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El PP admite que le falta un equipo económico de peso

Muchos dirigentes están convencidos de que Rajoy realizará algún fichaje antes de las próximas elecciones generales

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Se ha dicho que Mariano Rajoy es una marioneta de José María Aznar, que es lento tomando decisiones, que es un vago y que no concreta sus medidas. Según el presidente del Partido Popular son los socialistas quienes extienden estos "tópicos". "Salvo ladrón o incompetente me han llamado de todo", señaló el martes pasado durante su entrevista en Veo7.

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El líder de los conservadores también lamenta que se acuse constantemente a la oposición de no tener alternativas y que se repita sin cesar que no cuenta con un gabinete económico potente. Pero Rajoy, en este último caso, no puede culpar a los estrategas del PSOE. Dentro de sus propias filas lo admiten abiertamente: "El equipo con el contamos es formal. Un grupo de personas elegidas para fajarse en el día a día, ir a reuniones, encuentros y realizar la tarea parlamentaria. Pero no es el real, el que tendríamos si llegamos al Gobierno".

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La cúpula del partido no tiene a nadie con preparación económica

La derecha sabe que la situación no se parece a la de 1996 cuando se visualizaba quién iba a acompañar a Aznar en el camino hacia la Moncloa. Todo el mundo daba por hecho que el vicepresidente político iba a ser Francisco Álvarez-Cascos y el económico, Rodrigo Rato. En la actualidad, en el PP dudan de que los que llevan las riendas en materia de economía sigan manejándolas en el futuro. Tienen la impresión de que sólo se mueven peones por el tablero para ocultar que no existe un rey que los guíe en este terreno.

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La imagen económica de la derecha se reduce ahora mismo a tres personas: el portavoz del área y experto en materia fiscal, Cristóbal Montoro, y sus dos estrechos colaboradores, los diputados Álvaro Nadal y Fátima Báñez. Sus compañeros reconocen su trabajo y preparación, pero eso no quita para que la mayoría de ellos considere que hace falta un revulsivo, una o varias figuras con relevancia que atraigan votantes y den a su discurso, tan centrado en la crisis, mayor solvencia. Sobre todo cuando la situación económica se ha convertido en el eje principal de su estrategia y cuando Rajoy pretende erigirse en el artífice del "segundo milagro español".

Además, hay quien cree que en estos años se ha mantenido un tono, en ocasiones, demasiado bronco, que se aleja de la crítica política constructiva. Y piensan que se debería dar un giro en este sentido, reforzando el gabinete y modulando los discursos.

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Pizarro y Costa abandonaron en 2010 sus escaños parlamentarios

Algunos cargos están preocupados por las próximas citas electorales y les gustaría estar preparados para el caso de un adelanto de las generales. Pero para poder mostrar sus ases, dicen los que están cerca de Rajoy, queda tiempo. Sus colaboradores están seguros de que seguirá el mismo patrón de comportamiento y escogerá perfiles similares a los que eligió en 2008.

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Hay que tener en cuenta ese precedente. Tras la derrota electoral de 2004, el líder del PP puso a Miguel Arias Cañete al frente de la secretaría económica porque nadie quería hacerse cargo de ella.

En el PP están ahora menos preocupados por el rival, tras la marcha de Solbes

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El ex ministro de Agricultura y abogado del Estado cumplió con el encargo hasta que fue patente que al PP le faltaba músculo económico. Rajoy se puso a buscar. Ocho meses antes de las últimas generales, designó al exministro de Ciencia y Tecnología Juan Costa como director del programa electoral. Y, poco antes de las elecciones, anunció que el expresidente de Endesa Manuel Pizarro iba como número dos en su lista por Madrid.

Fueron sus dos grandes "fichajes" y sus dos grandes pérdidas porque ambos terminaron abandonando en 2010 sus escaños parlamentarios, volviendo a dejar a Rajoy huérfano. Eso sí, al irse a la iniciativa privada, el primero dejó una puerta abierta por si el PP alcanza la Moncloa y le llaman. Y el segundo, dicen que a pesar de que se distanció del líder conservador porque en su día no le hizo portavoz del grupo en el Congreso, mantiene una buena relación con él y le asesora en algunos temas.

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Desde la sede nacional afirman que no se puede descartar su regreso. Así como el del exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes, que para muchos compañeros permanece en la recámara.

