Este artículo se publicó hace 7 años.
Eix del Llobregat: el camino hacia las vacaciones

Por El Quinze
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Coches que se adivinan cargados hasta los topes, acarreando en la baca bicis a medida para cada miembro de la familia, o remolcando caravanas que se convertirán en casas portátiles durante unos días. Para quienes no cogen trenes, aviones o barcos, el vehículo particular sigue siendo el medio de transporte habitual para ir de vacaciones o hacer una escapada de fin de semana a la playa o la montaña. Como estos que circulan por la C-16 en dirección a la Cerdanya, dejando atrás la sierra de Collserola para cruzar el Vallès, el Bages y el Berguedà. Coches para arriba y para abajo que en las operaciones salida o retorno dejan las clásicas estampas de vías congestionadas, sobre todo en algunos puntos críticos del área metropolitana de Barcelona, de donde salen la gran mayoría, como el peaje de la Roca o el de Martorell. En Catalunya, la red viaria está formada por más de 12.000 kilómetros, contando autopistas de peaje –el 20% de los kilómetros de carreteras de pago en España están en Catalunya–, autovías, carreteras con varios carriles y otras de calzada única. Conducir por ellas de acuerdo a lo que cada vía requiere es sin duda responsabilidad del conductor, pero acaba afectando a toda la ciudadanía: en verano, la siniestralidad repunta como consecuencia de la alta movilidad. Como muestra un botón: en los ocho días transcurridos del 21 al 28 de julio, 10 personas fallecieron en las carreteras catalanas. Una fría cifra tras la que se esconden nombres, apellidos y familias sumidas en la aflicción.