La Iglesia cede unos terrenos a Cáritas en Vilagarcía para que la trabaje gente sin recursos

Jesús acaba de empezar a trabajar como hortelano. Desde abril vive en una casa de acogida de Cáritas y cada mañana acude a realizar las labores que exige el huerto. Hace apenas un año los terrenos que están cultivando estaban abandonados, pertenecían a la Iglesia hasta que el Arzobispado se los cedió a Cáritas. María Jesus es otra de las residentes del centro y para ella trabajar en la huerta es más que un trabajo porque la hace sentir bien. El de Carlos es un caso diferente ya no está en la casa de acogida pero sigue echando una mano a sus antiguos compañeros, consciente de la importancia de su labor. El objetivo es ayudar a los demas pero también convertirse en personas autónomas y conseguir que cuanto antes dejen de depender de Cáritas.