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Miles de personas piden el fin de la dispersión de los presos de ETA

Al final de la manifestación, una de las más multitudinarias de los últimos años, se leyó una declaración para defender que los reclusos de ETA sean un "agente activo" en un proceso de paz

GUILLERMO MALAINA

Decenas de miles de personas recorrieron este sábado las calles de Bilbao para exigir a España y Francia un cambio en su política penitenciaria, incluida la dispersión de los presos de ETA por cárceles fuera de
Euskadi, en una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos 30 años.

La protesta, autorizada el viernes por la Audiencia Nacional, estaba convocada por una iniciativa popular, pero en realidad sirvió para medir la capacidad de movilización social de las fuerzas políticas y sociales firmantes del Acuerdo de Gernika para impulsar un proceso de paz. La izquierda abertzale, EA, Aralar, Alternatiba y Abertzaleen Batasuna, del País Vasco francés, mantienen que para "generar un escenario de no violencia" es necesario el esperado alto el fuego unilateral, permanente y verificable de ETA, pero también la legalización de la antigua Batasuna, así como el final de la actual política penitenciaria, el objetivo de la protesta de Bilbao.

La manifestación partió pasadas las cinco y media de la tarde de La Casilla tras una gran banderola con el lema en euskera Los presos vascos y los refugiados a casa. Detrás marchaban 1.000 familiares de miembros de ETA encarcelados, abriendo el paso a la pancarta con el lema en euskera de la convocatoria, Los presos vascos a Euskal Herria con todos los derechos. Demos un paso adelante. Entre las miles de personas, se situaron representantes de la izquierda abertzale como Rufi Etxeberria, Txelui Moreno, Jone Goirizelaia y Tasio Erkizia. También acudieron a Bilbao el líder de EA, Pello Urizar; el coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta, así como representantes de Alternatiba, Abertzaleen Batasuna y de la mayoría sindical vasca (ELA, LAB, STEE-EILAS, EHNE, Hiru y ESK).

La marcha discurrió entre proclamas como "Amnistia osoa, presoak kalera" o "Euskal presoak etxera" para reivindicar la libertad de los presos de ETA y el final de la política de dispersión lejos de Euskadi, aplicada por distintos gobiernos desde los años ochenta. Sin embargo, hacía años que la izquierda abertzale, con el apoyo de los partidos firmantes del Acuerdo de Gernika, no conseguía sacar a las calles a tanta gente.

Cuando la protesta partió de La Casilla, decenas de miles de personas esperaban en la calle, a lo largo de un kilómetro, para sumarse a la marcha. Y una hora después de haber echado a andar, aún había gente en el punto de partida. Según la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat (firmante también del Acuerdo de Gernika), un centenar de autobuses, el doble que hace un año, se desplazaron llenos de militantes a la capital vizcaína desde distintos lugares del País Vasco y Navarra.

Se había especulado durante las últimas semanas con que esta manifestación por los presos de ETA tuviera lugar una vez conocido el esperado comunicado de ETA en respuesta a la petición de personalidades internacionales en la Declaración de Bruselas y del Acuerdo de Gernika. No fue así. Lo que se conoce por ahora es la postura del colectivo de presos de ETA (EPPK), que agrupa a 735 de sus miembros encarcelados.

En su último comunicado, hecho público el 24 de diciembre, mostró su voluntad de "incidir" en el "camino político" abierto por la izquierda abertzale. "Por encima de la cruel política que busca nuestro aislamiento, EPPK se implicará en ese nuevo recorrido político; incidiremos en él, cómo no", anunció.

El comunicado del EPPK salió a la luz apenas unos días después de que un grupo de ocho reclusos, apartados ya de ETA, como José Luis Urrusolo Sistiaga, Kepa Pikabea y Carmen Gisasola, dijeran, en una entrevista publicada por el Grupo Noticias, que en las cárceles "se están dando pasos concretos para cerrar el ciclo de la lucha armada".

Al final de la manifestación, varios miembros de Etxerat colgaron de una balconada del Ayuntamiento de Bilbao la gran banderola que había abierto la marcha. Después, dos portavoces de la iniciativa ciudadana convocante, el periodista Iñaki Olasolo y la actriz y hermana de un preso Mari Feli Etxeandia leyeron en castellano y euskera una declaración en la que defendieron que el Gobierno debe situar la política penitenciaria en "unos parámetros que permitan la resolución del conflicto".

De ese modo -añadían-, el final de la dispersión y, por ende, el reagrupamiento de los presos en Euskadi permitiría abrir un debate sin límites que haría de ellos "agente activo" en un nuevo proceso de paz. Reclamaron además la puesta en libertad de los reclusos que hayan cumplido toda su condena, las tres cuartas partes o se encuentren en prisión preventiva, así como la de quienes sufren graves enfermedades. También pidieron el final de los "aislamientos" en la cárcel y de la dispersión.

Los convocantes de la manifestación hicieron por último un llamamiento para lanzar una campaña y llevar estas reivindicaciones a los ayuntamientos, las universidades, los comercios y distintos ámbitos de la sociedad vasca.

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