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Retiradas todas las cuchillas de la valla fronteriza de Melilla

El delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, resaltó el carácter humanitario de esta medida

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La concertina, el entramado de alambre que coronaba las vallas del perímetro fronterizo de Melilla, ya es historia, después de que concluyeran ayer los trabajos de retirada que se iniciaron hace aproximadamente un mes, justo cuando se cumplían dos años sin avalanchas.

El delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, resaltó el carácter humanitario de esta medida, a la que se comprometió el Ejecutivo y que ya es una realidad.

La retirada de la concertina ha sido posible gracias a la construcción de una tercera valla, la denominada 'sirga tridimensional', un obstáculo único en el mundo y por el que se han interesado algunos países que quieren impermeabilizar sus fronteras. Para construir ese tercera valla, así como para mejorar las otras dos que ya existían y cuya altura ha sido elevada de los 3 a los 6 metros, se han invertido más de 30 millones de euros, lo que ha permitido que la frontera de Melilla sea hoy día, según el delegado, 'más segura y menos lesiva'.

La colaboración que presta Marruecos para el control del flujo migratorio ha sido otra de las claves para poder retirar el entramado de alambre y cuchillas. Esto provocó quejas de numerosas organizaciones humanitarias, que reclamaban la eliminación de este elemento, por considerar que vulneraba algunos de los derechos fundamentales de la persona.

Cambia la forma de entrar

El inicio de las obras de retirada de la concertina fue aplaudido por el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que en una visita reciente a Melilla alabó la decisión del Gobierno. Desde el final de las avalanchas, en octubre de 2005, apenas se han contabilizado intentos de salto en el perímetro, salvo algún caso aislado, o el ocurrido en julio de 2006 y en el que murieron dos inmigrantes.

La entrada de ilegales en Melilla ha cambiado de procedimiento. De los asaltos masivos, se ha pasado a la ocultación en vehículos. En los últimos meses, la Guardia Civil ha detectado a un número considerable de inmigrantes, la mayoría de origen subsahariano y asiáticos, que han puesto en riesgo su vida viajando en habitáculos de reducidas dimensiones con los que pretendían eludir los controles. Sin embargo, la llegada de una patera el pasado día 8 de noviembre hizo saltar la alarma, ya que se trataba de la entrada de indocumentados más numerosa que se había producido en los últimos dos años.

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