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La Policía declara ante el TS que Sortu contó con el "plácet" de ETA

Los testigos aseguran que la izquierda abertzale busca "relegalizarse" con esta formación

ÁNGELES VÁZQUEZ

La Sala del 61 del Tribunal Supremo escuchó ayer durante toda la jornada a los testigos propuestos por Fiscalía y Abogacía del Estado para defender las demandas con las que tratan de impedir la inscripción de Sortu en el registro de partidos. Un inspector jefe de la Policía y dos guardias civiles aseguraron ante el Alto Tribunal que esta formación contó con el "plácet" de ETA para salir adelante, lo que supone un intento más de burlar la ilegalización de Batasuna.

El primero en comparecer ante el tribunal, en una vista que se prolongó mucho más de lo esperado tanto que continuará hoy, fue el inspector jefe de la Policía responsable de los informes realizados por este cuerpo sobre la última propuesta de la izquierda abertzale para concurrir a las elecciones del 22 de mayo.

La vista seguirá hoy con las conclusiones del fiscal, el abogado del Estado y Sortu

A la pregunta del fiscal jefe de la Sala Tercera del Supremo, Antonio Narváez, de "¿qué es Sortu?", el agente respondió: "Es una iniciativa de Batasuna para refundarse, para relegalizarse, que incluye a las mismas personas, pero con un proyecto político con la novedad fundamental de que rechaza la violencia".

Cuando el inspector se disponía a verbalizar la conclusión a la que había llegado, gracias a sus 29 años de experiencia en terrorismo, el presidente del tribunal, Carlos Dívar, le interrumpió. "Le ruego que no haga valoraciones personales", indicó.

La puntualización del tribunal se debía a que al comenzar la sesión, el tribunal determinó que los policías y guardias civiles propuestos por las acusaciones (Sortu no pidió prueba testifical) lo harían únicamente como testigos y no en la doble condición de testigos-peritos, que refuerza sus opiniones, por su experiencia.

Los agentes dicen que la acción policial impuso la línea a Batasuna

Pero expurgar de las declaraciones que prestaron los cuatro testigos, que comparecieron en el salón de plenos del Supremo, todas las valoraciones habría sido una labor complicada. El debate se centró en muchas ocasiones en la trayectoria de la izquierda abertzale y en si ETA tiene previsto renunciar definitivamente a la violencia, extremo negado tajantemente por todos los miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado.

El inspector de Policía explicó que el rechazo a la violencia de ETA fue fruto de "una discusión utilitarista", no de principios. Señaló que a finales de 2009 en ETA-Batasuna existían dos posiciones claras. La línea dura pretendía realizar una campaña de terror a través de una cadena de atentados para forzar al Gobierno a negociar. Batasuna, en cambio, entendía que "no había tiempo" para ello y debía empezar el proceso democrático ya. Para adaptarse a la ley de partidos, explicó, concluyó que "era más útil" rechazar la violencia.

A su juicio, la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, gracias a las detenciones de miembros de comandos operativos, es lo que llevó a ETA a descartar su opción. Y le forzó a declarar un alto el fuego, circunstancia a la que tuvo que esperar Batasuna para presentar los estatutos de Sortu.

Los dos guardias civiles que comparecieron ante la Sala del 61 ratificaron a preguntas del abogado del Estado jefe del Supremo, Manuel Rivero, los informes que elaboraron y que defendieron ante el tribunal a través de un powerpoint.

El primero de ellos aseguró que "hay indicios evidentes de que ETA no se va a disolver", pese a los golpes policiales que ha recibido en España, Francia y Portugal, porque se ha detectado que sigue robando vehículos y falsificando matrículas, incluso en mayor número que en otros momentos. "Es más, se ha descubierto que tiene planes e intenciones de futuro", añadió.

En su opinión, que coincide con la del otro testigo, el rechazo de la violencia "no es fruto de un debate lucha armada sí o lucha armada no, sino de hacer una estrategia eficaz".

A preguntas de la defensa de Sortu, ejercida por Iñigo Iruin y Adolfo Araiz, el otro guardia civil destacó que la presencia de miembros de la izquierda abertzale en los actos de la nueva formación política se dirigía a su electorado, para indicarle con claridad a quién debían votar entre las marcas electorales que se presentan.

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