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Los vascos dibujan una Euskadi sin violencia

Destacados ciudadanos del País Vasco analizan los retos a los que se enfrenta su sociedad ante el proceso de paz

 

IÑIGO ADURIZ

Permanente, general y verificable". Estas tres palabras han marcado la actualidad política de Euskadi en la última semana. ETA volvía a acaparar el protagonismo con un comunicado que matizaba su alto el fuego con esos tres términos. Para unos, el anuncio de la organización terrorista es "insuficiente" e "insignificante", porque no proclama su disolución, no cierra la puerta al uso de las armas y no hace mención a sus cientos de víctimas. Para otros, se trata de "un paso positivo" en el camino hacia la "resolución del conflicto vasco por vías democráticas".

La sociedad vasca se enfrenta en los próximos meses a un nuevo escenario en el que el factor distorsionador de la violencia que ha marcado su devenir en las últimas décadas pasará a convertirse en un actor secundario y a punto de desaparecer.

La reconciliación y la aceptación del diferente marcará el futuro de un País Vasco sin ETA

Público ha querido conocer de la mano de una decena de ciudadanos destacados en diferentes ámbitos del País Vasco cuáles son los retos a los que se enfrentará su sociedad a partir de ahora. Una sociedad profundamente dividida a nivel ideológico, pero cuya cultura de trabajo la ha convertido en una de las más prósperas de Europa.

Existen puntos de encuentro: "El fin de la violencia facilitaría la vida cotidiana". Esa reflexión la comparten todos los consultados por este diario. Es un primer paso. ¿Pero a partir de ahí qué? Xabier Aierdi, profesor de Sociología de la Universidad del País Vasco , considera que quedaría un asunto importante por resolver. "El conflicto identitario emergería con toda su fuerza porque, hasta ahora, el árbol de la violencia no ha dejado ver el bosque político", resalta.

En Euskadi, la mitad de la población no se siente española y la violencia y sus consecuencias han agudizado esa división. "Todo el mundo vivía con miedo. Unos por no poder decir lo que pensaban y otros por temor a perder la cultura y la identidad vascas", apunta el escritor Kirmen Uribe, premio Nacional de Narrativa 2009 con su libro Bilbao-New York-Bilbao. "Si finaliza la violencia irán desapareciendo ciertas actitudes cerradas, y estaremos obligados a aceptar cómo piensa el otro. A aceptarlo como diferente. Lo más importante es reconstruir las relaciones", insiste.

El fin de la actividad terrorista permitirá superar el conflicto identitario de los vascos

"Se abrirá un proceso de reconciliación que dependerá de la sinceridad de la izquierda abertzale", reconoce Joseba Arruti, director de Radio Euskadi, emisora pública vasca en castellano. Él, que por ejercer su labor de periodista debe moverse por el País Vasco con escolta, considera que "quienes más pasos tienen que dar son aquellos que consideraban legítimo asesinar al discrepante".

Para Paul Ríos, coordinador de la organización pacifista Lokarri, el fin de la violencia permitiría que "muchos esfuerzos sociales que actualmente se dedican a atender los problemas derivados de la misma, se puedan destinar a otros objetivos". A pie de calle posibilitaría "que la ciudadanía sustituya la percepción del enemigo por la del diferente".

Sin violencia, los esfuerzos socialesse centraránen otros ámbitos

"La reconciliación no va a ser de un día para otro. Va a tener que pasar tiempo", agrega el presidente de Ikastolen Elkartea (federación de ikastolas), Koldo Tellitu. "Cuanto antes empecemos a entender los dolores y sufrimientos ajenos, será más positivo", remacha. Él también lamenta que durante tantos años el clima de la violencia "se haya llevado tantas energías por delante".

Como Tellitu, el secretario general de CCOO de Euskadi, Unai Sordo, cree que "va a tener que pasar tiempo para superar las heridas que ha generado" la violencia. La duración de ese periodo vendrá determinada "en función de cómo sea capaz ETA de planificar su final". "Cuanto más claro tengan que el abandono de las armas es el escenario ideal para todos, antes llegará el entendimiento", indica.

Desde un punto de vista más negativo, el director de cine Borja Cobeaga (Pagafantas, No controles), que prepara una película sobre el conflicto vasco "una sátira costumbrista sobre ETA", explica, considera que el enfrentamiento social puede perdurar durante años. "Si 30 años después de la caída de la dictadura seguimos bajo la sombra del franquismo, la sombra de la violencia en Euskadi permanecerá varias décadas. Sigue habiendo odio", lamenta.

