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La niña hallada en una caseta fue asesinada a golpes

Un bombero encontró el cuerpo con el rostro 'destrozado' en Arriate (Málaga)

R. BOCANEGRA / A. L. MILLÁN

La niña de 13 años María Esther Jiménez Villegas fue asesinada de varios golpes en la cabeza con un objeto contundente en Arriate, una pequeña localidad (4.136 habitantes, Málaga) ubicada a unos cinco kilómetros de Ronda. Un bombero que participaba en las labores de búsqueda de la pequeña después de que sus padres, Juan y María del Carmen, denunciaran el pasado miércoles su desaparición, encontró el cadáver al día siguiente, jueves, en torno a las 19.30. El cuerpo de la joven se encontraba 'echado hacia la pared', según la policía local, en una pequeña caseta de ladrillo con techo de uralita, que cubría la depuradora de una piscina adyacente, sin agua. Se trata de una finca situada al final del pueblo que sus propietarios utilizan sobre todo en verano.

La puerta metálica estaba el jueves encajada. El bombero pudo observar por una hendidura que había un cuerpo dentro. María Esther estaba vestida con un pantalón vaquero, una sudadera de rayas negras y grises, gorra, zapatillas de deporte negras con cordones rosas y un chaquetón de pana negro, las mismas ropas que el día de su desaparición. Las prendas no estaban rotas ni mostraban signos de violencia sexual. Tenía la cabeza cubierta por la sudadera y la gorra. 'El rostro estaba destrozado', afirmó una fuente de la Guardia Civil a Público. Tres forenses confirmaron tras practicarle la autopsia que la muerte se había producido por un traumatismo craneoencefálico.

María Esther llevaba las mismas ropas que el día que desapareció 

La Guardia Civil investiga el crimen. Cuenta para su resolución con varias pistas, según el subdelegado del Gobierno en Málaga, Hilario López Luna. Quien o quienes lo hicieran dejaron multitud de huellas, lo que podría permitir su identificación. Un testigo afirmó haberla visto el pasado miércoles hacia las nueve de la noche cuando paseaba a su perro a unos 200 metros de donde se encontró su cuerpo. Declaró que hablaron y que iba acompañada de un hombre.

Los padres de María Esther, que iba a cumplir 14 años el próximo 1 de febrero, atendieron a la prensa en su piso, un modesto segundo sin ascensor de protección oficial en el centro del pueblo. 'Que se investigue. El que la haya matado que no salga a los tres años por buena conducta. Que cumpla su pena completa', afirmó Juan, el padre. La familia se había empadronado en Arriate en 2007, según manifestó el alcalde, Bernardino Gaona. El padre es de Alcalá de los Gazules y la madre de Paterna (Cádiz). Trabajan en un cortijo en el camino hacia Ronda desde hacía unos cuatro años.

Las prendas no estaban rotas ni mostraban signos de agresión sexual

La Guardia Civil les indicó que no tocaran nada del cuarto de la niña. María Esther no tenía ordenador y se conectaba a internet en la computadora de una vecina, que ha sido analizada por los agentes. María Esther tenía dos hermanas, una de 18 años y otra de 5. 'Era una niña muy buena, muy sociable. No tenía problemas ni enemigos', manifestó su padre.

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