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La integración tarifaria que divide al Vallès

Por El Quinze
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Rubí y Sant Cugat del Vallès están separadas por una carretera. Sin embargo, un usuario rubinense de los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC) que compre cada semana la T-10 de dos zonas para ir a Barcelona tendrá un gasto anual de 965 euros, mientras que si el viaje lo hiciese desde Sant Cugat el gasto descendería hasta los 490 euros. ¿El motivo? Rubí no forma parte del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), cuyos municipios –entre ellos Sant Cugat– se benefician desde enero de una tarifa plana para el transporte público. Sabadell y Terrassa, que también han quedado fuera de la actualización tarifaria –a pesar de ser colindantes con algunas de las poblaciones beneficiadas–, han retomado sus reivindicaciones de cambio de zonificación.
La Autoritat del Transport Metropolità (ATM) aprobó en octubre crear una tarifa plana para el transporte público en los 36 municipios del AMB. De esta manera, 18 localidades pasaron de la segunda a la primera zona tarifaria, lo que supone un ahorro del 49% en la compra de una T-10 –el billete más vendido– para viajes dentro del territorio. Con esta decisión, que ha de beneficiar a tres millones de habitantes, la institución pronosticaba un incremento de 4,6 millones de viajes anuales. Sin embargo, la medida reavivó también las demandas de las poblaciones que no forman parte del AMB, pero que reclaman, desde hace años, cambiar su zona tarifaria.
"Resulta injusto que un usuario pague el doble estando a la misma distancia de Barcelona", comenta Rubén Cabús, vecino de Rubí. "Además, aquí solo tenemos una estación de ferrocarriles, y está colapsada", añade. Para este usuario de FGC, "el sistema debería tener en cuenta la distancia para fijar precios".
Más sangrante que el caso de Rubí es el de Terrassa, ubicada en la zona tarifaria 3. La cocapital del Vallès Occidental se encuentra a poco más de 15 kilómetros de ciudades de la primera zona, pero comprar una T-10 cada semana para ir a Barcelona supone una inversión anual de 1.315 euros. Un 62% más que en las ciudades del AMB. "El paso de la zona tarifaria 3 a la 2 es una reivindicación antigua de la ciudad que genera consenso político y social. Nunca se explicó cuál fue el criterio para fijar los límites espaciales y por qué nosotros formamos parte de la zona 3, cuando hay municipios de la zona 1 que están a 70 kilómetros de Barcelona", reivindica Alfredo Vega, alcalde de Terrassa, quien afirma que el consistorio egarense ha expresado su rechazo y disconformidad por un "trato injusto" a los responsables de FGC, ATM, la conselleria de Territori y el president de la Generalitat, sin haber logrado un compromiso para cambiar la situación.
Problemas de comunicación
Cuando se empezaron a dar detalles sobre la nueva tarificación, la confusión que se generó incendió los ánimos. "Sabadell y Barberà del Vallès, que es del AMB, están separadas por una calle, y en un primer momento se entendió que pasaríamos a pagar dos zonas por ir a la ciudad vecina", explica el regidor de Espacio Público de Sabadell, Xavier Guerrero. La perspectiva de tener que comprar billetes de dos zonas para desplazarse a las ciudades incorporadas en la tarifa plana alarmó a miles de estudiantes que se desplazan cada día a la Universidad Autónoma de Barcelona, ubicada en Bellaterra (Cerdanyola del Vallès), desde poblaciones de fuera de la zona 1. El anuncio de que la nueva ordenación tarifaria no cambiaría las condiciones de los usuarios de los municipios que no fueran del AMB calmó la indignación, pero el malentendido inicial fue la mecha que propició la creación de algunos movimientos activos en las redes sociales. Es el caso de la plataforma TerrassaZona2 que en octubre lanzó una recogida de firmas en Change.org que lleva 13.000 adhesiones, y que a finales de enero organizó su primera asamblea abierta a la ciudadanía.
El alcalde de Terrassa asegura que ni ATM ni AMB se pusieron en contacto con el Consistorio antes del anuncio. "Sabían que al hacerlo pondríamos sobre la mesa el paso de la ciudad a la zona 2", mantiene Vega. El AMB niega la opacidad. "Hace más de un año que se inició un proceso participativo entre los miembros del AMB, y cada paso dado ha sido público", indica el vicepresidente del área de Movilidad y Transporte, Antoni Poveda.
Guerrero, sin embargo, también incide en los problemas de comunicación. Asegura que la primera noticia que tuvieron en Sabadell sobre la integración tarifaria fue a través de unas declaraciones de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. "Después nos reunimos, junto con los representantes de Terrassa y Mollet, con la ATM, que nos trasladó que el actual sistema se mantendría hasta la puesta en marcha de la T-Mobilitat", sostiene.
La T-Mobilitat, la solución
La Generalitat de Catalunya inició en 2013 los trámites para crear este nuevo sistema tarifario, la T-Mobilitat, que ha de calcular el precio del servicio en función de los recorridos y la frecuencia con la que el usuario usa el transporte público. Así, el coste será personalizado. El sistema debía entrar en fase de pruebas en 2015, para estar en pleno funcionamiento en 2016. Pero, después de múltiples retrasos, el calendario actual para su puesta en marcha se sitúa ya en 2021. Esta nueva tarjeta de transporte genera consenso como fórmula para eliminar las discriminaciones en el sistema de cobro a los usuarios en función de su residencia, pero su puesta en marcha es compleja. "Se está retrasando por los múltiples desacuerdos entre las administraciones sobre su implementación, pero esperamos que esta vez se cumplan las previsiones, ya que otro aplazamiento sería difícilmente justificable", indica Poveda.
