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La unión del socialismo catalán cumple 30 años en su cénit

La federación del PSOE se disolvió en una sigla autónoma y catalanista 

FERRAN CASAS

Hoy hace 30 años que, en el Palau de Congressos de Montjuïc, tres partidos celebraban congresos paralelos. En ellos aprobaron disolverse en uno catalanista y socialista. Así nació el PSC, independiente pero federado con el PSOE. Un partido que esta semana celebra congreso en un momento dulce, quizás el mejor de estos años. Gobernando Catalunya y sin grandes discrepancias más allá de dirimir en qué condiciones recuperaría el grupo en el Congreso que tuvo hasta 1982, tal y como explica su secretario de organización José Zaragoza.

El socialismo catalán estaba, hasta 1978, partido en tres fuerzas y ello cedía al PSUC la izquierda, según el director de la Fundació Rafael Campalans, Albert Aixalà. Al congreso asistían dos partidos con más de 2.000 militantes cada uno, el PSOE catalán y el PSC-Congrés, que meses antes habían ido juntos a las generales. A los primeros los lideraba Josep Maria Triginer, pero le rodeaban Luis Fuertes, Manuela de Madre o Salvador Clotas. Al frente de los segundos, fruto de la confluencia de diversos grupos, figuraba Joan Raventós, pero también estaban activos Pasqual Maragall, Narcís Serra, Raimon Obiols o Isidre Molas.

Los terceros en discordia, con 500 militantes, eran los del PSC-Reagrupament, nacionalistas y socialdemócratas, que habían ido a las generales con el Pacte Democràtic de Pujol y CDC. Su líder, Josep Pallach, había muerto, y Josep Verde Aldea o Antoni Ciurana eran sus caras. Josep Pau, del PSC-R, recuerda las tensiones del congreso, donde tuvieron un papel “arbitral”. Como los otros 1.300 militantes que al PSC le quedan de entonces, Pau hace buen balance. En el congreso, evocan Aixalà y Pau, todos eran celosos de sus “banderas”. Los del PSOE querían preservar el vínculo con Madrid y ese era el problema para el resto (al PSC-R le costó que parte de los suyos acabaran en CDC o ERC).

Al final hubo independencia orgánica con un protocolo (de ahí la actitud aséptica del PSC en la calle Ferraz) en plano de igualdad pero, a cambio, los militantes catalanes del PSOE consiguieron un compromiso del PSC con la UGT.

El nuevo partido se preparó para las autonómicas. Pero su primer líder, Raventós, fracasó ante Pujol y aquello abrió una profunda crisis que, paradojas de la política, Alfonso Guerra salvó cuando avisó que no reconocería a la federación del PSOE, que amenazaba con desgajarse.

Desde entonces, el PSC se ha ganado a pulso con resultados el respeto del PSOE, como afirma Zaragoza. Lo hizo en 1987 definiendo un modelo federal antes de que Ferraz se lo planteara, resolviendo por si solo la crisis del congreso de Sitges en 1994 o marcando su política de alianzas de forma autónoma, como pasó con el segundo tripartito que garantizó que la izquierda plural siguiera gobernando Catalunya. 

Para saber más: http://www.30aniversaripsc.cat

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