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Zapatero propone frenar la pena de muerte hasta 2015

El jefe del Ejecutivo español busca potenciar su agenda exterior con giras por África, Asia y América

ALICIA GUTIÉRREZ

Precedido por la encendida felicitación tras su segunda victoria con que arrancó su presentación el ex secretario general de la ONU y premio Nobel de la Paz, Kofi Annan, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, desgranó ayer en una conferencia organizada por el Instituto Elcano las grandes líneas de su política exterior para esta legislatura, una política que, a tenor de lo anunciado, vendrá marcada por una actividad viajera frenética, un firme intento de reforzar la posición de España en Europa y el área mediterránea, con especial mención a Marruecos, y por el impulso sin paliativos de la paz vinculada a la defensa de los derechos humanos.

Es en ese campo, en el de los derechos humanos, en el que se inscribe su petición, lanzada ayer, de una moratoria mundial hasta 2015 para la pena de muerte, que incluye el compromiso de que ningún país la aplique a menores de edad o a personas que fueran menores cuando cometieron los delitos, ni tampoco a discapacitados mentales.

Vencer al terrorismo internacional, subrayó el presidente, requiere convicción y firmeza. Pero sólo se puede ser eficaz, insistió, poniendo de ejemplo a España en su lucha contra ETA, “desde el respeto al Estado de Derecho y a la legalidad internacional”, dijo sin citar a nadie. Es decir, sin citar Guantánamo.

Tras subrayar su deseo de consenso nacional y adelantar que efectuará sendas giras a África –tres–, Asia e Iberoamérica, Zapatero efectuó un anuncio dirigido al corazón de la actual crisis económica internacional, término que en ningún momento usó: “Junto con el presidente francés [Nicolas Sarkozy] hemos acordado concertar iniciativas y esfuerzos” para adoptar medidas de “seguridad energética” que no sólo garanticen los suministros sino también “precios razonables”. La alusión a Francia es lógica: París asume la presidencia de la UE en julio.

“La globalización descontrolada, la inestabilidad en Oriente Próximo y la especulación –siguió el presidente– están produciendo graves distorsiones en el ámbito de la energía que requieren medidas de seguridad energética”.  

Zapatero enmarcó en la consecución de ese objetivo su reunión de ayer con el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí y su encuentro de la semana pasada con el presidente de México. El presidente resaltó su idea de situar a España “en el liderazgo de las energías renovables”, capítulo que abordará el día 30 con el primer ministro danés durante su viaje a Copenhague.

Ante un auditorio cuajado de personalidades de la vida española y representantes del mundo diplomático, Zapatero había cifrado los cuatro desafíos actuales de la “gobernabilidad actual”, en torno a los cuales girará su actuación internacional: “La lucha contra la pobreza, la promoción de la paz frente a la inseguridad y el terrorismo, la gestión ordenada de las migraciones y el cambio climático y la energía”.

De nuevo sin hablar expresamente de crisis pero aludiendo de forma nítida a ella, el presidente lanzó este mensaje: “Incluso en las circunstancias actuales, no puede haber otro horizonte para los países desarrollados que el incremento del gasto en cooperación y la eficaz coordinación de esfuerzos”.

 

El presidente del Gobierno es el líder europeo en el que más confían los franceses después de la canciller alemana, Angela Merkel, según un sondeo publicado ayer en Francia y otros 19 países elaborado  por WorldPublicOpinion.com. El 80% de los franceses consultados dijeron tener mucha o algo de confianza en Angela Merkel, y el 67% en José Luis Rodríguez Zapatero, mientras el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quedó cuarto.

 

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