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El PSOE se lanza en busca del apoyo de una CiU arisca

Alonso propone "pactos estables" pero Mas exige contrapartidas en Catalunya

FERRAN CASAS

Zapatero quiere saber a qué atenerse y con quién. El presidente pretende que las votaciones del Congreso dejen de ser una ruleta rusa por la falta de aliados estables. Por eso en el PSOE han colgado el cartel de “se busca socio” y pretenden encarar el próximo periodo de sesiones con pareja fija. Descartado, por ahora, el PNV -que parecía asequible- por el envite de Ibarretxe la vista está puesta en CiU.

El portavoz del PSOE en la cámara baja, José Antonio Alonso, afirmó en TV3 que “no sería extraño” buscar acuerdos “estables de colaboración” con ellos tras el verano. Los socialistas han tenido el primer match ball de la legislatura con la iniciativa de IU-ICV sobre las incompatibilidades del ex asesor económico de Zapatero David Taguas. CiU le salvó
Alonso tiró del viejo guión al vincular la colaboración con los nacionalistas a la “contracción económica” y pidió una “legislatura tranquila”. La anterior empezó con ERC e IU-ICV de socios pero afloró el desencuentro. Ahora los inestables partidos a la izquierda del PSOE ya no son apetecibles pese a que podrían ser solución si se les sumara el BNG.

Los socialistas ya han tenido diversos gestos con los diez diputados que lidera Josep Antoni Duran i Lleida y que le darían mayoría absoluta. En el debate de investidura, pese a que los nacionalistas se abstuvieron, les dedicó concesiones verbales. Zapatero lanzó también un guiño el sábado a Josep Sánchez Llibre sentándolo en su mesa en una comida del Círculo de Economía. Se interpretó como un gesto de acercamiento dada la influencia del diputado sobre Duran.

Pero al PSOE no le será fácil un pacto con CiU pese a lo que busca Duran, de Unió, que centró la precampaña en persuadir a CDC, el socio mayoritario de la federación nacionalista, sobre la necesidad no sólo de implicarse sino de entrar en el Gobierno español.

Sobre tener ministros Convergència no quiere oír ni hablar, al menos por ahora. Artur Mas tiene en julio un congreso, tal y como recordó Alonso. El cónclave tiene cierto mar de fondo y, cuestiones programáticas al margen, Mas y los suyos supeditan las alianzas a un cambio político en Catalunya, donde gobierna la izquierda. Lo más plausible es que, de pactar, optara por el modelo Pujol de apoyos parlamentarios. Pero la fórmula pierde sentido siendo oposición en Catalunya. El líder de CiU insistió ayer mismo en que será “complicado” ir muy allá mientras sigan así. Por muchos “guiños” que reciban.

Pero no sólo el congreso de CDC, que debatirá su papel en Madrid pero también aprobará una ponencia que apuesta por “el derecho a decidir”, marcará el verano. También el pacto de la financiación. De salir Catalunya bien parada, CiU tendría menos problemas para pactar con el PSOE. El problema es que, en paralelo, el tripartito ganaría cohesión con un buen acuerdo.

El portavoz del PSC, Miquel Iceta, no mostró ninguna intranquilidad por la posibilidad de un acercamiento entre el PSOE y CiU en las Cortes. Éste vincularía a los 25 diputados del PSC. Iceta puso, en todo caso, en duda que, dada su división interna, la federación pueda tomar una decisión de este calado. El portavoz socialista juzgó positivo que las fuerzas políticas catalanas se impliquen en la gobernabilidad, tal y como hicieron sus socios de ERC e ICV en la pasada legislatura. 

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