Hay quien considera que el ejercicio de superación de la violencia ya ha sido realizado por la mayor parte de la sociedad vasca, y que los nuevos pasos del entorno de la izquierda abertzale radical y de la banda "llegan tarde". Eso es lo que opina el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco Alberto López Basaguren. "Ha habido una transformación social en los últimos 15 años, sobre todo tras el asesinato por parte de ETA de Miguel Ángel Blanco. En ese momento, ningún pueblo de la geografía vasca se salvaba del control del sectarismo político de la izquierda abertzale, y ahora ese control tan sólo se circunscribe a un pequeño grupo de municipios de la Guipúzcoa profunda", afirma.

"Ya ha habido un cambio en la sociedad", apunta en la misma línea el cocinero Fernando Canales, dueño del restaurante Etxanobe de Bilbao. "La gente está harta de la existencia de ETA y la sociedad lo habla. Se está quitando el silencio de encima", explica. Hace unos años, insiste, "hablar de la violencia, de ETA y de la situación política de Euskadi tan sólo se circunscribía al ámbito privado, y ese esquema ya se ha superado".

La normalidad llegará eldía en que

En el otro extremo se sitúa Josean Larrañaga, Urko, precursor de la canción en euskera desde los años setenta y hasta la actualidad y miembro de la corriente de la nueva canción vasca de la que formaron parte artistas de la talla de Mikel Laboa, Benito Lertxundi o el recién fallecido Xabier Lete. En su opinión, la normalización completa no llegará a Euskadi hasta dentro de cuatro o cinco años, "cuando el Gobierno negocie con ETA la situación de sus presos". El primer paso lo deberá dar la banda terrorista "diciendo que se va sin ambages", pero a juicio de Urko, la "pacificación" no llegará hasta que, por ejemplo, "Arnaldo Otegi pueda ser consejero de Interior del Gobierno vasco y se vea obligado a reprimir una huelga".

En ese momento, apunta, "este país será normal, el matonismo del ándate con ojo' de los sectores cercanos a ETA en los pueblos "se acabará" y "las relaciones se relajarán". "La vasca es una sociedad pujante que tira para adelante y funcionará sin ningún tipo de trabas. La sensación de paz va a ser increíble", agrega.

Virginia Berasategi, campeona de europa de triatlón, es optimista respecto al anuncio de ETA del lunes. "Me encantaría que esta fuera la definitiva. Espero que salga bien, aunque ya ha habido otras veces en que parecía iba a ser la buena, que iba a llegar la paz, y al final todo se truncó En otras cosas no soy muy positiva, pero en esto quiero ser optimista de verdad y que va a funcionar", recalca.

Los empresarios son el colectivo con mayor recelo ante el anuncio de la banda y aún callan

El futuro sin violencia traerá al País Vasco consecuencias provechosas, a juicio de todos los entrevistados. Un nuevo marco de paz serviría de revulsivo de la sociedad. Koldo Tellitu barrehacia su propio ámbito profesional. "Cualquier paso que se dé hacia la normalización en Euskadi va en favor de la educación", señala.

Euskadi es, según indica el periodista Joseba Arruti, "un país lleno de posibilidades que se ha ido desarrollan-do en las últimas décadas en un clima asfixiante socialmente y con un terrorismo atroz". Y añade: "Si eso desaparece, no hay límites para Euskadi a nivel económico o social. Ya es una de las sociedades más desarrolladas de Europa y si desaparece la violencia, su futuro puede mejorar de forma casi inimaginable".

En el ámbito cultural, Borja Cobeaga cree que "el posparto de la entrega de armas va a ser más intenso que la propia situación de violencia". "Hay una serie de debates pospuestos en el plano de la cultura porque esta se veía mezclada en ocasiones con la violencia. Sería higiénico que esta desapareciera y que emergiera lo que tiene la sociedad", completa el sociólogo Xabier Aierdi.

Un ámbito cultural pequeño

En cambio, Kirmen Uribe cree que la creación cultural "cambiará, pero no tanto". "El funcionamiento es bastante similar en cualquier ámbito cultural pequeño como es el vasco, haya o no una situación de conflicto. Seguiremos intentando ser diferentes", indica. La novedad, en su opinión, radica en que "va a poder tratarse el asunto de la violencia desde la distancia".

Urko considera que el cambio no sólo deberá afectar a la cultura en Euskadi. "Llevo 20 años sin poder actuar en el Estado español por cantar en euskera, y eso tiene que cambiar", advierte. "También deben aceptar con normalidad que somos miles los que queremos separarnos de España, para hacer a España más feliz", concluye.

Ninguna voz de la patronal ha querido pronunciarse. Los empresarios vascos, muchos de ellos víctimas de la extorsión, miran con prudencia el anuncio hecho público el lunes por ETA y prefieren esperar para formular cualquier vaticinio sobre el futuro.

 

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