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Zapatero o Schröder "comprimido"

ERNESTO EKAIZER

En su rueda de prensa de balance del año, Mariano Rajoy sorprendió cuando dijo que "no hay animadversión ni ningún problema personal" entre él y José Luis Rodríguez Zapatero. Para subrayar que no se trataba de una afirmación carente de sustancia, el líder del PP precisó: "Lo digo por mí, pero creo que también lo puedo decir por el presidente".

Pues sí, según fuentes de ambos partidos, si se ha de situar una fecha para advertir un cambio en la relación personal entre ambos líderes, esa es mayo de 2010. A partir del viraje violento del Gobierno de Zapatero hacia la austeridad y las medidas duras, la cordialidad, por así decir, se ha abierto camino entre dos políticos que han mantenido el desprecio recíproco como el contenido inequívoco de su relación.

La frecuencia de los contactos entre Rajoy y Zapatero ha aumentado

La decisión del Gobierno, bajo presión internacional, de situar la batalla contra el déficit fiscal y la reforma del mercado laboral y de las pensiones, entre otras, como el principal objetivo de la nueva política económica ha llevado al líder del PP a considerar que en los últimos meses Zapatero ha profundizado como nunca su "educación política", al asumir, precisamente, aquello que la oposición ha venido sosteniendo desde hace años.

La frecuencia de los contactos telefónicos entre ambos, según las fuentes, ha aumentado. Pero, en ningún caso, esa relación más cordial ha ido acompañada de un respaldo de la oposición a políticas que, aunque aplicadas por Zapatero, proceden del PP.

En un análisis realizado por la agencia Moody's, el pasado septiembre se colocaba la reforma de las pensiones en los países con nota triple A como una asignatura inminente. Si en 2006, decía el informe, "las proyecciones dejaban a los Gobiernos con un tiempo aparentemente amplio para hacer frente" al problema, "las de 2009 suponen que los Gobiernos se enfrentan hoy a esos desafíos. La crisis ha anticipado la historia en 15 o 20 años (...). Esta compresión del tiempo se refleja en la aceleración de la trayectoria de las calificaciones" que expulsó a España del club de la triple A.

Véase el significado de la "compresión del tiempo". Gerhard Schröder encargó en 2002 un informe sobre la reforma de las pensiones a un panel de sabios. El estudio, entregado en 2003, proponía retrasar la jubilación de 65 a 67 años. Pero Schröder, que ya tenía bastante con impulsar la Agenda 2010, con las reformas laboral y el cambio en las prestaciones por desempleo, lo guardó en un cajón. Tras perder las elecciones en 2005, el Gobierno de gran coalición dirigido por Angela Merkel desempolvó y aprobó la propuesta en 2006.

Zapatero, bajo una presión conjunta de instituciones y mercados, habrá de hacer las reformas, inspiradas en las que impulsó Schröder, en el tiempo récord de nueve meses. Merkel y sus ministros podrán apreciarlo el próximo 3 de febrero en Madrid.

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