Los almonteños pasean a la Virgen del Rocío en una madrugada llena de fervor

Nervios y emoción a flor de piel. Codazos y empujones. Todos quieren ser los primeros en tocar a la Señora. Era el momento más esperado de la Romería del Rocío. Trece minutos después de las tres la madrugada, los almonteños han recibido la llamada de la Blanca Paloma y han saltado la reja. Luego durante casi un cuarto de hora la han mecido por toda la ermita hasta sacarla de su santuario. Devoción en los rostros y un séquitos de brazos para tocarla, para agarrarla, para sentirla. Después, la Reina de las Marsimas visitará una por una las 114 filiales en la aldea rociera antes de regresar a la ermita, lo que en los últimos años viene sucediendo al filo del mediodía. El salto la reja una madrugá más.