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Fiestas mayores, ¿sin relevo generacional?

Por El Quinze
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Cuando la ciudad entra en el letargo veraniego y miles de personas huyen a algún destino vacacional hay dos barrios de Barcelona que se mantienen activos. Son Gràcia y Sants, donde estos días ultiman los preparativos de sus fiestas mayores, cuyo elemento característico es la decoración temática de las calles. En Gràcia se celebran del 15 al 21 de agosto, y en Sants toman el relevo del día 24 al 1 de septiembre. Pese a que las de Gràcia se distinguen por tener un carácter más masivo, los dos barrios experimentan una transformación similar, en la que el trabajo voluntario de los vecinos tiene un papel básico. Ahora, el incremento de los precios de los alquileres dificulta que los jóvenes que garantizarían el relevo generacional residan en las calles que decoran. Algunos ya no pueden seguir siquiera en el mismo barrio o incluso en la ciudad.
El pregón de Gràcia será el 14 de agosto a las 19.00 horas, un día antes de que empiecen las fiestas. Lo darán cuatro mujeres con discapacidad intelectual que juegan al baloncesto en el acidH-Lluïsos de Gràcia. Son Paola Manjón, Cristina Pandis, Noèlia Bautista y Xènia Galtés, premiadas en los Special Olympics. Así se quiere dar visibilidad a las mujeres y, a la par, reconocer a un colectivo estigmatizado. "Llevamos la inclusividad tan lejos como podemos", recalca Carla Carbonell, presidenta de la Fundació Festa Major.
Las fiestas, que empezaron a celebrarse hace 202 años, conmemoran en esta edición los 80 de su recuperación tras el parón de la Guerra Civil. Lo hacen en las calles Progrés y Puigmartí, engalanadas sin interrupción desde entonces. Este año son 24 las calles y plazas decoradas, con la incorporación de Lluís Vives, la plaza del Nord y la Placeta de Sant Miquel, que regresa tras un año de pausa.
A falta de un local en el que elaborar los adornos, la nueva comisión de la plaza del Nord ha tenido que buscar una solución imaginativa: la amplia capilla del colegio La Salle Gràcia se ha convertido temporalmente en un taller de manualidades, aprovechando el receso escolar del verano. La comisión se muestra agradecida por el gesto que ha tenido el centro educativo religioso. A la entrada de la capilla, se sientan a confeccionar adornos las Teresines, un grupo de mujeres mayores que se han bautizado así por la mítica serie de TV3 de los años 90, protagonizada por tres hermanas solteras y jubiladas residentes en Gràcia y que participaban en la fiesta. Las Teresines del Nord reconocen que el factor que las unió fue su interés compartido por evitar que volviese a instalarse en la plaza una de las fiestas alternativas, las que se celebran al margen del programa oficial de la Fundació Festa Major.
Desplazar una fiesta ruidosa
Algunos vecinos reprochan que en la fiesta alternativa del Casal Popular Tres Lliris, que se ubicaba en la plaza, no entendían de limitaciones horarias ni de ruido. "Tuvimos que reunirnos porque este era terrible", asegura Anna Camprubí, de 73 años, mientras contribuye a dar forma a los decorados, que este año llevan por nombre Reserva del Nord y que recrearán una reserva de indios americanos. Las fiestas unen a diversas generaciones, pero en esta comisión los más jóvenes rondan los 30 años. "Los primeros en hacer cosas ha sido la gente mayor", admite Gemma March, otra de las vecinas más activas.
Algunos participantes residen en la plaza, pero muchos son de calles aledañas en un barrio cambiante, sobre todo para los jóvenes. "Los únicos que se han podido emancipar han sido quienes cuyos padres o abuelos tenían un piso en Gràcia. Los otros han tenido que irse a Nou Barris o al Clot", explica Deborah Arcalay, de 34 años, que considera que Gràcia vive en una dualidad: los vecinos se conocen y, a la par, el barrio "se ha puesto muy de moda". "El problema es que Gràcia empieza a ser como la Barceloneta", un barrio molesto con la masificación turística, considera.
Deborah reside cerca de la plaza del Nord con su pareja porque un familiar les ha dejado el alquiler más barato. Antes de entrar en el piso, de tres habitaciones, este era de 1.250 euros. "Gràcia no está tan plagada de gente joven, los alquileres son caros", asevera Albert Masats, de 31 años y de la misma comisión. Y añade que lograr que los jóvenes se comprometan con la fiesta no solo depende de que se resida en el barrio. "Es más difícil por tener planes, el trabajo e Internet", reflexiona.
