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El PSOE hace un gesto a su base y defiende la tasa a la banca

El Senado apoya la medida con el único voto en contra de PP y UPN

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El PSOE pulsó ayer miércoles su tecla de izquierdas. Tras unas semanas amargas con lluvias de titulares que hablaban de profundos recortes sociales y de gestos limitados contra las rentas más altas, los socialistas sacaron pecho de su ADN en el pleno del Senado. Propusieron, y aprobaron con el respaldo de todos los grupos, salvo el PP, una moción para urgir al Gobierno a que defienda en el seno del G-20, una vez más, la puesta en marcha de un impuesto para gravar las transacciones financieras internacionales.

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El partido no otorgó a la iniciativa una importancia menor. Quien salió a la tribuna fue la número tres, Leire Pajín. Y esgrimió un argumento que la izquierda parlamentaria no ha cesado de repetir desde que flamearan los primeros síntomas de la crisis: "Es razonable y sensato, y absolutamente necesario, que quienes causaron esta crisis contribuyan también a sacarnos de ella, y que el sector financiero asuma su responsabilidad". La secretaria de organización armó un discurso de calado ideológico, exigente con unos mercados insaciables: "Pongamos coto a los especuladores que están poniendo en jaque a muchos gobiernos y sociedades", para lo que urge diseñar un sistema "regulado, justo y estable".

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Pajín dice que los que causaron la crisis deben ayudar a sacarnos de ella

Tras el debate en el pleno, la dirección socialista admitió que planteó la medida "por convicción" y "como mensaje claro a las bases del PSOE".

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El PSOE quiere que José Luis Rodríguez Zapatero defienda en la próxima reunión del G-20, el 26 de junio en Toronto (Canadá), la aprobación de un peaje sobre las transacciones bancarias, de tal forma que "en cada compra o venta de un producto financiero se recaude una muy pequeña proporción de su precio, un 0,05%", para ayudar a "reactivar" la economía. El presidente del Gobierno lo tendrá difícil, pues el pasado fin de semana, en la reunión de ministros de Finanzas del G-20 en Corea del Sur, se dio por enterrada la idea, sobre todo por la oposición de los países emergentes que temen que se cierre el grifo del crédito y de estados como Canadá y Australia, que no han tenido que rescatar entidades y no quieren castigar a sus bancos.

Los conservadores critican al PSOE por su "rancia" idea de subir tasas

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Pajín, consciente de los obstáculos, insistió en que se requiere "consenso internacional", pero también "voluntad política" de los gobiernos. No entra en juego sólo la economía, razonó, sino "la política", la necesidad de "servir a los intereses de las personas", y no estas al servicio del mercado.

En términos prácticos, ¿qué se logra? La filosofía que enunció en 1971 el economista James Tobin resiste: que la especulación "sea menos atractiva", y que se limiten las operaciones de riesgo de la banca. La ciudadanía, recalcó Pajín, no pagaría los platos rotos.

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El Gobierno quiere gravar un 0,05% las transacciones financieras

El PP mostró su rechazo a la medida. Pero lo hizo de forma gradual. Mar Angulo reconoció primero "la importancia de contar con mecanismos de alerta temprana", y después dibujó la moción del PSOE como una mera "declaración de principios", ya que el debate sobre la imposición de una tasa global a los bancos ya está en su "recta final". La senadora adujo que el gravamen acabaría afectando a empresas y ciudadanos. También recordó a Pajín que el 16 de febrero PP, PSOE y CiU rechazaron una moción muy similar de Iniciativa per Catalunya Verds en el Congreso.

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Al final, en el turno de réplica, Angulo descubrió sus cartas: los socialistas vuelven a la "vieja idea de siempre, rancia y trasnochada, de poner nuevos impuestos", algo "disparatado". Como única alternativa, el PP ofertó una enmienda en la que exigía "potenciar el debate comunitario e internacional sobre un marco preventivo de gestión de crisis financieras". Pajín repudió el texto de los conservadores, ya que suponía "descafeinar" su propuesta.

La número tres fustigó al PP con los ejemplos de sus correligionarios europeos. Alemania, por supuesto, ya que Angela Merkel anunció el lunes una tasa a la banca en 2012, tanto si hay acuerdo internacional como si no lo hay. La canciller alemana ha pasado "por la izquierda" al PP, que es el único que no mueve "un ápice" su posición, dijo. El PSOE, agregó, no tiene cargo de conciencia: el 2 de octubre de 2001, con José María Aznar en la Moncloa, planteó una iniciativa semejante en el pleno.

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La Cámara secundó al PSOE. Con más pasión en el caso de Entesa Catalana de Progrés (Judith Alberich, del PSC), BNG (Xosé Manuel Pérez Bouza) y Mixto (Pere Sampol, del Partido Socialista de Mallorca). Todos los portavoces manejaron una idea coincidente: es el momento de que paguen los mercados, y eso sí es de izquierdas. "Es hora de que las fuerzas progresistas saquemos pecho y Zapatero deje de comportarse como un ánima en pena", en palabras de Sampol. Jordi Vilajoana (CiU) aplicó más tibieza: no quiere una tasa Tobin estricta, generalizada, y no hay que "dividir el mundo entre buenos y malos".

El marcador no dejó dudas: 137 votos a favor de la medida del PSOE, y 119 en contra: los del PP y Unión del Pueblo Navarro.

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La moción del PSOE es corta y tajante. Empieza así: “El Senado insta al Gobierno a impulsar el debate comunitario e internacional sobre un marco preventivo de gestión de crisis financieras, y en concreto, sobre la implementación de mecanismos que garanticen la adecuada contribución del sector financiero para sufragar los costes de la resolución de las crisis, reduciendo al mínimo la financiación pública de estos costes”.

Entre las medidas, estas: “Explorar” la implantación de un peaje a las transacciones financieras, que no sea “desproporcionado” para no frenar la recuperación de la crisis, y la coordinación internacional. 

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