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Rajoy tercia entre Basagoiti y López

Ajuria Enea relativiza la polémica con el PP vasco en torno a la política penitenciaria porque "las diferencias son de matiz"

GUILLERMO MALAINA

El último azote del PP vasco al Gobierno de Patxi López empieza a cesar por ahora. El detonante había sido esta vez el debate abierto sobre la política penitenciaria a aplicar a los presos de ETA dentro del proceso para la consolidación de la paz tras el "cese definitivo de su actividad armada", el pasado 20 de octubre. Sin embargo, después de semanas de tiranteces, el encuentro mantenido por el presidente Mariano Rajoy con el lehendakari parece haber tenido un efecto reparador.

Cuando PP y PSE firmaron en marzo de 2009 su acuerdo de "bases" para dar estabilidad al Gobierno de Patxi López, en el primer punto del documento, fijaron la "política" a seguir "contra el terrorismo", pero obviamente no los pasos que se habrían de dar después de que ETA anunciara su cese de la violencia. Ahora, sin poder evitar tensiones, tratan de buscar una sintonía para actuar al unísono también en este "nuevo tiempo".

Un portavoz del Gobierno vasco afirma que, pese a las últimas críticas, las "diferencias" en ese asunto con el PP vasco son de "matiz". La base del Ejecutivo es el "gran acuerdo para la concordia" que el lehendakari anunció, el pasado septiembre, en el Parlamento vasco. En el documento plantea, entre otros puntos, el acercamiento "progresivo" de los presos de ETA al País Vasco si favorece su reinserción, la necesidad de construir el país sobre "la memoria de la violencia padecida para que no vuelva a ocurrir" y el reconocimiento de forma pública "del daño causado por el terrorismo a las víctimas".

"Y hay un desenfoque informativo de todo esto. Cuando el lehendakari habla de su hoja de ruta, se refiere también a las víctimas, pero luego parece que sólo habla de los presos. El PP vasco lo sabe, pero luego dice todo eso (en alusión a la crítica de que el Gobierno vasco estaba "desnortado"). Es parte del juego político. Si puedes meter la patita", señala el portavoz del Ejecutivo.

"Basagoiti puede pasarse de estupendo, pero conoce la sociedad vasca", dice un portavoz de López

El PP vasco tiene otro prisma. Su secretario general, Iñaki Oyarzábal, sostiene que, desde el cese de ETA, el PSOE ha buscado un "desmarque" con el fin de que parezca que "el PP es inmovilista, algo que no es cierto". Y a su juicio, el lehendakari ha contribuido a ello, al "marcar perfil" y poner el acento, "como el PNV", en las peticiones de la izquierda abertzale, exigiéndole más al Gobierno que a ETA. "Así, parece que nosotros no estamos en esta historia, y no es cierto. Da la impresión de que en el PP debemos dar dos pasos para demostrar que nos estamos moviendo", añade.

Lo cierto es que durante las últimas semanas ha habido guiños en los discursos de los dirigentes conservadores vascos impensables no hace mucho. En el ecuador de enero, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, habló por primera vez de la existencia de un "conflicto político" en Euskadi por la "diferencia entre identidades". Y el pasado miércoles, con un discurso muy medido, el líder de esta formación en Gipuzkoa, Borja Semper, tendió la mano a la izquierda abertzale, también por primera vez, para conseguir "su implicación en el nuevo tiempo".

"Parece que no estamos en esta historia y no es cierto", se reivindica el Partido Popular vasco

El siguiente movimiento se escenificará en La Moncloa, donde Rajoy recibirá próximamente al presidente del PP vasco tras haberse reunido con el lehendakari y con el presidente del PNV, Iñigo Urkullu. Basagoiti insistirá en la necesidad de llegar a una entente con el partido nacionalista y el PSE para definir una hoja de ruta con los pasos y los ritmos a seguir para la consolidación de la paz. Es evidente, pues, que los conservadores vascos están dispuestos a moverse de su actual posición en la negociación.

El PNV y el PSE coinciden con el PP en que, en política penitenciaria, sólo cabe aplicar a los presos medidas individualizadas, en virtud de la ley, y que de ningún modo es posible una amnistía. También es cierto que tanto el partido nacionalista como los socialistas vascos creen que el Gobierno podría ir más allá de la denominada vía Nanclares, abierta ya por el anterior Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Por ejemplo, con la puesta en libertad de los reclusos enfermos. La vía Nanclares fomenta sólo los acercamientos a cárceles vascas de los presos que manifiestan su arrepentimiento y ruptura con ETA.

El PP vasco, que en Euskadi defiende en solitario la actual política penitenciaria, pide "tiempo". Igual que la izquierda abertzale reclamó "tiempo" a los partidos y los gobiernos para avanzar hacia las vías exclusivamente políticas y culminar su debate sin escisiones, los conservadores vascos también requieren ahora un margen de tiempo para avanzar al unísono, conscientes de que fuera de Euskadi la perspectiva sobre la política vasca es bien distinta. Iñaki Oyarzábal lo describe con estas palabras: "En el País Vasco puede quedar muy bien decir una machada, pero no de cara a otros sectores, como las víctimas. Hay cosas que en algunos sectores son tabú y hay que hacer pedagogía (...) Hablar de acercamiento o de reinserción de los presos de ETA necesita una explicación y cierta pedagogía. Aquí se trata de no dar marcha atrás, de hacer las cosas unidos".

En su opinión, se trata de que cuestiones que "habrá que abordar", pero deslegitimando "a la vez la violencia de ETA" y, desde luego, sin dejar que la izquierda abertzale marque los ritmos. "La izquierda abertzale está intentado aparecer como la que trae la paz y que, en cambio, quienes hemos sufrido los palos, no. Y cuando se le plantea que debe reconocer el daño causado, no lo hace y responde que eso ya llegará'", recuerda Iñaki Oyarzábal.

El PP de Euskadi se ofrece para hacer "pedagogía" entre las víctimas y dar cobertura a Rajoy

El plan del PP vasco radica, pues, en conseguir primero consensuar una hoja de ruta con el PSE, el PNV y el aval de Rajoy. El partido liderado por Basagoiti, que ha supuesto una renovación de fondo respecto a sus antecesores, Mayor Oreja y María San Gil, está dispuesto a ayudar al presidente a "superar resistencias internas" de los sectores más duros. "Nosotros nos sentimos plenamente respaldados e identificados con la dirección (nacional) del PP", afirma Oyarzábal, "y aunque haya sensibilidades a las que les cuesta entender que esto es lo más útil y que la posición que estamos adoptando es la mejor para que no se malogre la esperanza de la sociedad vasca, creo que esto lo tenemos que hacer".

El Gobierno vasco, que mantiene una interlocución constante con Basagoiti, cree que a esta nueva situación hay que responder con "firmeza", exigiendo la disolución de ETA, pero también con "inteligencia". Y según un portavoz del Ejecutivo vasco, Rajoy tiene un "amplio margen de tiempo para manejar esto" con la colaboración del lehendakari, del PSE y del PP vasco. "Basagoiti se puede pasar de estupendo", dice, en alusión a su duro discurso, "pero conoce los intríngulis de la sociedad vasca".

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