Algunos dirigentes piden modular el discurso y ser más constructivos

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La idea de la operación, en aquel entonces, fue buscar a alguien que pudiese enfrentarse al entonces ministro Pedro Solbes. Ahora, en las filas del PP menosprecian a la vicepresidenta segunda y titular de Economía y Hacienda, Elena Salgado, al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y a buena parte de los principales actores económicos. Pero la situación económica es más complicada y hay quien se pregunta si el PP estará listo para afrontarla. Rajoy asegura que estará "a la altura de las circunstancias". Pero lo cierto es que cumple en marzo siete años de su travesía por el desierto y, en todo este tiempo, no ha logrado consolidar esta parcela económica.

El jefe de la oposición ha preferido echarse él la carga a cuestas, desarrollando hasta sus propias intervenciones económicas, y centrarse en los mensajes. Ahora en todos sus mítines repite que lo fundamental es generar empleo y critica al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero cuando le preguntan por sus medidas, no profundiza. En la entrevista con Pedro J. Ramírez quedó en evidencia cuando una joven quiso saber sus propuestas para luchar contra el paro juvenil y se quedó en blanco, perdido en la confusión de su letra. Algo que también le ocurre cuando alguien le pide que detalle su plan. Siempre responde apelando a la confianza y a la importancia de decir la verdad a la gente y arrogándose la capacidad de arreglar la situación en dos años a base de filosofía. Sus colaboradores afirman que es injusta esta apreciación. "Hemos presentado más de 71 enmiendas a la reforma laboral, varias iniciativas, hemos trabajado en la convención de Barcelona, en la de Sevilla, en foros con expertos", defienden.

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«Se busca una persona del perfil de Almunia», dice un dirigente del PP

Su entorno afirma que lanzará propuestas con cuentagotas hasta la refriega electoral. Algunos diputados explican que lo hace para evitar "el coste político". Por el momento, Rajoy va manteniendo reuniones sectoriales y los que le rodean presumen de que la clase empresarial y financiera no deja de llamarle porque ya "huelen el cambio".

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En las filas conservadoras son conscientes de sus carencias. "Se busca una persona del perfil de Almunia", comenta, medio en broma medio en serio, un miembro del Comité de Dirección reconociendo con ello que su partido necesita alguien con una dilatada y completa trayectoria al estilo de la del vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de la Competencia.

En el partido creen que Rato no volverá, pero que querrá influir

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Pero resulta difícil cubrir esta "página en blanco" porque Rajoy ni siquiera cuenta con alguien de perfil económico en su comité de dirección. A los clásicos maitines acuden María Dolores de Cospedal, Ana Mato, Soraya Sáenz de Santamaría, Alberto Ruiz-Gallardón, Jaime Mayor Oreja, Esteban González Pons y Javier Arenas. "Mucha de nuestra gente se podría hacer cargo de Interior, pero somos conscientes de que no tenemos a muchos Rato", confirman.

El presidente de Caja Madrid se prodiga en los actos de PP para avalar su oferta. Se ha especulado con su vuelta, pero los que le conocen bien dicen que está centrado en otros temas y que, si algo quiere, será, en caso de que gane el PP, influir en los nombramientos más importantes: el ministro de Economía y el decisivo sillón del gobernador del Banco de España.

Además, de su equipo parlamentario, Mariano Rajoy suele pedir opinión y consultar sus decisiones con una serie de personas. Entre ellas se encuentra el exsecretario de Estado de Economía, Luis de Guindos. En el PP aseguran que es uno de sus mayores hombres de confianza y su nombre siempre surge cuando se hacen quinielas sobre el futuro ministro de Economía.

Para ese puesto también se habla de José Manuel Soria, vicepresidente del Gobierno canario y consejero de Economía y Hacienda hasta 2010, que cuenta con la absoluta confianza de Rajoy.

El jefe de la oposición también suele acudir a su sociólogo de cabecera, Pedro Arriola. Con él marca la estrategia del PP y prepara sus intervenciones más destacadas.

Rajoy también mantiene buena relación con Fernando Bécker, director de recursos de Iberdrola y exconsejero de Economía en el Gobierno de Castilla y León en la etapa de Juan José Lucas. El presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, también es buen amigo suyo.

El líder del PP escucha a veces a Manuel Pizarro. El expresidente de Endesa dejó su escaño en enero de 2010, pero los que rodean a Rajoy confirman que la comunicación no se ha roto. Y dicen que no se puede descartar su regreso.

En el partido, Rajoy cuenta con Baudilio Tomé. El coordinador de los programas marco de las elecciones municipales y autonómicas se encargó de las convenciones de Barcelona y Sevilla. Exsecretario de Estado de Telecomunicaciones, Tomé es licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales. También es el enlace del PP con la macrofundación ideológica FAES. 

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