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La ultraderecha valenciana brama contra Laporta

El líder independentista extiende su discurso a Valencia

BELÉN TOLEDO

Joan Laporta llegó ayer al hotel en el que se celebró la presentación de su partido en Valencia por una calle diferente a aquella en la que se le había preparado un recibimiento. Por eso, justo al bajarse del coche pudo ver, desde cierta distancia, el panorama que le esperaba. El ex presidente del Barça y líder de Solidaritat Catalana per la Independència vio la espalda de decenas de simpatizantes rodeando una pancarta en la que se leía "Benvinguts a València", flanqueada por dos banderas independentistas. Vio cómo se giraban al grito de "ahí está", y corrían a abrazarlo.

Pudo oír la música tradicional valenciana que comenzaba a sonar en su honor y, tal vez, el suspiro que dejó escapar una mujer para después añadir en voz alta "qué guapo", como muestra del culto a la personalidad que se respira en su partido. Pero también debió de llegar a sus oídos el bramido de unos cincuenta manifestantes de ultraderecha que, a poca distancia y contenidos por la policía, le llamaban terrorista y gritaban consignas como "Puta Catalunya" o "Laporta, vete a tu casa".

La presencia de la ultraderecha llenó de tensión el arranque del acto político. Durante toda la semana, varios comunicados emitidos por grupos radicales, como España 2000 o Coalició Valencianista, habían caldeado el ambiente. En ellos hubo amenazas veladas al partido de Laporta en las que se le hacía responsable de las consecuencias que pudieran derivarse de la "provocación" que supone su proyecto de independencia para los Països Catalans, que incluyen el País Valencià, Catalunya, el sur de Francia y Baleares.

Ayer, un amplio dispositivo policial impidió que se produjeran altercados graves. Su presencia está justificada si atendemos a los antecedentes de las últimas décadas: los partidos independentistas y nacionalistas tienen verdaderos problemas para trabajar en el País Valencià. En los últimos años han sufrido pintadas, artefactos explosivos e incluso alguna agresión.

Ayer, la policía no pudo evitar que cuatro o cinco exaltados se colaran en el hotel donde se celebró el acto. Hubo insultos, empujones y algunos encontronazos entre independentistas y españolistas. Alguien dejó escapar, además, un gas irritante que afectó levemente a unos cuantos militantes. Laporta quitó importancia al incidente y lo calificó de "anécdota". Otro de los diputados de su partido, Alfons López Tena, contestó más tarde desde el estrado: "Yo he nacido y vivido en el País Valencià. Que se vayan ellos a su país".

El acto de ayer, que congregó a 300 simpatizantes, fue el primer paso del partido para extender su estructura al País Valencià. A finales de febrero, la formación decidirá en un congreso si se presenta o no a las elecciones autonómicas y locales. Desde el estrado se escucharon emocionadas llamadas a la independencia y a la unidad de los Països Catalans de los líderes del partido encargados de la expansión en Valencia.

Laporta fue, sin embargo, más comedido. Centró su intervención en criticar al Gobierno catalán y fue parco en referencias al País Valencià. Pidió a los militantes que rebajen su optimismo y sean conscientes del "trabajo" necesario para "alcanzar la independencia". "Es fundamental estar arraigados aquí y tener presencia en el Parlament", explicó.

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