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Mirar hacia la capacidad y no la discapacidad

Los contratados con alguna discapacidad tienen escaso absentismo, mayor compromiso con la empresa y alto rendimiento y motivación

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Escaso absentismo, mayor compromiso con la empresa y alto rendimiento y motivación. Éste es el perfil que presentan buena parte de los empleados contratados que tienen algún tipo de discapacidad. Su respuesta en el trabajo "sorprende" a los directivos, como afirman desde diversas compañías que hace tiempo que apostaron por incorporarlas. La realidad es que sólo un 14% de las empresas de más de 50 trabajadores cumplen la Lismi, la Ley que las obliga a que un mínimo de un 2% de la plantilla sean personas con algún tipo de discapacidad.

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Son datos de la Fundación Equipara. Sin embargo, no existen cifras oficiales desde 1999, como denuncia la Fundación Empresa y Sociedad, que hace años que las reclama en el Congreso de los Diputados. Aún cuando un 71% de las empresas fueron inspeccionadas en los dos últimos años. El Ministerio de Trabajo detectó 142 infracciones por incumplimiento de la cuota de reserva de trabajadores con discapacidad de enero a septiembre de 2007 y efectuó 445 requerimientos más a las empresas para subsanarlos. Pero "el haber sido inspeccionadas no se tradujo en que llevaran a cabo una corrección de su situación", denuncia la Fundación Equipara.

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Existen dos formas de cumplir la ley. Además de la más conocida, la de contratar a un 2% de la plantilla, las empresas de más de 50 trabajadores que no encuentran personas que concuerden con sus necesidades también pueden realizar compras de servicios a centros especiales.

Pero las empresas que han optado por lo primero subrayan que la experiencia ha sido muy beneficiosa. "Las multinacinales o empresas grandes son las que más han hecho", explica el director general de Empresa y Sociedad, Francisco Abad.

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Repsol ha integrado en su plantilla a 115 personas. DKW, Barclays o MRW son otras empresas que sobresalen por las contrataciones de personal del colectivo.

Pese a sufrir una discapacidad visual severa, Fernando Riaño es licenciado en Derecho y fue el primero de su promoción en el máster de administración y dirección de empresas del Icade. Ahora es director del Departamento de Igualdad y Diversidad de Barclays, donde una de sus misiones es lograr que la entidad se convierta en "empleador de referencia", lo que significa ser pionero en España. "Lo que deben hacer las empresas en el momento de contratar es mirar hacia la capacidad, y no la discapacidad", afirma. Además de la responsabilidad de la empresa, la sociedad tiene pendiente el reto de integrar a las personas discapacitadas en la formación. Así lo subraya Riaño, que pese a sus resultados no lo tuvo fácil en su etapa educativa.

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El directivo explica por qué el colectivo rinde más: "Estamos acostumbrados a lidiar con con todas las cosas en el día a día, de modo que cualquier dificultad que se nos presenta es poca". Al contrario, acostumbran a trasladar una visión más optimista a la empresa.

DKW tiene 700 empleados. Hasta 140, el 17% de toda la plantilla, son personas con discapacidad. Están contratados por la Fundación Integralia, creada para llevar a cabo la atención telefónica de los clientes de DKW. "Desarrollamos un proyecto social y además logramos una mejor atención al cliente", explica el portavoz de la compañía, Miguel García.

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Ésto es porque, a la práctica, "están contentos de trabajar y por ello demuestran tener más empatía y amabilidad, algo importante en el trato por teléfono", añade. A ello se suma que hay una menor rotación en la plantilla, cuando habitualmente en los call centers los trabajadores abandonan pronto su puesto.

Lo que no se esperaba la empresa es que, pese a tener personas con discapacidad grave, como lesiones medulares o esclerosis, las bajas del colectivo han sido inferiores al resto de trabajadores. En DKW, la tasa de absentismo de toda la plantilla en 2007 fue del 3,1%. En el sector de los call centers, asciende al 5%. En el caso de los empleados de la Fundación fue mucho menor, del 2,9%.

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La empresa se beneficia por estos contratos de una bonificación del 100% del coste de la Seguridad Social. Contenta con los resultados, DKW no aplica el salario base de los centros especiales de empleo (10.296 euros brutos al año), como pertocaría a la FUndación, sino el convenio que rige los call centers (13.390 euros). El único inconveniente que cita DKW en la contratación es tener que hacer accesibles todas las dependencias, cuidando todos los detalles para facilitar los movimientos y el trabajo de la plantilla.

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