La integración de todas las ciudades del AMB en la tarifa de la zona 1 abrió un debate mediático en las urbes de Barcelona provincia que no forman parte de la unión de municipios: ¿por qué no integrarse en el organismo? "En Sabadell nunca ha habido una discusión real sobre el tema, pero es una cuestión que implica un cambio en la gestión, por ejemplo, de los impuestos sobre urbanismo, el tratamiento de residuos o la gestión del agua", indica Guerrero, que apuesta por abrir el debate pasadas las elecciones municipales del próximo mayo. El alcalde de Terrassa también alude a los costes que conlleva la integración al AMB para tratar el tema con más calma. "En estos momentos, lo que toca es integrar la ciudad urgentemente a la zona 2. Nuestro gran temor es que esto se alargue porque las ciudades del AMB ya tienen resuelta su situación y que tengamos que esperar a la aplicación de la T-Mobilitat, que consideramos que es la solución real", relata.
Propuestas transitorias
La nueva integración tarifaria de las ciudades del AMB y la desconfianza en la aplicación real de la T-Mobilitat han propiciado el florecimiento de todo tipo de propuestas transitorias. Una de las que más eco mediático ha tenido es la que apuesta por integrar las ciudades de las comarcas del Vallès Occidental y el Vallès Oriental –que no forman parte del AMB– en una misma zona tarifaria. Un movimiento que debería formalizarse a través de la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU), de la que forman parte municipios de toda Catalunya. "No se han dado más pasos en esta dirección porque Terrassa se opuso desde el inicio", explica Guerrero. "No entendemos el concepto de crear un área metropolitana vallesana, menos aún si tiene que generar más estructuras administrativas", responde Vega.
El AMB asegura que ha abordado la situación con ambas poblaciones, pero advierte sobre los problemas de implementación que generan estos cambios. "Para integrar a los 18 municipios que no formaban parte de la zona 1 hemos tenido que intervenir sobre 411 estaciones de FGC, Renfe y tranvía, además de cambiar la maquinaria de 4.300 autobuses y aplicar un tributo metropolitano de 17 millones para subsanar parte de los 23 millones que cuesta la operación", recuerda Poveda.
Una red en desarrollo
Tanto los beneficiados por la medida como los excluidos consideran que esta fomenta el uso del transporte público y aplauden el sistema de compensación en la caída de la recaudación: el AMB ha aplicado un impuesto sujeto al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y al valor catastral, por lo que su pago se reparte entre toda la ciudadanía, no solo entre los usuarios. "La movilidad es un derecho universal, ya que nos permite movernos en libertad y asegura la igualdad de oportunidades, por ejemplo, a la hora de buscar trabajo", argumenta Poveda.
Sabadell, Terrassa y el AMB coinciden en la necesidad de impulsar políticas que fomenten esta perspectiva del transporte público y citan la T-Mobilitat como solución definitiva al conflicto. Aún así, consideran que hay otras problemáticas a abordar, empezando por la configuración centralista de la red de transporte. "Estamos obligados a ir a Barcelona para llegar a Martorell, que está a 20 kilómetros", argumenta Vega, que reclama una fuerte inversión y el aprovechamiento de vías en desuso para el desarrollo de la Línea Orbital Ferroviaria, que permitiría conectar muchos de los municipios de la segunda corona.
CRONOLOGÍA: EL PRIMER GRAN CAMBIO DESDE 201
La división del área metropolitana en seis zonas tarifarias se puso en marcha en 2001, cuando la Autoritat del Transport Metropolità creó el sistema de integración tarifaria que permitía, con el mismo billete, utilizar varios medios de transporte –metro, FGC y Renfe– en diferentes municipios. La creación de la tarifa plana de zona 1 entre los 36 municipios del AMB es el primer gran cambio tarifario que se produce más allá de la actualización anual de los precios de los títulos de transporte.
LOS 36 MUNICIPIOS CON TARIFA PLANA
ZONA 1
Badalona
Barcelona
Castelldefels
Cornellà de Llobregat
Esplugues de Llobregat
Gavà
L’Hospitalet de Llobregat
Montcada i Reixac
Montgat
El Prat de Llobregat
Sant Adrià de Besòs
Sant Boi de Llobregat
Sant Feliu de Llobregat
Sant Joan Despí
Sant Just Desvern
Santa Coloma de Gramenet
Tiana
Viladecans
ZONA 2
Badia del Vallès
Barberà del Vallès
Begues
Castellbisbal
Cerdanyola del Vallès
Cervelló
Corbera de Llobregat
Molins de Rei
Pallejà
La Palma de Cervelló
El Papiol
Ripollet
Sant Andreu de la Barca
Sant Climent de Llobregat
Sant Cugat del Vallès
Sant Vicenç dels Horts
Santa Coloma de Cervelló
Torrelles de Llobregat