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Un millón por un teléfono inútil

Despilfarro y amaños en la línea turística contratada por UM en Balears

ALICIA GUTIÉRREZ

En esa lista de películas baleares encabezada por la versión de Coge el dinero y corre que presuntamente protagoniza Jaume Matas, hay una cinta a cargo de un secundario de Unió Mallorquina (UM), el partido que mejor compite allí con el PP en cantidad y calidad de escándalos. El secundario se llama Francesc Buils, efímero conseller de Turismo. Y el filme podría llevar por nombre La vida secreta de los teléfonos, un repaso a las lucrativas interioridades de una línea telefónica inútil, la turística, contratada en 2007 y costeada con un millón de euros del Govern balear. Minser, la empresa que luego se hizo con la adjudicación de la línea a la pata la llana es decir, con sencillez y sin obstáculos, había regalado una estancia en Dallas a Buils y tres de los suyos. Ahora, un juez investiga si, además del viaje a la ciudad tejana, la compañía pagó sobornos en metálico.

Buils le sacó un jugo extraordinario a su corto mandato. En sus 14 meses como conseller de julio de 2007 a septiembre de 2008, tuvo tiempo de exprimir el presupuesto para impulsar la implantación de ese teléfono. Supuestamente, se trataba de una línea para los usuarios que funcionaría las 24 horas y facilitaría información en varios idiomas a través de un ordenador.

En realidad, nadie o casi nadie llamó. Entre otras cosas, porque su existencia ni siquiera llegó a publicitarse. Cuántas llamadas recibió exactamente no se sabe, dado que el Govern carece del detalle exacto. Pero un dato destripa la inutilidad del invento: la Conselleria gastó 18.000 euros en folletos destinados a divulgar el nacimiento del teléfono turístico en hoteles, agencias y oficinas de información ciudadana. Los panfletos nunca fueron distribuidos.

Detenido el 13 de marzo de 2010, Buils es hoy uno de los imputados en el caso Voltor, uno más en la miriada de desmanes atribuidos a UM. Tradicional bisagra en el archipiélago, la formación regionalista formó parte del Govern balear hasta que el socialista Francesc Antich decretó su fulminante expulsión en 2010.

Cuando el caso Voltor estalló, las costuras del silencio saltaron por los aires. Y a Buils le salió un arrepentido. Justamente, un alto cargo del Consell de Mallorca que trabajaba con Buils en esa institución antes de que este ascendiera a conseller balear.

Otorgándole un contrato de 650.000 euros, el Conselloperó como trampolín para que Minser trepase al Govern. El arrepentido, Eugenio Losada, le contó al juez no sólo lo del viaje de Dallas. Y que redactó las bases del concurso amañado del Consell con ayuda de Minser. Losada llegó más lejos y desveló que la empresa le había pagado 30.000 euros. Y otros tantos a Buils, que lo niega todo y sigue defendiendo la poesía secreta de los teléfonos.

Como conseller de Presidencia del Consell de Mallorca, adjudicó a Minser el teléfono turístico por 650.000 euros

Ya en el Govern como conseller de Turismo, impulsó la extensión de la línea a las demás islas. Coste: un millón. 

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