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Rajoy calla después de que el fiscal acuse a Camps de cohecho

El líder conservador critica a los que "se radicalizan" para conseguir más votos

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Fiel a su estilo, el líder el PP evitó ayer pronunciarse sobre el escrito de la Fiscalía Anti-corrupción que acusa al presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, de un delito de cohecho continuado en el marco del caso de los trajes. La de ayer, en Santiago de Compostela, fue la primera aparición pública de Mariano Rajoy desde que el pasado viernes, el fiscal pidiera una sanción de 41.250 euros al president valenciano.

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Al igual que un día antes la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, evitó pronunciarse al respecto en el mismo escenario, el Palacio de Congresos de Santiago, Rajoy esquivó a los periodistas que esperaban su llegada a la clausura de la convención de los conservadores gallegos. De hecho, estaba anunciada una visita del líder del PP a las instalaciones en las que se ha celebrado esta cita durante el fin de semana. Pero no se produjo. El presidente del principal partido de la oposición se dirigió directamente al auditorio donde minutos después intervendría.

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El líder del PP ve, en cambio, "fraude" en el caso de los ERE falsos de Andalucía

En su discurso, también huyó del caso Gürtel. Se dedicó a cargar contra el Gobierno, sobre todo en materia económica, a avalar la gestión del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y a pedir explicaciones a los socialistas por el caso Mercasevilla.

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"En un momento como este, con la enorme tasa de desem-pleo de España, que se destinen fondos dedicados al empleo a esto es un fraude y una burla a los españoles", sostuvo sobre el presunto escándalo de los ERE falsos de la Junta de Andalucía.

Precisamente es este escándalo el que los conservadores ponen sobre la mesa en los últimos días cada vez que se les pregunta por la situación en la que queda Camps tras el escrito de acusación.

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Hasta la fecha, el único miembro de la dirección nacional del PP que se ha pronunciado sobre las últimas novedades en el caso de los trajes es Esteban González Pons.

El sábado, el vicesecretario de Comunicación del PP arropó a Camps en un acto en Alzira (Valencia) en el que se extrañó de que la Fiscalía le investigue por "cuatro corbatas".

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"España no tiene un problema de ideología, sino de competencia", dice

Como todos los lunes, Rajoy reúne hoy a su Comité de Dirección. Pocos en el partido confían en que el líder del PP vaya a atreverse a prescindir de Camps como candidato a las autonómicas. "No es el estilo de Rajoy. Las cosas no pintan muy bien, pero todo apunta a que será Camps el que tome sus propias decisiones", apunta un veterano diputado.

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Como ya hizo en la clausura de la convención que el PP celebró hace unas semanas en Sevilla, Rajoy aseguró que su formación va a apostar por la "concordia, la unidad y no la división entre los españoles". Pero fue un paso más allá. Lo hizo cuando criticó a quienes "cuando peor lo hacen, más se radicalizan porque creen que arremeter contra los demás es forma de obtener votos". A juicio del presidente de los conservadores, aquellos a los que criticó "se equivocan". "La gente quiere unión, concordia un proyecto nacional, un Gobierno que sepa lo que hace y que haya empleo. Lo demás no lo quieren".

Sus palabras llegaban justo 24 horas después de que Pons llamara a los españoles a sublevarse utilizando como ejemplo lo ocurrido en Egipto. "¿Habéis visto Egipto? El pueblo, cuando quiere, puede, y el pueblo español quiere", llegó a decir el vicesecretario en el citado acto de Alzira.

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En un acto cargado de reproches a Zapatero por no haber visitado Galicia en año santo, Rajoy añadió que "se viven momentos difíciles y el futuro todavía no está claro". A su juicio, "España no tiene un problema de ideología, sino de competencia".

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