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Primarias, un proceso democrático pero incómodo

El PSOE se enfrenta tras el 22-M a unos comicios internos cuyos resultados no siempre han coincidido con los deseos del aparato

AGENCIAS/PÚBLICO.ES

Tras el anuncio de Zapatero de que no se presentará como candidato a las elecciones generales de 2012, el Partido Socialista se ve abocado a un proceso de elecciones primarias después del 22-M para designar a su candidato.

Dichas elecciones internas son un proceso usual entre los socialistas desde 1997, cuando se retomó una vieja práctica de la II República que da voz y voto a todos los militantes, aunque a veces sus resultados no comulguen con los deseos del aparato del partido.

Así ha ocurrido en los casos más sonados de primarias, el más notorio el que se zanjó en favor de Josep Borrell frente al entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, en la competencia por encabezar la candidatura a los comicios generales en abril de 1998.

Y más recientemente el que enfrentó el 3 de octubre pasado al líder del PSM, Tomás Gómez, y la ahora ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, que se resolvió a favor del primero, pese a que no era el favorito de Ferraz.

Tampoco lo era el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que el 19 de febrero de este año se midió con la ex consellera Montserrat Tura y la ganó.

Hasta 1936 los puestos en la estructura del partido, los candidatos en cualquier proceso electoral e incluso los representantes socialistas en organismos públicos eran designados directamente por los militantes.

Esta práctica de resultados inciertos se dejó en suspenso coincidiendo con la Guerra Civil y con las luchas fratricidas que se vivían dentro del partido. Tras una tumultuosa elección de varias vacantes de la Ejecutiva, se optó por abandonar este procedimiento en favor de la lista cerrada.

Sesenta y un años después, el PSOE recuperó este sistema de elección en su 34º Congreso Federal, celebrado en 1997, en el que se produjo el relevo de Felipe González por Joaquín Almunia al frente de la Secretaría General. Impulsadas por Almunia, las primarias fueron asumidas por los socialistas como fórmula innovadora de democratización del partido.

Catalunya, en noviembre de 1997, y Euskadi, en marzo de 1998, fueron las primeras comunidades en probar este tipo de consultas. El 29 de noviembre de 1997 los socialistas de Badalona (Barcelona) eligieron a la "oficialista" Maite Arqué para la Alcaldía.

Los socialistas vascos eligieron el 14 de marzo a Nicolás Redondo Terreros sobre su oponente, Rosa Díez, como candidato a lehendakari.

Hasta ahora sólo se han empleado las primarias en una ocasión para designar al aspirante socialista a la Presidencia del Gobierno.

Fue el 24 de abril de 1998, cuando el ex ministro Josep Borrell se impuso al secretario general del partido, Joaquín Almunia; finalmente, Borrell dimitió de ese cargo y Almunia se presentó a las elecciones del año 2000. Almunia perdió contra José María Aznar el 13 de marzo de ese año obteniendo tan solo 125 escaños, lo que le llevó a presentar su dimisión como líder del partido.

Posteriormente, los socialistas vivieron un periodo de primarias en todo el territorio nacional en junio de 1998 para seleccionar a sus candidatos a las autonómicas y municipales del año siguiente.

Ganaron por amplia mayoría las candidaturas oficialistas respaldadas por la dirección, salvo en Madrid, donde los militantes optaron por Cristina Almeida (de Nueva Izquierda) a la Comunidad y por el "renovador" Fernando Morán, al Ayuntamiento.

El PSOE promovió en junio de 2002 un nuevo periodo de primarias para las autonómicas y municipales de 2003 en aquellos lugares en los que había más de un pretendiente. Como en la anterior ocasión, ganaron en su mayoría los aspirantes "oficialistas".

No hubo primarias para designar al candidato a la Presidencia del Gobierno en las generales de 2004, pues solamente se presentó el secretario general del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, que ganó los comicios.

Ya con los socialistas nuevamente instalados en el Palacio de la Moncloa, prácticamente no fue necesario recurrir a las primarias para escoger a los candidatos a los comicios municipales de 2007. En agosto de 2010, el PSOE abrió un nuevo periodo de primarias para las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011.

Junto con las primarias a la Comunidad de Madrid, se celebraron consultas en las comunidades de Murcia y de Canarias, así como en varios ayuntamientos. El 3 de octubre tuvieron lugar las primarias sin mayores sorpresas para los candidatos arropados por la dirección federal salvo en la Comunidad de Madrid.

Trinidad Jiménez, política cercana al presidente Zapatero, luchó por hacerse con la candidatura con el secretario general de los socialistas madrileños Tomás Gómez. Jiménez contó desde el primer momento con el apoyo explícito de Zapatero y de hombres fuertes como Rubalcaba. Finalmente, Gómez ganó y será el que se enfrente el próximo 22 de mayo a la actual presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre.

La próxima experiencia la vivirá el PSOE tras las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo después del anuncio deZapatero de que no optará a la reelección. Eso sí, con la duda de si habrá más de un candidato. Pese a que desde hace meses el debate por la sucesión está instalado en la agenda política y comunicativa del país, ningún socialista se ha postulado abiertamente para suceder a Zapatero.

Por ahora los nombres que más suenan para el puesto son el actual vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalbaca, que cada vez toma más fuerza como el elegido. Pero también podrían postularse la ministra de Defensa, Carme Chacón, la de Exteriores, Trinidad Jiménez, el presidente del Congreso, José Bono, el vicesecretario general del partido, José Blanco o el lehendakari, Patxi López, entre otros.

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