sí se podría subir el límite garantizando la seguridad', afirma Lluís Puerto, responsable técnico de la Fundación RACC. Automovilistas Europeos Asociados (AEA) coincide y también aboga por los límites 'específicos' en lugar de los 'genéricos'. 'No estamos a favor de que se suba el límite sin más, pero sí que en ciertos tramos y en unas condiciones determinadas se pueda circular a 140 o 150 km/h', argumenta el presidente de AEA, Mario Arnaldo, que asegura que los límites genéricos 'no mejoran la seguridad vial sino que sólo favorecen el control de la velocidad por parte de la Administración'.

El ministro de Interior remarcó el martes que 'la medida no tendría tanta incidencia en las cifras de siniestralidad toda vez que el 75% de accidentes mortales se registran en carreteras convencionales'. En este sentido, Arnaldo insiste en que el 'exceso de velocidad' sólo provoca el 2% de los accidentes con víctimas y que, en cambio, la 'velocidad inadecuada' que podrían corregir los límites específicos (por ejemplo, conducir a 120 km/h de noche y lloviendo) es la causa del 14% de los siniestros mortales.

Estos argumentos, sin embargo, no convencen a las asociaciones de víctimas. “Lo mejor para todos es que las normas sean claras porque incluso ahora, con un límite genérico, el ciudadano no adecúa la velocidad a las condiciones de la vía”, explica Marilina Ferrer, de STOP Accidentes. Para la asociación DIA, el aumento del límite de 120 km/h es “totalmente innecesario”, afirma su presidente, Francisco Canes, que recuerda: “A mayor velocidad, mayor es el impacto en caso de accidente y mayores son los daños que sufren los ocupantes del vehículo”.

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