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Rubalcaba no logra frenar la desazón interna mientras aumentan quienes le piden una "reflexión profunda"

Surgen las primeras voces que, desde dentro del partido, instan al PSOE a meditar no sólo sobre las ideas, sino también sobre "las personas" que lo dirigen.

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La dirección del PSOE reaccionó este lunes a su debacle en las urnas en Euskadi y Galicia anunciando un giro ideológico que deberá concretarse en las conferencias políticas que Ferraz adelantará a principios de año, pero reafirmando su compromiso por mantener a Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del partido. Tras la reunión de la cúpula de los socialistas, su número dos, Elena Valenciano, abogó por no abrir, por el momento, ningún proceso interno que lave la cara de los socialistas y les dote de nuevos dirigentes para hacer frente a su peor situación en décadas y recuperar así la confianza de la ciudadanía. 

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Pues bien, lejos de apaciguar el malestar interno manifestado por numerosos dirigentes del partido el mismo lunes, ese suave intento de renovación manifestado ese día por Ferraz ha multiplicado las voces que reclaman a Rubalcaba un cambio completo en la estructura del Partido Socialista. Una transformación profunda que afecte a las ideas, como apuntaba el lunes Valenciano, pero también a "las personas", como afirmó ayer otro miembro del partido que hasta ahora había permanecido a pies juntillas con el secretario general.

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Si bien algunas voces del sector crítico opinan que se debería acelerar la convocatoria del Comité Federal para antes de las elecciones catalanas previstas para el 25 de noviembre, para iniciar ya la reflexión del partido, la mayoría opta por esperar a que pasen esos comicios para "no darlos por perdidos", e iniciar, a principios de año, un proceso que culmine incluso con un Congreso extraordinario. 

Pero la Ejecutiva federal sigue convencida de que hace lo correcto al mantenerse al frente del partido, tan sólo ocho meses después del Congreso federal de Sevilla. Incluso consideran que a pesar de las encuestas que le sitúan como a uno de los líderes peor valorados, Rubalcaba está "consolidado" como líder del PSOE y es quien debe seguir llevando el bastón de mando. Confían, además, en refrendar su gestión en un comité federal que será, en todo caso, a finales de año y después de las catalanas.

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Ayer, el futuro del principal partido de la oposición fue uno de los asuntos más recurrentes en los pasillos del Congreso de los Diputados donde se debatía el proyecto de Presupuestos Generales para 2013. A las puertas de la entrada al hemiciclo, el más esperado por la prensa fue el propio Rubalcaba, que una vez tras otra dio la callada por respuesta a quienes le reclamaron una valoración de los resultados obtenidos por el PSOE en Euskadi y Galicia. No será hasta este mediodía cuando se pronuncie en rueda de prensa en el Congreso, casi 72 horas después de los comicios.

Sí hablaron, en cambio, otros dirigentes socialistas. Algunos, en la línea crítica mantenida por Tomás Gómez o José Bono en las últimas horas, y otros, reclamando cambios, sí, pero reafirmando el liderazgo del secretario general. Desde el propio Congreso el más contundente fue el diputado socialista y exsecretario de Estado para la Unión Europea Diego López Garrido. Él emplazó a su partido a "reflexionar", pero no sólo acerca de las ideas, sino de "todo", también "las personas" que lo dirigen. Debe ser un análisis "serio" de lo ocurrido, pero sin adoptar decisiones "apresuradas". Primero, el nuevo rumbo del PSOE, y "después, las personas". 

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"Quiere decidir mucha gente y tenemos que reflexionar y debatir. Es lo que les debemos a los ciudadanos", dijo. El exministro de Justicia y hoy líder de los socialistas coruñeses, Francisco Caamaño, abogó por una reforma "urgente" del Partido Socialista y, en la misma línea de López Garrido, quiso dejar claro que "lo más importante es una reflexión interna profunda" para luego acometer una "renovación orgánica y de personas". "De nada sirve poner a uno para quitar a otro si no sabemos a dónde ir", sostuvo en rueda de prensa, según informaron varias agencias. 

La exministra Trinidad Jiménez, hoy miembro de la dirección federal, recordó eso mismo en los pasillos del Congreso, incluso dijo que a pesar del hundimiento del PSOE tanto en las urnas como en las encuestas, el balance de estos ocho meses es "equilibrado", porque los socialistas han conseguido gobernar en Andalucía y Asturias. Asimismo, y al igual que hicieron el lunes desde la cúpula del PSOE, Jiménez ha restado importancia a las voces críticas porque, según ha dicho, no son de ningún "líder". 

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Fiel a Rubalcaba, el exdirigente socialista madrileño y hoy diputado Rafael Simancas consideró, por su parte, que el PSOE tiene un "secretario general sólido y consolidado", por lo que sí deberá hacer "cambios" programáticos, pero siempre bajo la batuta de su actual líder.

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