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Rajoy enseña su cara moderada

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Dentro del PP, la designación de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz del Grupo Parlamentario Popular ha sido interpretado por la mayoría como un guiño a la moderación y una posibilidad de enterrar la crispación que presidió la anterior legislatura.

A nadie le sorprendió que Rajoy se decantara por una de sus máximas colaboradoras. En las apuestas que habían realizado sus compañeros, todos destacaban de ella su gran lealtad al presidente del partido y fue recompensada por ello. A su favor, se resalta su entrega. En su contra, su inexperiencia. Y es que ahora le corresponde una ardua dirección, con 154 diputados a su cargo. Su nombre fue el elegido tras conocerse que José Antonio Alonso iba a ser el portavoz socialista en el Congreso. Rajoy lo ha tenido en cuenta a la hora de decantarse por una persona que puede defender los principios del PP sin perder en ningún momento la sonrisa.

Diplomática pero firme, de gran memoria y experta en sortear los temas espinosos echando mano del argumentario, Sáenz de Santamaría reconocía ayer que durante la pasada legislatura había tenido poco trato con el ex ministro de Defensa. Reconocía que, debido a sus tareas parlamentarias, había mantenido más contacto con el portavoz adjunto, Ramón Jáuregui.

Alonso y Sáenz de Santamaría pueden dar mucho juego en una legislatura que todos auguran más tranquila que la anterior, aunque realmente habrá que esperar a ver cómo arranca tras la sesión de investidura, donde Rajoy ya ha anunciado que no dirá nada diferente a lo acostumbrado.

'Diálogo sereno pero serio'

En cualquier caso, Sáenz de Santamaría comienza esta nueva trayectoría con voluntad de entendimiento.

Ayer la responsable parlamentaria dijo que esperaba que la relación con su homólogo socialista fuera 'de diálogo sereno, pero serio'. También confiaba en que fuera 'fluida y responsable'.

Hasta ahora ninguna mujer había estado al frente de este cargo y la 'apuesta personal' de Rajoy debe comenzar a madurarse aún en el partido. Ayer todo eran felicitaciones efusivas pero es sabido que su cercanía al líder conservador ha desatado siempre algunas envidias. Ella es consciente de que no sólo tendrá que lidiar con el Gobierno sino que, además, tendrá que afrontar los recelos internos.

En el PP son varios los diputados que confían en que este sea el primer paso de una nueva etapa. Además creen que la continuidad de Pío García- Escudero en el Senado refuerza una imagen positiva. Muchos esperan que la generación que se encuentra entre los treinta y los cuarenta y tantos años dé un salto hacia adelante. Desde luego Rajoy señaló que 'todo el que tenga ganas de trabajar y de aportar algo, podrá hacerlo'. El líder del PP aseguró que, aunque los cargos son limitados, él intentará que todos tengan 'una oportunidad'.

Hay quien se preguntaba ayer por el futuro de Ángel Acebes. Rajoy no desveló la incógnita. Son muchos los que piensan que es la figura que tiene más difícil encaje. Todo apunta a que continuará en su puesto hasta el XVI Congreso. Y, según algunos miembros del PP, la recompensa a estos años de sacrificio podría ser que fuera como candidato a las elecciones europeas que se celebran en junio de 2009.

Rajoy pidió ayer a sus filas 'trabajar mucho más y mejor'. Lo repitió hasta la saciedad. Quería que se les quedara grabado. En su análisis postelectoral reconoció que no habían logrado su objetivo: ganar las elecciones. Pero eso no le impidió vender su crecimiento en porcentaje, número y escaños como un resultado 'muy digno'.

El presidente nacional del PP aseguró que su partido realizará una reflexión profunda de los resultados y reconoció que hay 'organizaciones donde habrá que hacer un esfuerzo'. 'Habremos de actuar en consecuencia', declaró.

En la mente de todos estaban Galicia, País Vasco y Catalunya, donde el PP ha sufrido un descenso significativo de votos. Rajoy se mostró demasiado entusiasta: 'Creo que se pueden ganar las elecciones generales. Se deben ganar. Y a fecha de hoy, lo más probable es que ganemos las próximas elecciones'. Su esperanza es que cuatro años más terminen pasándole factura al presidente socialista: 'Zapatero ya no es nuevo. Ya no valen los juegos florales ni las palabrerías'.'Le voy juzgar por sus hechos'

Y aunque se mostró abierto a hablar y a llegar a acuerdos con el Gobierno sobre los grandes asuntos de Estado, al tiempo no dejó de reprocharle al jefe del Ejecutivo socialista su actuación durante la pasada legislatura. En ésta se andará con pies de plomo: 'Yo le voy a juzgar por sus hechos'.

También anunció que en el debate de investidura hablaría de economía y del Plan Hidrológico Nacional. Dejó claro que su partido no iba a renunciar a ningún puesto de las Mesas de ambas Cámaras poque 'no había mayor pluralidad que respetar la voluntad de los ciudadanos'.

Sáenz de Santamaría no quiso adelantar la posición de su partido en la sesión de investidura ni si hoy dará o no su apoyo a José Bono como presidente del Congreso. Prometió, eso sí, 'una oposición constructiva, pegada a la calle'.