Tampoco los han logrado atraer en otra comisión, la de la Placeta de Sant Miquel, que para los preparativos usan el vestíbulo del instituto público Vila de Gràcia. En 2018 no decoraron, después de que en 2017 no les fuera demasiado bien. El atentado yihadista de la Rambla coincidió con los primeros días de las fiestas, se suspendieron actos y esta calle, que no está entre las más concurridas, no superó el batacazo. Vuelven con el decorado de Ca la Gràcia: Benvinguts i benvingudes, que representa una casa tradicional. Priorizan el uso de materiales procedentes del comercio local, como retales de tela. "Intentamos utilizar poco plástico", subraya la vecina Maria Chiara Ziliani. La edad de la mayoría de participantes no baja de los 40 años. "Cuesta mucho que la gente joven se implique. Hacemos muchas cosas y es una responsabilidad", constata Mar Gil. Ambas hacen hincapié en que la fiesta ayuda a conocer y ganar complicidad con los vecinos, "cosa que en las ciudades grandes se pierde", precisa Maria Chiara.
Jordi Millan está involucrado en esta comisión, pero también tiene experiencia en otras de zonas de más afluencia, como la calle Llibertat. Allí se regula el paso de los visitantes, para evitar más aglomeraciones de las que ya hay. "Los vecinos están haciendo una actividad y la gente les saca fotos con los móviles, como si fuesen monos", lamenta, con lo que está convencido de que "no debería gastarse ni un céntimo en promoción". Maria Chiara trata de mostrarse más conciliadora y cree que "el turismo no es lo malo, lo que es malo es el mal turismo". El difícil equilibrio entre vecinos y visitantes se constató en 2017 cuando el atentado: muchas calles vieron comprometida su viabilidad, pero la menor afluencia le dio a la fiesta un carácter íntimo, "muy especial" para los vecinos, recuerda Nadia Bestregui, de 31 años, y que demuestra que sí que hay jóvenes comprometidos.
Nadia Bestregui presidió la comisión de Travessia de Sant Antoni durante sus primeros cuatro años de funcionamiento. La fiesta llegó a esta calle gracias al empuje de los jóvenes, y ahora cumple seis años decorada como La Ruta de la Travesseda, en alusión a la Ruta de la Seda. "La gente joven atrajo a gente joven, pero la tendencia es que las calles tengan una media de edad más alta", corrobora Nadia. Muchos de los que empezaron no pueden tirar del carro como antes, porque han tenido hijos y, con ellos, nuevas preocupaciones. Aunque ese no es el único viento que sopla en contra. También está el problema de la vivienda. "Muchos ya no vivimos en la misma calle. Nos han renovado contratos de alquiler a precios desorbitados que no podemos pagar y venimos de fuera de Gràcia para engalanar", relata. En su caso, han tenido que irse al Eixample, pero hay quien incluso está viviendo en Badalona.
Había inquilinos que pagaban 900 euros de alquiler y ahora les exigen hasta 1.400 por el mismo piso, si bien lo habitual son subidas de un mínimo de 200 euros, como habría sido el caso de Nadia, que antes abonaba 550 euros por un piso muy pequeño tipo loft. Se ha llegado a plantear comprar, pero una planta baja en la misma calle ha salido a la venta por 350.000 euros, también inasumible para la gran mayoría de vecinos. Los nuevos residentes son extranjeros, con un poder adquisitivo mayor, y algunos se quieren implicar en la fiesta, algo que Nadia ve positivo pero, a la par, un síntoma de cómo cambia todo, también para ella. "Tengo el sentimiento personal de ser una intrusa en Gràcia, cuando he puesto en marcha la fiesta de la calle y he vivido allí muchos años. Como si no pudiéramos decorarla porque no vivimos allí. Esto te separa de la esencia de las fiestas", exclama.
Carla Carbonell tiene 36 años y está al frente de la Fundació Festa Major. Reconoce que encontrar gente "que se implique con un grado de compromiso alto es difícil" y que ha habido comisiones que han sabido garantizarse el relevo generacional y otras que no. Ante situaciones como las de Nadia, no duda de que la gente que se halla en su situación "son festers y graciencs pese a que ahora vayan a dormir a otro sitio", y añade que los vecinos acostumbran a seguir participando pese a cambiar de barrio. "Siempre sabe mal que alguien que participa en la fiesta y ha vivido toda la vida aquí tenga que irse por el alquiler", admite Carbonell, que añade que la entidad no puede hacer nada al respecto.
La vivienda preocupa también en Sants
El arranque de la fiesta en el barrio de Sants será el 24 de agosto, con lo que en esta ocasión no se solapará con la de Gràcia. El pregón se celebrará a las 20.00 horas e irá a cargo de Toni Rovira, presentador de televisión conocido por el magacín nocturno Toni Rovira y tú, que emite 25TV en el área metropolitana. Este año una calle deja de decorar, la de Rossend Arús, por lo que serán 13 las engalanadas. Gemma Solsona, presidenta de la Federació Festa Major de Sants, remarca que aquí han logrado "mantener un público mayoritariamente del barrio, de Barcelona y de sus alrededores", si bien año tras año detectan la presencia de más turistas que se acercan a ver las calles. Para contrarrestarlo, tratan de no excederse en la publicidad de sus fiestas "para que estas no se masifiquen". Celebra que en muchas calles haya habido relevo generacional, y cree que la menor implicación de los jóvenes se debe a la precariedad laboral, con horarios y condiciones que dificultan compaginar el trabajo con la preparación de los decorados. Solsona también corrobora el impacto de las dificultades de los jóvenes a la hora de acceder a una vivienda. "Afecta a la composición de las comisiones, ya que hace que muchos miembros ya no vivan en la calle en la que organizan las fiestas", afirma.
