No al instituto escuela en la Barceloneta
Por El Quinze
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La Barceloneta es uno de los barrios con mayor presión turística de Barcelona; un barrio en el que la expulsión de los vecinos por el precio del alquiler sigue sin freno. Y las familias terminamos este 2019 con un nuevo revés: nos cierran las escuelas. El Consorci d’Educació y la Conselleria d’Ensenyament quieren fusionar las escuelas Mediterrània y Alexandre Galí y el instituto Joan Salvat-Papasseit y convertirlos en un macrocentro instituto escuela, sin consensuarlo con la comunidad educativa.
La Administración propone esta fórmula para terminar con la “segregación escolar”, un problema que no existe en la Barceloneta. Nuestras escuelas representan la diversidad del barrio: con familias que sufren dificultades, otras que llegan a final de mes y otras con holgura económica. Familias de todo tipo que han elegido Mediterrània o Galí por cómo son: centros pequeños, comprometidos con la renovación pedagógica, con proyectos educativos de calidad, inclusivos, abiertos al entorno y en los que se atiende a la diversidad.
El instituto escuela que nos quieren imponer se basa en números, masifica y provoca que la especulación y la gentrificación se ensañen, una vez más, con la Barceloneta. Los argumentos para cerrar las escuelas son que en el barrio hay pocos niños y que los que hay se van a estudiar fuera, cuando, en realidad, entre Galí, Mediterrània y Salvat-Papasseit sumamos más de 600 alumnos.
El Consorci, además, esconde que el instituto hace una década que espera unas obras de remodelación que nunca llegan y que, a pesar del lamentable estado de sus instalaciones, los alumnos obtienen resultados iguales o superiores a la media catalana. En el instituto escuela sólo tendrían cabida los alumnos de P3 a cuarto de ESO. Así que el bachillerato, que hoy se puede cursar en la Barceloneta, desaparecería, obligando a las familias a buscar un centro fuera del barrio.
El instituto escuela implica, por tanto, la construcción de un macrocentro, la desaparición de las escuelas y la pérdida del bachillerato. Muchas familias buscarán alternativas antes de aceptar el nuevo centro. Los alumnos con necesidades especiales no tendrán el entorno favorable que ahora tienen. Sin duda, la fórmula que se quiere imponer provocará una segregación que ahora no existe. Por eso las familias, los vecinos y las entidades denunciamos #NoInstitutEscolaBarceloneta y exigimos la inversión que el instituto Salvat-Papasseit necesita.