La mujer gitana es la llave que abre las puertas
Por El Quinze
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En estos tiempos en los que en la sociedad y la política vuelven actitudes más propias de otras épocas en las que no se vivía en democracia ni había constitución que nos amparara, es más necesario que nunca celebrar el 8 de abril, Día del Pueblo Gitano, y salir a reivindicar nuestro sitio en la sociedad, nuestra cultura, nuestra mirada. Para que se entienda que nosotros fuimos, antes que nadie, gente de paz, solidarios, ecológicos, naturalistas, abanderados de la educación en valores y el respeto hacia el prójimo y hacia uno mismo, porque nuestra libertad es algo innato en nuestra forma de sentir y de vivir.
Esa libertad es la que llevó a más de 370 mujeres a participar en el II Congreso Internacional de Mujeres Gitanas en Barcelona, en marzo del año pasado, para buscar soluciones a las múltiples desigualdades que padecemos como mujeres y como gitanas, y porque muchas de nosotras no hemos tenido acceso a una formación académica. A pesar de esto, las mujeres gitanas estamos en la actualidad copando los espacios de debate, el mundo asociativo y la formación universitaria, convirtiéndonos así en la llave que abrirá las puertas que hasta hoy han estado cerradas para nuestro pueblo. Todas juntas trabajamos por una sociedad mundial más gitana. O lo que es lo mismo: más solidaria, respetuosa, libre e igualitaria.
Este trabajo diario lo hacemos soñando en un futuro en el que nuestras hijas vivan en una sociedad donde su gitanidad sea sinónimo de saber estar, de calidad humana, y un plus en su trayectoria de vida, de igual forma que lo son las estrellas Michelin en la restauración. En resumen, un futuro en el que ser mujer y gitana siempre sume y nunca reste. Un futuro donde haya gitanos y gitanas en todos los ámbitos de la sociedad, sueño que, por cierto, ya empieza, tímidamente, a ser un hecho. ¡Salud y libertad!