En la calle Papin cumplen el quinto año desde que recuperaron la tradición de engalanarla, y en esta ocasión recrearán el antiguo parque de atracciones de Montjuïc, desaparecido en 1998. El historiador e hijo del barrio Agus Giralt, de 41 años, admite que, "con los precios del alquiler, es muy difícil que la gente acabe viviendo siempre o durante mucho tiempo en la misma calle". Detalla que, tras cinco años, una parte de la comisión está alejada de Papin, y hay gente "que reside incluso en L’Hospitalet". Él vivía cerca de la calle, le subieron 250 euros el alquiler de un piso pequeño por el que pagaba 450 y tuvo que irse a vivir más lejos, cerca ya de la segunda ciudad más poblada de Catalunya.
El modelo de fiesta por calles, opina Agus, es la gracia, pero, "en el modelo de ciudad actual, que haya arraigo en el barrio ya es mucho". Muy diferente a lo que sucedía antaño, cuando "las fiestas eran superimportantes", ya que no existía el acceso al ocio que hay en la actualidad. Aun así, Agus subraya que las fiestas se han mantenido como espacios de participación popular. De hecho, las fiestas hacen a Sants "como si fuera un pueblo", aunque mucha gente se vaya esos días para evitar el ruido, indica Paco Molina, de la tienda Ràpid Molina y criado en el barrio. Que el carácter popular de la celebración no se modifique "es fundamental", recalca Agus, ya que las fiestas de barrio no son lo mismo que ir a la discoteca, donde el ocio es solo un negocio. También recurre a la historia para mostrar su importancia: en la Guerra Civil, la construcción de los refugios antiaéreos se hizo en parte gracias a las comisiones de fiesta mayor, lo que da cuenta de la invisible red de fraternidad vecinal que se traza cuando entre todos se decora una calle.
LOS IMPERDIBLES DE GRÀCIA
PREGÓN. A cargo de las jugadoras del acidH-Lluïsos de baloncesto Cristina Pandis, Xènia Galtés, Paola Manjón y Noèlia Bautista. Miércoles 14 de agosto a las 19.00 h, con pasacalles a las 17.30 h desde Alzina 9. Plaza de la Vila de Gràcia.
CONCIERTO DE TAIKO. Tambores japoneses. Ofrecido por la Fundació Lotus Blau. Jueves 15 de agosto a las 22.00 h. Placeta de Sant Miquel.
FESTIGÀBAL. Con Joan Colomo, Arrels de Gràcia y Mourn, entre otros. Actividad paralela a las fiestas. Viernes 16 y sábado 17 de agosto a las 20.30 h. La Sedeta.
JORNADA CASTELLERA. Con la participación de Castellers de la Vila de Gràcia, Castellers de Vilafranca, Joves Xiquets de Valls y Xiquets de Reus. Sábado 17 de agosto a las 19.30 h. Plaza de la Vila.
CAMINAGOS SOLIDARIO. La recaudación se destina a una protectora de animales. Domingo 18 de agosto a las 9.30 h. Previa inscripción hasta un día antes. Plaza Joanic.
CORREFOC. Miércoles 21 de agosto a las 22.00 h. Plaza de la Vila.
LOS IMPERDIBLES DE SANTS
PREGÓN. A cargo del presentador de televisión Toni Rovira. Sábado 24 de agosto a las 20.00 h. Parque de la Espanya Industrial.
CINE. Segunda sesión de cine de Pantalla Papin. Coney Island y One week, de Buster Keaton, con Gonçal Perales al teclado. Lunes 26 de agosto a las 23.00 h. Calle Papin.
BURBUJAS DE JABÓN GIGANTES. Para gente de 0 a 99 años de edad. Martes 27 de agosto de 18.30 h a 20.30 h. Parque de la Espanya Industrial.
CONCIERTOS. Con el cantautor Miquel del Roig y PD Coronitas. Miércoles 28 de agosto a las 23.00 h. Aparcamiento ante la estación de autobuses de Sants.
FIESTA REMEMBRE 90'S. La Ruta del Bakalao con Ricardo F, DJ de Chasis. Viernes 30 de agosto a las 22.30 h. Calle Rosés.
PIROMUSICAL. Clausura de las fiestas. Sábado 1 de septiembre a las 22.00 h. Gradas del parque de la Espanya Industrial.