Este artículo se publicó hace 6 años.
Lenta y difícil recuperación del Besòs tras el vertido

Por El Quinze
Tres meses después del incendio en la planta de la empresa Ditecsa de Montornès del Vallès, que ocasionó un vertido de residuos tóxicos al Besòs, el río continúa recuperándose lentamente. La imagen del fuego sobre las aguas y peces muertos flotando en la superficie sigue en la retina de quienes utilizan el entorno del río –recuperado a principios de este siglo– como zona de ocio y descanso. El vertido del pasado 11 de diciembre provocó que el olor a disolvente se percibiera durante seis días hasta Sant Adrià de Besòs, siete kilómetros más abajo del lugar del accidente. Un día después del incendio –y una vez declarada la situación de emergencia–, la Generalitat puso en marcha un plan de choque para evaluar el daño ocasionado en el río y en su entorno. Ahora, tres meses después, el Govern ha decidido ampliarlo.
El plan inicial, desarrollado por la Agència Catalana de l’Aigua y el Consorci Besòs Tordera, establecía realizar una recogida de muestras una semana después del incidente, otra pasado un mes y otra –la última– a los cuatro meses. En cada campaña se analizan 13 puntos de control –cuatro en el río, seis en los pozos, dos en el mar y uno en la salida de la depuradora de Montornès–. Pero, tras los dos primeros muestreos, el Departament de Territori i Sostenibilitat ha decidido ampliar este plan de choque aumentando esta recogida de muestras, sobre todo en las aguas subterráneas, que son las más difíciles de recuperar.
Disolvente en los pozos
Las pruebas en la superficie han constatado que la calidad del agua del río ha sido uno de los aspectos que más rápido se han recuperado. "Pero hemos detectado una afectación que queremos evaluar con más precisión", afirmaba el conseller Damià Calvet tras reunirse esta semana con el Consorci y los representantes de los municipios afectados por el vertido. Y es que, aunque las muestras recogidas en enero corroboran que las concentraciones de sustancias volátiles en aguas subterráneas se han reducido, también se ha detectado la persistencia del disolvente tetrahidrofurano en los pozos más cercanos a la zona afectada.
"Las aguas subterráneas tienen un comportamiento más lento que las superficiales", explica Calvet. Por este motivo, la Generalitat ya ha reclamado a Ditecsa que ejecute de un plan de descontaminación del terreno y de las aguas que están más cerca de sus instalaciones. "La empresa lo ha recibido favorablemente y ya nos ha solicitado los permisos para llevarlo a cabo", afirma el conseller de Territori i Sostenibilitat. Una vez descontaminado el entorno, se volverán a recoger muestras de los pozos.
El grado de contaminación en los pozos del Besòs es uno de los aspectos que más preocupan a activistas como Ecologistes en Acció. "Hay que tener en cuenta la contaminación en los pozos y en los sedimentos", detalla Quim Pérez, miembro de la entidad. "Lo que sucedió tras el incendio lo consideramos un desastre ecológico con afectaciones en el río, pero también en la atmósfera y en las ciudades cercanas", explica Pérez. Según los activistas, "se ha querido minimizar el impacto, pero el grado de toxicidad es muy alto".
Un ecosistema frágil
Por lo que se refiere a los efectos sobre el ecosistema, el vertido de residuos tóxicos provocó la muerte del 70% de la fauna piscícola en la zona del río cercana a la nave industrial. Aguas abajo, y pasadas algunas semanas, la densidad de peces se redujo entre un 60% y un 80%. De hecho, en el tramo cercano al lugar del accidente, se ha detectado en la última recogida de muestras solo una especie de pez, la colmilleja, mientras que más arriba del epicentro del vertido, así como aguas abajo, el Besòs sigue mostrando las cinco o seis especies con las que cuenta habitualmente: barbos de montaña, anguilas, bagres y carpas.
El biólogo Xavi Larruy asegura que este es el episodio de contaminación "más grave de los últimos años" y que ha demostrado que el ecosistema del río es "muy frágil". Larruy –que es especialista en ornitología y trabaja en el Parc Fluvial del Besòs haciendo un seguimiento de la fauna– constata que el vertido tóxico también ha afectado a las aves, sobre todo a aquellas que se alimentan de peces. "Seguramente no murieron; se irían al no encontrar comida", aventura el biólogo. "No ha habido una mortandad significativa de aves –añade–, pero si en un futuro hay menos especies, tampoco podremos demostrar cuál es el motivo". El experto pone como ejemplo a la garza real, que se encontró tras el incendio con el plumaje afectado, "seguramente por haberse limpiado con el agua en la que se vertieron los residuos tóxicos", apuesta Larruy.
La senda de la recuperación
A mediados de febrero, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació preveía la recuperación natural de la fauna del río Besòs en dos o tres años. "Esperamos que sea más rápida de lo que se vaticinaba", afirma Jaume Bosch, jefe del área de Barcelona de Agents Rurals de la Generalitat, que añade: "Esperamos volver a la densidad habitual de peces".
Para llevar a cabo la recuperación, el ACA y el Consorci Besòs Tordera "trabajarán para construir una infraestructura verde que permita renaturalizar el río y recuperar toda su capacidad de acoger biodiversidad", señaló esta semana el conseller de Territori i Sostenibilitat. Un programa, precisa Calvet, que se implementará a lo largo de los próximos años. Por su parte, el presidente del Consorci, Josep Monràs, destacó que los efectos del temporal Gloria, que ha ocasionado un aumento del caudal del Besòs y de sus afluentes, favorecerán la autogeneración de la biodiversidad. "El ACA incorporará aspectos de naturalización del río en su planificación hidrológica de futuro y más elementos de preservación y contención ante episodios similares", añadió Monràs.
"Lo que ha pasado está bien para tomar conciencia de la fragilidad del río, pero es necesario saber que el camino es largo", asegura el biólogo Xavi Larruy. Después de las medidas anunciadas por la Generalitat, la siguiente recogida de muestras tendrá lugar a lo largo del mes de abril, cuando se comprobará si se han recuperado las poblaciones de peces en el río, ya que han detectado cierto estrés fisiológico en alguna de las especies que podría condicionar esta recuperación.
La investigación sigue abierta
La Fiscalía de Barcelona mantiene una investigación abierta por la contaminación ambiental fruto del incendio del pasado 11 de diciembre a Ditecsa, una compañía que se dedica al reciclaje de disolventes y al tratamiento de residuos industriales. Tras el incendio, la Generalitat abrió un expediente de responsabilidad ambiental a la compañía, pero tanto el Govern como el Consorci han decidido esperar a la finalización de la investigación –bajo secreto de sumario– antes de decidir si se personarán como acusación. Es precisamente el grado de responsabilidad de estas industrias lo que esperan conocer expertos y activistas. "Lo que me preocupa no es si en dos años recuperaremos el río, lo que me preocupa de verdad es qué harán las Administraciones para que estos vertidos sean los menos posibles", señala el biólogo Xavi Larruy. Una petición a la que se suman los ecologistas. "Nuestro objetivo no es que alguien vaya a la cárcel, sino que un incidente como este no vuelva a suceder", asegura Quim Pérez, de Ecologistes en Acció.